Felisa y su bolsa, Néstor y sus dólares

Por Jorge Oviedo

Sólo las personas poco habituadas al manejo de sumas importantes de dinero y sin experiencia política podrían generar los escándalos que ocurren en el actual Gobierno.

Sin embargo, Néstor Kirchner es un hombre acaudalado, con gran habilidad para hacer muy buenos negocios, según muestra la evolución de su patrimonio y tiene, hasta ahora, una exitosísima carrera política. ¿Es entendible entonces que una ministra de Economía deba renunciar porque le encuentran una pequeña fortuna, incompatible con su patrimonio declarado, escondida en un botiquín del baño de su despacho?

¿Es lógico que un secretario de Estado se pasee en un lujoso avión jet ejecutivo que parece de su propiedad? ¿Puede el ex presidente comprar a título personal dos millones de dólares en medio de una fenomenal fuga de capitales y tomarse dos días para explicar por qué lo hizo?

La explicación oficial es, también, poco sofisticada. Si Néstor Kirchner tenía que pagar una operación inmobiliaria, ¿no podía hacer una transfernecia en pesos a una cuenta en dólares de los vendedores? ¿El ex presidente debió ir a comprar los dólares y luego los llevó en una valija a donde se hizo la escritura? Es cuando menos poco creíble.

Además, si con el argumento de que los dólares eran para comprar un hotel quiere decir que no se beneficiaría con una devaluación, es un error. El precio del hotel estaba dolarizado.

Los Kirchner tampoco creen que deban dar más y mejores explicaciones respecto de la evolución de su patrimonio. Parecen mal asesorados. El jefe de Gabinete ha dicho que lo malo hubiera sido que Néstor Kirchner o cualquier otro ciudadano hubieran tenido dos millones de dólares en un paraíso fiscal. ¿Por qué? ¿Quienes tienen dinero declarado en un paraíso fiscal hacen mal? Las leyes no dicen eso.

Néstor Kirchner, como en muchas otras ocasiones en que aparecieron temas graves, primero guardó silencio. Es un error político.

Pero como abogado sabe que si los argumentos de defensa no son buenos, el resultado puede beneficiar a la acusación. Enviar un mensaje de correo electrónico a un locutor últimamente muy elogioso del Gobierno no está a la altura de la gravedad del tema.

Felisa Miceli se complicó cuando dio confusas explicaciones sobre el origen de los billetes que tenía escondidos en el baño de su despacho. Tal vez, Kirchner quiso evitar esos enredos y por ello ofreció una coartada de modo de no enfrentar preguntas y repreguntas en vivo.

Además, parece que a Kirchner le encanta seguir manejando personalmente sus negocios, algo que no es lo políticamente más correcto.

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