El “Felipismo” quiere renacer de sus cenizas

Tras largas tertulias con su círculo íntimo, colaboradores y colegas de la política, el diputado nacional Felipe Solá decidió –como se sabe- soltarse de las garras del kirchnerismo y comenzar a transitar y desarrollar con sus propias armas el espacio que supo utilizar como caballito de batalla cuando le tocó enfrentar al duhaldismo en tiempos de gobernador bonaerense: el denominado “Felipismo”.
La decisión de alejarse del bloque kirchnerista tuvo su historia, pues no es fruto de recientes desacuerdos con sus compañeros de bancada. Todo arrancó tras finalizar los comicios en octubre de 2007, cuando el entonces gobernador bonaerense se creyó con derecho indiscutible a ser el nuevo presidente de la Cámara de Diputados de la Nación a partir del 10 de diciembre, máxime si había encabezado la nómina de candidatos kirchneristas de la provincia de Buenos Aires.

Sin embargo, la jefatura del cuerpo quedó en manos del jujeño Eduardo Fellner y Felipe pasó a ser “un diputado más”, al que ni siquiera le dieron la presidencia de la comisión de Agricultura, especialidad de origen por su condición de ingeniero agrónomo.

De ahí a las discusiones permanentes con sus compañeros de bloque y el distanciamiento cada vez más notorio con el matrimonio compuesto por la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner y Néstor Kirchner, hubo sólo un paso. La crisis estalló cuando en plena discusión en el recinto de la famosa Resolución 125 que pretendía imponer mayores retenciones a las exportaciones del campo Solá decidió votar en contra del proyecto presidencial y obtuvo como primera señal el insulto que le propinó el siempre verborrágico ultrakirchnerista Carlos Kunkel.

A partir de ahí, la soledad comenzó a ser la compañera ideal en el habitual transitar por los pasillos del diputado nacional, quien “aportó” al Gobierno de Cristina Fernández a funcionarios destacados de su gobierno, como ser el ex ministro de Gobierno y actual ministro del Interior, Florencio Randazzo, y a Martín Lousteau, quien supo ser ministro de la Producción y presidente del Banco Provincia antes de convertirse en ministro de Economía de la Nación hasta que se lo devoró el conflicto con el campo. Su reemplazante fue, precisamente, otro ex ministro bonaerense felipista: Carlos Fernández.

Pero a pesar de las apariencias, parece que Solá no está solo: uno de los primeros anotados para participar de la estructura política que ya comenzó a armar es el mencionado Martín Lousteau.

Y la lista sigue… pues también se menciona como flamante integrante del espacio ahora opositor es nada más ni nada menos que su ex jefe de Gabinete y actual director general de Cultura y Educación bonaerense, Mario Oporto.

De acuerdo a los voceros que dieron a conocer la especie, la decisión de Oporto vinculada a su supuesta participación en el “Felipismo” pasaría a ser “una situación complicada para el Gobierno de Daniel Scioli”, dado que a mediados de octubre “tuvo que soportar el alejamiento del secretario de Promoción de Inversiones, Alfredo Atanasof, quien a horas de estar afuera del cargo pasó a integrar las filas del ex gobernador y ex presidente de la Nación, Eduardo Duhalde”.

“No queremos que el Gobierno quede desairado con un alejamiento de ese tenor”, sostuvo una de las fuentes al vincular lo sucedido con Atanasof y lo que pueda pasar si Oporto decide “cruzar el charco” o “romper el cerco”.

Pero… ¿Qué motivaría al mandamás de Educación a pasar a integrar el “Felipismo”?. Siempre según las fuentes, la idea es que el ex jefe de Gabinete quiere transformarse en el “principal referente del sector en la primera sección electoral bonaerense”, por lo que “tendría asegurado un lugar más que destacado en el armado de listas para competir en las elecciones generales de 2009”.

Además, está por demás sabido que Oporto ha sufrido un desgaste más que evidente en este 2008 desde que comenzó el ciclo lectivo, principalmente con las negociaciones que lo llevaron a enfrentarse con los gremios docentes y, luego, los reiterados paros de los maestros.

Sin embargo, y pese a todos los supuestos movimientos políticos que se realizan o realizarán, no son pocos los que gustan asegurar que “la historia recién comienza”. (www.agencianova.com)

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