Felisa Miceli: "Moreno ya cumplió su ciclo en el Gobierno"

La ex ministra de Economía rompe el silencio. En una entrevista exclusiva con El Cronista Weekend se refiere a los temas más candentes: su salida del Gobierno, la causa de la Bolsa, los pronósticos de sus pares, las fortalezas y debilidades del Gobierno. Asegura que Moreno "ya cumplió su ciclo" y que le hubiera gustado otra salida de la gestión pública. El día después con los K.
Felisa Miceli mantiene su sonrisa intacta y, aunque se la nota más relajada que en los ajetreados tiempos de salida del Gobierno, todavía se le entrecorta la voz cuando se refiere al escándalo de la Bolsa que detonó su salida. "Estoy sola pero no más que antes", admite cuando se le pregunta por el día después. "Es que cuando uno llega a determinadas posiciones siempre se está solo al tomar decisiones", justifica. El marco de la entrevista lo da un luminoso edificio con paredes revestidas en madera y una oficina donde trabaja como coordinadora institucional de la Fundación Madres de Plaza de Mayo y lidera varios proyectos, entre ellos el del Instituto de Estudios Económicos. Miceli se define como una "militante por convicción", conoció al matrimonio Kirchner por una amiga en común que fue asesinada durante la dictadura y desde ese momento se sumó a lo que hoy denomina "la causa". Tiene entre sus cucardas haber sido la primera mujer en ocupar el Ministerio de Economía de la Argentina, además de la presidencia del Banco Nación. Su comunicación gestual es de un estilo frágil en el tono, pero sus expresiones y sentencias son las de una mujer firme. "El poder se extraña, es cierto. Pero, por otra parte, no tomar decisiones que afectan a millones de personas es un alivio importante", admite. Y agrega sincera: "en lo personal me hubiera gustado tener otra salida del Gobierno, pero ya está".

z El ex presidente aseguró que la economía argentina podría regresar a 2001. ¿Cuál es su opinión?

- Creo que hay que señalar la gravedad de la crisis económica mundial, que empezó como una crisis financiera, pero que afectó las relaciones comerciales y las relaciones económicas en todo el mundo. El desempleo es creciente, los estallidos sociales son frecuentes, han caído gobiernos, han cerrado cantidad enorme de bancos, emblemas del capitalismo como la General Motors, nada es lo que supimos conocer.

z Pero la economía argentina puntualmente…

- La economía argentina no ha vivido la crisis con la fuerza que significó en otros países una situación terminal. La Argentina no está aislada del mundo, pero se tomaron medidas correctas para protegernos. Por ejemplo, haber regulado el egreso e ingreso de capitales del exterior. Medidas fuertemente cuestionadas por los economistas del establishment financiero y también por distintos sectores, pero que hoy se valoran. Por ejemplo, haber comprado sistemáticamente dólares y dólares a lo largo de muchos años fue cuestionado también porque se decía que el Central estaba emitiendo pesos, medida también cuestionada por aquellos que decían que lo correcto era dejar caer al dólar de manera tal que se apreciase el tipo de cambio local, y sin embargo, no se hizo de esta manera y eso es hoy una gran fortaleza.

z O sea que para usted la flotación administrada funcionó...

- No solamente funcionó sino que las reservas se compraron, no para tenerlas guardadas en una cajita, sino para usarlas en un momento en que no hubiese oferta de dólares o cuando hubiese mayor demanda. Esto es lo que ocurrió en el último año y medio y el Banco Central pudo poner a disposición, sin que hubiese alteraciones fuertes en el tipo de cambio, la cantidad de dólares que el mercado solicitó. Y sin estrangular fuertemente la economía.

z ¿Por qué los argentinos seguimos pensando en dólares?

- Hace más de 30 años que el argentino cuando piensa en una reserva de valor lo va a hacer en dólares. Creo que es una manera de protegerse y que de hecho ha sido así en las crisis. Y cuando uno ya ha experimentado que ahorrando en dólares le fue bien, vuelve a tomar la misma precaución.

z Usted hablaba recién de los economistas del establishment y revisando pronósticos estuve leyendo que Miguel Ángel Broda, por citarle un ejemplo, vaticinó…

- (Interrumpe). Ya Broda nos tiene acostumbrados a sus bromas. Creo que más que predicciones hay que tomarlo con sentido del humor. Hoy justo estaba releyendo las predicciones de él para el año 2002. La inflación desbocada, un tipo de cambio real a 10 pesos. Creo que los economistas del establishment desean el fracaso de nuestro país. Eso mismo que dicen acá, van y lo dicen en todo el mundo, en cuanto lugar puedan hablar. Ya sea en lugares de decisión política, en ambientes de grupos económicos, en lugares académicos o intelectuales. Entonces asustan y generan una imagen de la Argentina que no tiene nada que ver con lo que estamos viviendo.

z ¿Cómo ve al Indec hoy?

- Es una deuda pendiente. Ya en casi todo el mundo las estadísticas tienen base de 2002, 2003, 2004, depende del país, y nosotros seguimos con 1993.

z ¿Qué piensa del rol de Guillermo Moreno?

- Que él ya cumplió su ciclo en el Gobierno.

z Convengamos que el Indec no es ya una fuente confiable…

- No voy a decir que se sigue creando empleo con la fuerza de los últimos años, pero sí tenemos que decir, y porque además lo vemos a nuestro alrededor, que no está la gente masivamente perdiendo el empleo, que el Estado está haciendo políticas activas para que eso no ocurra, entre otras cuestiones.

z Cuando usted dice, "desean el fracaso de nuestro país", ¿a quiénes se refiere puntualmente?

- Me acuerdo cuando Cavallo iba en plena crisis a comentar que la Argentina estaba en la peor situación y que no venían inversiones, por ejemplo. Y yo tengo una especie de corte entre dos tipos de eco

Nomistas. Los economistas que pensamos que el rumbo es este que está llevando adelante el Gobierno, más allá de las muchas cuestiones que uno pueda replantearse tanto en materia de distribución del ingreso, en materia de fomentar más la producción nacional. Uno ve déficits también. Pero estamos en un lugar en donde hay una línea divisoria. A nosotros nos parece que nuestro país tiene que ser un país industrial, que lamentablemente las actividades primarias no dan empleo a todo el mundo, ni el campo, ni la minería.

z Usted habla de dos ligas de economistas y, dentro de la liga que puede llamarse la suya, hay quienes empiezan a despegarse del modelo. Por ejemplo, en términos de la relación dólar-peso.

- Creo que ha habido un ajuste importante del tipo de cambio en los últimos 6/7 meses, quizás un poco más, desde septiembre que empezó a reacomodarse. Y creo que está en un valor razonable. Espero un tipo de cambio, si tuviera que hacer una predicción, de alrededor de 4 pesos para fin de año. Entendemos que es un tipo de cambio que todavía mantiene ventaja en relación a períodos históricos anteriores.

z ¿Cómo ve usted la presión sindical que viene desde el 29 de junio?

- Me parece que la CGT y el Ministerio de Trabajo, los que trabajan en ese ámbito que es el de la negociación salarial, de las paritarias, lo hacen con mucha responsabilidad porque no hay exabruptos, nadie que se desmarque de lo que es una cosa razonable para el momento que se está viviendo.

z Otro de los temas de agenda actuales pasa por Chávez. Los empresarios locales siguen de cerca la postura del Gobierno…

- Uyy... el Cuco, el malo.

z ¿Cuco para quién?

- Tengo una visión distinta. Creo que en nuestro continente se están dando procesos de transformación muy increíbles y uno no los podía imaginar y que no son amigables con los grupos grandes del poder económico y con los grandes grupos financieros. Entonces, en general, las fuerzas que representan estos intereses tan poderosos toman casi cualquier cosa para oponerse y estar en contra. Le pasa lo mismo a Chávez en su país, a Correa en el suyo, a Evo Morales, son todos gobiernos legítimos, elegidos por sus países, y yo no estoy en contra de que el Estado se haga cargo de empresas cuando es necesario. Por lo tanto no creo que haya que generar tanto revuelo como el que generó la UIA por este tema. Creo que la UIA lo que tiene que hacer es pensar cómo va a invertir, como le va a aportar a los argentinos. Eso tendría que hacer la UIA en lugar de estar todo el tiempo criticando y pidiendo. Cuál es la propuesta del empresariado argentino para el Bicentenario nadie la conoce.

z ¿Usted cree que hoy los empresarios están tirando la pelota afuera?

- Hoy están reuniéndose para criticar, es lo que uno ve casi permanentemente, a través de los comunicados, a través de las reuniones que mantienen. Pero entiendo que es razonable que los empresarios puedan criticar y puedan solicitar medidas que nos favorezcan, pero convengamos que no hay nada que nos favorezca más que un mercado que tenga demanda interna.

z ¿Qué le preocupa a usted para el 29 de junio?

- Que se sigan tomando medidas audaces que reviertan los procesos que se iniciaron hace más de 30 años en la Argentina y que todavía hay mucho por vencer en esa materia. Por ejemplo, hay que reformar la ley de entidades financieras, no puede ser que no exista crédito en la Argentina con los bancos líquidos que hay. ¿Alguien me puede explicar esa paradoja? ¿Cómo puede ser que la ley de oferta y demanda diría que al haber mucha liquidez, las tasas tendrían que bajar y los bancos tendrían que estar peleándose para dar créditos? No es así. Entonces hay que reformar el sistema financiero y exigir que los bancos cambien su rol.

z Cada tanto reaparece el proyecto de reforma tributaria o el de eliminar el IVA a la canasta básica. ¿Está de acuerdo con ello?

- En realidad es un mito. Por ejemplo, nosotros bajamos el IVA del 21 % al 10, 5 % a todas las harinas y su cadena de valor: pan, harina, trigo y ya pasó. Lo mismo con el aceite y otros tantos productos. Por ello ya no tendría sentido porque se hizo.

z ¿El tema de la inflación ya está resuelto?

- No, no está resuelto. Hay que seguir trabajando justamente para generar mayor oferta y ni siquiera volver a la hipótesis de achiques o viejos ajustes. z we

Señas particulares

Felisa Josefina Miceli nació el 26 de septiembre de 1952, en Luján. Vivió en Suipacha y Carlos Casares. Tiene cuatro hermanos y se mudó a Buenos Aires en 1971. Estudió en la UBA y, en 1977, se casó con un psicoanalista, con quién tuvo tres hijos y de quien se divorció en 1998.

De la mano de Roberto Lavagna, llegó al Banco Nación, primero como representante de Economía y, en 2003, fue nombrada presidenta.

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