Felipe, Mauricio y Francisco más cerca del triple divorcio

Felipe, Mauricio y Francisco más cerca del triple divorcio
La sociedad se enfrió tras el éxito electoral. Macri busca aliados más representativos en el peronismo disidente, mientras De Narváez se acerca a Cobos y Duhalde. Solá, lejos de sus aliados, lanzó una línea propia dentro del PJ.
Mauricio Macri, Francisco de Narváez y Felipe Solá, el trío PROperonista que hace menos de dos meses le propinó a Néstor Kirchner las más dura derrota electoral de su carrera política, está cada vez más lejos de un futuro común. Cada uno de ellos, en virtud de sus propias aspiraciones, empezó a transitar un camino individual, tomando distancia de los otros dos. El jefe de Gobierno porteño duda entre mantener la independencia de su perfil o avanzar en un acuerdo con sectores más representativos del justicialismo disidente. El Colorado teje con la paciencia de una araña su sociedad con Cobos. Y el desairado Felipe Solá, casi en soledad, decidió salir a fogonear su candidatura presidencial, algo en lo que sus dos socios, más allá de las forzadas declaraciones públicas, no creen. De este modo, mientras sonríen para las fotos, cada uno de ellos atiende su juego.

MAURICIO. El jefe de Gobierno porteño se acercó últimamente a su colega bonaerense, Daniel Scioli. Lo hizo con la principal intención de sacar filo a la coordinación de la gestión entre los dos distritos, en temas como seguridad, tránsito y salud, entre otros. Hay quienes sospechan que esos contactos tienen un trasfondo político relacionado con el futuro de su proyecto presidencial. Recientemente asistió a un acto con el intendente de Lanús, Darío Díaz Pérez. Y algunos de sus allegados están organizando otro con el intendente de Tres de Febrero, Hugo Curto.

En el entorno del jefe de Gobierno porteño las aguas están divididas. Un sector lo tironea para que se muestre más cerca del peronismo, otro para que mantenga su perfil independiente y un tercero le pide que se quede un mandato más al frente del gobierno. En el primero, militan su jefe de gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, y la pata peronista de su espacio, que lideran el sindicalista Daniel Amoroso, Cristian Ritondo y Diego Santilli.

Su asesor Jaime Durán Barba, convertido casi en su guía espiritual, le sigue aconsejando que se siga mostrando lejos del peronismo. "No te suma nada desde el punto de vista electoral. Creciste a medida que te alejaste, primero de Menem y después de Duhalde. Encima si llegás todo el crédito es tuyo", le susurra. Incluso llegó a sugerirle que se acerque a Julio Cobos. La diputada electa Gabriela Michetti y los radicales macristas militan en ese bando. El diálogo con el vicepresidente es a través de Coti Nosiglia, un habitué del palco de Boca.

DE NARVÁEZ. Francisco de Narváez, por su parte, puso su mira esta vez en la gobernación bonaerense. Públicamente dice que acompañará en la boleta electoral a un candidato presidencial de Unión PRO. O Macri o Solá. Lo anunció la semana pasada en un acto ¿de lanzamiento? en la ciudad de La Plata.

Sin embargo Felipe Solá supo, horas antes del mitin, que anunciaría solo la candidatura de Mauricio. Entonces decidió romper. La pelea, que llegó a los gritos, duró cuatro horas. Finalmente, el Colorado dijo que el espacio tenía dos candidatos a la presidencia. Pero le molestó el berrinche de Felipe y, dicen, que fue su último gesto en pos de mantener la unidad.

De Narváez está convencido de que el triunfo del 28 de junio fue su triunfo. Que su estrategia publicitaria y política fue la acertada. Y, fundamentalmente, que ya no le debe nada a nadie. Es él y su circunstancia.

Por eso cuando vio que subía y subía en las encuestas decidió desprenderse incluso de quien fue su padrino en la política: Eduardo Duhalde.

Él solo decidió borrar de un plumazo a los duhaldistas de la lista de diputados nacionales y bajar a última hora 40 listas de candidatos locales.

Prefiere a Mauricio como candidato a presidente, pero cree que no se va a animar. De Felipe no espera nada y, por lo pronto, puso en marcha otros planes. Uno incluye al vicepresidente Julio Cobos. Durán Barba, a quien De Narváez también escucha, le dice que tiene su mismo perfil y que le conviene. Y, por las dudas, no abandona sus lazos con el PJ disidente: suele hablar con el salteño Juan Carlos Romero y con Ramón Puerta, entre otros. También le prometió apoyo a Carlos Reutemann.

SOLÁ. Felipe ensayó ayer su lanzamiento como candidato a presidente de la Nación. Lo hizo en un modesto acto en la localidad de Luján (ver aparte). Sabe que arranca de muy abajo, pero está convencido de que el resto se quedará en el camino. Cree que Macri no podrá salir indemne de otros dos años de Gobierno de la Ciudad, que Carlos Reutemann finalmente no se animará a competir y que a Daniel Scioli no le alcanza.

Sigue manteniendo buen diálogo con la mayoría de los gobernadores, incluido el bonaerense, y el duhaldismo lo acompaña en la construcción.

Nadie puede gobernar sin el peronismo, cree. Por las dudas también envió señales al Gobierno: no fue al acto de la Mesa de Enlace a la Rural y llegó a criticarlos "por algunos discursos casi golpistas". Música en los oídos kirchneristas.

"Hay que estar atentos", dijo uno de sus hombres de máxima confianza, "Néstor fue el candidato de Duhalde en 2003 cuando tenía el 3% de intención de votos. Ganó, en un escenario disperso con el 23. ¿De cuantos candidatos estamos hablando ahora?", preguntó con sorna. Por las dudas en el entorno de Cobos lo auscultan como un posible vice de una fórmula compartida. Felipe duda antes de negarlo.

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