Felipe Solá quiere tropa propia en el Congreso

Felipe Solá quiere tropa propia en el Congreso
Se niega a integrar un bloque de Unión-PRO a las órdenes de Federico Pinedo. Y se acerca a dirigentes peronistas, como Schiaretti y Puerta.
No hay ni habrá acuerdo entre los dirigentes PRO-peronistas sobre cómo organizar a sus diputados dentro del Congreso Nacional que arrancará en diciembre. Hay, más bien, enojos privados y estrategias cruzadas. Francisco de Narváez y Mauricio Macri apuestan por un bloque único de veinte diputados, presidido por el macrista Federico Pinedo. Por el contrario, Felipe Solá está decidido a armar y encabezar un bloque propio de unos treinta peronistas anti-K y, desde ese espacio, trabajar junto a los legisladores de Unión-PRO.

Para concretar su ideal de un interbloque opositor de unos cincuenta legisladores nacionales, Solá ya se reunió y conversó con el gobernador cordobés Juan Schiaretti y con el puntano Alberto Rodríguez Saá. Con Schiaretti, ya se puso de acuerdo.

También le reveló su plan al senador salteño Juan Carlos Romero, al diputado misionero y ex gobernador Ramón Puerta y a los legisladores del Movimiento Popular Neuquino, comandados por el diputado José Brillo.

Según promete Solá, envalentonado por la victoria electoral sobre el kirchnerismo, continuarán las charlas con los peronistas disidentes. Intentará seducir, por estos días, a los ex gobernadores Jorge Busti, de Entre Ríos, y al santafecino Jorge Obeid.

Su compañero de fórmula, Francisco de Narváez, proyecta otra distribución parlamentaria: un único bloque que, en todo caso, se expanda hacia sectores no kirchneristas del PJ, que no dejarán de crecer, según especula el ex dueño de Casa Tía.

De fondo, en este cruce administrativo, se juega el vínculo entre PRO-peronismo y PJ. De Narváez busca evitar mediaciones en esa relación; piensa que se ganó ese derecho, después de su exitosa performance electoral. Ni siquiera le reconoce esa condición a Eduardo Duhalde, paradigma del operador peronista.

El ex gobernador bonaerense, por el contrario, hace un culto de la militancia justicialista, de su historia y sus símbolos, y ambiciona para sí mismo el papel de mediador entre Unión-PRO, alianza de De Narváez y Macri, y la estructura peronista no K.

"Macri tiene un partido formado que ha sido capaz de abrirse al peronismo, a nuestro peronismo. Y yo tengo un peronismo diferente del kirchnerista que ha sido capaz de abrirse a ellos", explicó Solá ante este diario.

Ser el jefe de un bloque parlamentario le daría, además, visibilidad, poder y acceso a la información dentro de la dinámica del Congreso. "Macri y el Colorado nos proponen, a cambio de nada, que Pinedo sea el presidente del bloque. ¿Por qué tendríamos que aceptar?", se preguntó el principal operador de Solá.

Pinedo es el actual jefe del bloque macrista, en la Cámara de Diputados. Además, tiene buena relación y promete lealtad a De Narváez. Al sector peronista del frente opositor, en cambio, no lo convence "ni un poco", según repiten.

La otra ambición institucional de Solá es su designación como vicepresidente de la Cámara a partir de diciembre, pero no será posible. Le corresponderá al Acuerdo Cívico y Social porque se trata de la segunda minoría nacional.

En la próxima semana, Solá llamará a los peronistas disidentes. Aspira a armar un bloque de unos treinta diputados –diez más que los veinte de Unión-PRO– y subir su cotización en la alianza opositora. Entusiasta, persevera y no resigna su ambición presidencial.

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