Ferdinando Meacci: "El PBI de los países ya no cae, por lo que se reinicia una recuperación"

Ferdinando Meacci: "El PBI de los países ya no cae, por lo que se reinicia una recuperación"
El especialista italiano, que disertó en Mendoza, aseguró que el prestigio de Estados Unidos ha disminuido sensiblemente como consecuencia de una crisis que nació por culpa de sus bancos de inversión.
El profesor Ferdinando Meacci, economista y especialista en crisis internacionales de la Universidad de Padua, Italia, disertó en la facultad de Ciencias Económicas de la UNCuyo sobre la actual situación internacional.

Ofreció una charla sobre el tema: "Políticas y perspectivas de la crisis financiera internacional", respecto de la cual destacó que el panorama futuro mundial es de una sólida etapa de estabilidad financiera que se irá afianzando en la medida en que se afiance la recuperación.

-Desde las visiones apocalípticas a las recurrentes comparaciones con la crisis del '30, ¿qué balance se puede hacer de esta crisis en momentos cuando potencias como Japón y Alemania anuncian que salieron de la recesión?

-En esto hay que distinguir: la realidad, de lo que los gobiernos dicen. Por otra parte, tienen el deber de hacerlo para crear optimismo y fe en la gente. No olvidemos que la pérdida de la confianza fue un elemento muy importante en el desarrollo de esta crisis.

Por lo tanto, los gobiernos actúan correctamente cuando se muestran optimistas, especialmente ahora, cuando las estadísticas señalan que el Producto Bruto Interno de varios países, ya no está cayendo como antes. Hay una desaceleración e incluso, en algunos casos podemos aventurar que se ha detenido y que ahora se reiniciará el proceso inverso, es decir, una etapa de crecimiento.

-Este proceso de retorno a la normalidad ¿se extenderá en el tiempo? ¿Cuándo podremos ver resultados tangibles de que esta crisis ha quedado atrás?

-Es difícil precisarlo porque una cosa es la desaceleración que hoy observamos y otra muy distinta es el comienzo de la recuperación.

En esto será necesario centrar la atención en cuáles serán las tasas de crecimiento entre 2010 y 2011, precisamente porque las políticas adoptadas hasta hoy para combatir la crisis deberán ser financiadas y pagadas en estos próximos años.

Por ejemplo, la deuda pública, que aumentó en todos los países, deberá ser cancelada con intereses que, sin duda, serán superiores a los que existían antes de desencadenarse esta situación.

Estos y otros fenómenos, como el aumento de la base monetaria que se produjo este año para salvar a muchos bancos, se teme que generen un incremento de la inflación y, por ende, una disminución de las ganancias.

-De aquí en más, ¿se puede hablar de un nuevo orden mundial económico o todo será más de lo mismo?

-Mi impresión personal, basándome en las variadas declaraciones que hicieron los diferentes gobiernos, que fueron reiteradas recientemente es que, sin duda, el mundo sufrirá transformaciones luego de esta crisis.

Uno de los cambios, presumo, se relaciona con una mayor cooperación internacional entre bancos centrales, gobiernos y autoridades de regulación del sistema financiero y de las economías.

- ¿Qué pasará con los bancos y los créditos después de esta crisis?

-Creo que la respuesta pasa por lo que vaya a ocurrir con las tasas de interés. La expectativa generalizada es que esos índices, más tarde o más temprano -no podemos determinar cuándo- tanto en Estados Unidos como en Europa, comenzarán a volver a los niveles normales a los que estábamos acostumbrados: cuatro, cinco, seis e incluso el 7 por ciento.

En tal caso, el crédito será más caro, pero encuadrado en un ambiente distinto al actual, ya que habrá desaparecido la desconfianza. Por tal razón ya no se producirán problemas con el balance de los bancos como hemos estado experimentando con esta crisis.

- ¿Se puede hablar del principio del fin de EEUU como potencia única desde el plano económico? ¿En que situación quedarán Europa, Japón y China de esto?

-Ésta es una pregunta difícil de responder. Obviamente el prestigio objetivo de EEUU ha disminuido sensiblemente como consecuencia de una crisis que nació precisamente por culpa de los grandes bancos de inversión y del sistema de regulación que había en ese país.

Las consecuencias geopolíticas de la crisis son un aspecto muy interesante pero imposible de prever. De cualquier manera, estamos en condiciones de asegurar que habrá cambios en la posición relativa de Europa, Japón, China y Estados Unidos, salvo que este último, que es un país sorprendente, a través de diversas vías como la tecnología, por ejemplo, recupere nuevamente el liderazgo del mundo globalizado. Todo ello sin olvidar que mantiene, sin deterioro, su potencial militar.

- ¿Qué rol le espera a Argentina y en general a América Latina en este contexto?

-Por ahora sería un despropósito salir de meras generalizaciones. Es posible que el mundo salga de esta situación a través de una reorientación del comercio internacional, ya sea enfocado desde un punto de vista geopolítico o de los bienes que se comercializan.

Por lo tanto, una buena política de desarrollo para países como Argentina, se deberá ir modificando acorde con el perfil que irá tomando la industria y el comercio internacional tras la crisis.

Este país y América Latina en su conjunto tienen a su favor el hecho de haber sido afectadas en menor grado por esta crisis.

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