Feldman: No me importaba ser un halcón de Meoni, pero gusano no

Frontal y sin muchos rodeos, no elude ninguna pregunta, aunque critica cuidadosamente. Recuerda con lujo de detalles los momentos que marcaron su carrera política, profesional y dentro de la función pública. Y para cada respuesta tiene una reflexión.
Cuando dice que algunos lo miran de reojo como si fuera un extraño, enseguida analiza: "Ahora es como que todo se compra y todo se vende. Por eso, a los que más o menos tratamos de mantenernos en lo de siempre se nos ve como bichos raros". Adrián Feldman, uno de los hombres que más cerca estuvo del intendente Mario Meoni dentro de la Municipalidad, repasó en una entrevista con La Verdad cada una de las situaciones que lo llevaron a patear el tablero y renunciar abruptamente a la presidencia del Concejo Deliberante en 2008, durante una escandalosa sesión en la que no faltaron huevazos, insultos y aprietes a los ediles.

También recordó sus inicios en la política y los del jefe comunal, a quien considera un autodidacta inteligente, aunque reconoce que ahora le cuesta pensar cuanto cambió desde que él lo introdujo en la política.

A los 54 años, este abogado laboralista, socio fundador del FREPASO y concejal por el bloque unipersonal Reencuentro por Junín no se guardó nada. Puso la mira en el entorno de Meoni y disparó que tienen un criterio "de conurbano bonaerense", hacia donde cree que la ciudad se encamina.

- ¿Vos decís que todo pasa por lo económico, a qué te referís?

- Ahora es un poco como que todo se compra y todo se vende, por eso los que más o menos tratamos de mantenernos en lo de siempre se nos ve como bichos raros.

- ¿También las personas se compran y se venden?

- Las personas también.

- ¿Cómo fue que llevaste a Meoni a la política?

- En el proceso del año 84-85 yo formaba parte de un grupo que estaba enfrentado con Miguel, yo nunca fui miguelista. Y había que formar un grupo de jóvenes, yo todavía tenía 29 años, así que más o menos andaba por ahí. Entonces tuve contacto con Mario, que era cajero de la confitería de la esquina de Pellegrini y Sáenz Peña, ‘Yellow’.

¿Y porqué tuviste contacto con él?

- Por ser habitué de la confitería, al pibe le gustaba la política y me preguntaba, entonces lo empecé a invitar a él, a él lo invitó otro y logramos armar un grupo que en las elecciones internas que en ese momento existían siempre sacábamos la minoría al miguelismo.

- ¿Cómo era Meoni en ese momento?

- Era un pibe bárbaro. Me cuesta pensar que cambió...

- ¿Cuándo te llamó para ingresar en la Municipalidad, qué pasó?

- Yo estaba con trabajo, pero la política me gustaba de siempre y me pareció que Mario iba a ser una locomotora.

- ¿Porqué pensabas eso?

- Lo conocía de antes, lo conocía como un tipo decente, como un autodidacta pero inteligente. Había un grupo que eran amigos míos que estaban trabajando adentro y me pareció que eso iba a cuajar perfectamente; fui subsecretario legal y técnico, gané el juicio más grande que tuvo en contra la Municipalidad de Junín, el del bingo, y después el juicio a favor que tuvo la Municipalidad de Junín, que lo está cobrando ahora, que es contra EDEN, la empresa distribuidora de energía. Esa fue mi etapa más feliz en el municipio, que habrá durado unos 7 meses más o menos.

- ¿Y después qué ocurrió?

- Me fui de vacaciones y cuando vuelvo Meoni me dice ‘tenés que asumir como secretario de Gobierno’. Yo no quería porque estaba Damián Itoiz, y él me dijo que Damián iba a Secretaría General. Ya ahí nomás hubo un problema, porque se produjo un ‘chisporroteo’ con el grupo de Itoiz que se sentía que había perdido poder con la llegada mía al Gobierno, pero yo no tenía ningún interés. Después recompusimos la relación, o al menos de parte mía totalmente, pero de ellos a la postre se demostró que no.

- ¿Entonces?

- Itoiz tenía un colaborador que me empezó a cuestionar el despacho de al lado del intendente, que era el despacho tradicional del secretario de Gobierno, pero yo me negué a irme de ahí. Y ahí se armó un ‘chisporroteo’ por el que estuve a punto de irme, me sentí incómodo. Y de hecho a partir de ahí en el nuevo gabinete estaba el grupo de los jóvenes más Pinedo, y Roberto Bay, Eduardo Miquel y yo, que compensábamos. En dos años más o menos le acomodamos el carro a Meoni. Y ahí, cuando ellos piden una encuesta, porque Mario es muy encuestador, y los más o menos conocidos dentro del desconocimiento eran Roberto Bay y yo, entonces nos pide que vayamos de concejales con él y a mi me ofreció la presidencia del Concejo. Yo le dije que no, porque si iba de presidente quería manejarlo a mi modo y en una de esas íbamos vamos a tener problemas. El me respondió que no, que era uno de los órganos más desprestigiados de Junín. Lo empezamos a lograr, pero al poco tiempo me tomaron el Concejo.

- ¿Cómo fue eso?

- Necesitaban un aumento de tasas porque acá la plata nunca alcanza, a raíz de que en la segunda gestión entraron muchos de empleados al municipio. Y a partir del momento que nosotros nos fuimos el grupo dominante empezó a tener un criterio del conurbano bonaerense.

- ¿Ese grupo dominante es fiel a Meoni o lo domina?

- A la distancia me parece que son lo mismo. Para esa forma fácil de hacer política a lo conurbano siempre se necesita mucha plata, y cuando se corta el chorro que venía de Nación o de Provincia porque Meoni se va con Cobos, qué hay que hacer, aumentar las tasas.

- ¿Y qué pasó?

- En agosto del año pasado no se pudo hacer la sesión porque ya nos habían mandado una patota donde Itoiz operó a cara descubierta, le cambió al Frente para la Victoria, le robó un mayor contribuyente amenazándolo que le despedía al hijo que trabajaba en el municipio... se anuló esa sesión, no nos dan quórum, se va la oposición y no la pudimos hacer. Y en septiembre llamamos a la segunda y me encuentro con una patota. Yo ya había dicho ‘no voy a tolerarlo’, lo había hablado con Mario, con Javier Gabrielli, que es el ‘ministro de propaganda’ del gobierno, yo no iba a tolerar que me tomaran el Concejo, les dije ‘ustedes no me pusieron para esto’, para hacer el ‘Luisito D’Elía’ no estoy a esta altura de mi vida. Me dijeron que no me preocupara, que no iba a pasar nada y cuando llegué encontré bombas, los huevazos todavía están en el techo de Contaduría, era una patota con funcionarios municipales, con parientes del intendente. Acá habían querido tirar por la ventana a los concejales y a los mayores contribuyentes, entonces ahí yo me fui.

- ¿Cómo fue tu salida?

- Fue bastante violenta. En esa sesión yo subo, veo el ‘quilombo’ y digo ‘muchachos, esto así no va’, los concejales de la oposición estaban de acuerdo en hacer la sesión, los del oficialismo estaban mudos porque no había ninguno que pensara algo y el actual presidente del Concejo, Pablo Petraglia, decía ‘ya se le acabaron los huevos, hagámosla igual a la sesión’, y le dije ‘eso insulta tu inteligencia, que vos sepas el número de huevos que traen los tipos’. Me senté, hice la renuncia, la dejé ahí y bajé. Y conmigo bajó Bay, cosa que me sorprendió en ese momento, después se arrepintió de haber bajado. Eran 200 o 300 personas en el Concejo con bombas, bombos y huevos. Previamente en la sesión de agosto le habían querido pegar a un concejal del FpV, a Gustavo Traverso, le habían pegado al secretario de él, o sea que ya en agosto había sido un escándalo grande, pero el de septiembre fue un escándalo mayor.

- ¿Volviste a ver a Meoni después de la renuncia?

- Meoni me llamó por teléfono y me puteó, me dijo que estaba loco y lanzó ‘andate a la puta que te parió’. Un día me llama y quedamos en vernos, entonces habíamos decidido empezar a recomponer de a poco.

- ¿Y lo lograron?

- Un domingo me levanto y veo que me habían hecho pedazos el auto sin robar nada. Entonces lo llamo a Meoni y le digo: "Mario, dejá de joder", él me responde ‘no, pero vos me tenés que tener paciencia’, no, qué paciencia, si no estamos de novios... y ese fue el punto final.

- ¿Cuál es tu opinión sobre Meoni ahora?

- La ciudad la veo cada vez más conurbano, esa es una definición tajante. No es "Junín está lindo". Es un verdadero desastre, y creo que el meonismo está creando eso. Además hay hipocresía porque dicen "la cárcel, la alcaidía", yo como secretario de Gobierno había advertido "esto es una cárcel y nos va a traer el turismo carcelario y un montón de problemas", tuvimos una discusión por eso. La fábrica más grande que logró instalar en Junín el meonismo es la alcaidía.

- Pero el meonismo ganó las últimas elecciones

La temperatura es que hubo una encuesta grande el 28 de junio y el meonismo sacó el 18 por ciento de los votos, la sensación térmica es que metieron 5 concejales por la ley de la Provincia, pero en realidad es que el 80 y pico por ciento de los juninenses no metió la lista de Meoni.

- Cómo fue el momento en que Meoni se alía con Cobos - Meoni tiene una relación con Cobos anterior a la 125. Eran los dos unos desesperados por aliarse con Kirchner. En una de las notas del diario La Verdad dije que Kirchner estaba enojado porque habría el placard y Meoni le ponía el saco. A los miguelistas les dicen "por culpa de ustedes no vino la Coca Cola", y por culpa de este proceso de seguir a Cobos ciegamente hay un montón de cosas que no han venido a Junín y capaz que dentro de 10 o 15 años alguien se lo va a estar reprochando.

- Vos dijiste que te costaba entender lo que pasó con Meoni. Entre ese cajero, buen chico y este que vos conociste al final que te putea por teléfono, ¿qué pensás que pasó desde el punto de vista humano?

- Será el poder que es así... yo lo tomo... en realidad nunca tuve poder como para decir si me puede llegar a afectar o no.

- ¿Cómo lo ves a Meoni de acá de 10 años?

- Tiene una dosis de suerte y tiene una dosis de habilidad también. O sea que si las circunstancias lo siguen empujando a pesar del viento en contra, puede llegar.

- ¿Cuál pensás que es el talón de Aquiles de Meoni?

- Que no tiene equipo. Está atado a lo que consideró que era su equipo original, que son el secretario general, el nuevo secretario de Gobierno, el de Obras Públicas, no sé quién irá a Hacienda porque la de Hacienda va al Senado, pero es siempre el mismo grupo y lo considero un grupo de una potencia limitada. Para cumplir incorporan gente, aumentan las tasas para pagar esa gente, arman un aparato político, utilizan como aparato político otras reparticiones, y juegan con la dispersión de los restantes partidos políticos que hay en Junín y de esa manera se aseguran las elecciones.

- ¿Es un hombre que te decepcionó Meoni?

- Sí. El punto lo pongo en el hecho de que la ciudad que había planificado él y que nos había vendido a nosotros y que vende como futuro a la ciudadanía, lo único que tenemos es un centro.

- ¿Si te llamara Meoni y te dijera ‘volvé porque te necesito’, que harías?

- Realmente en mi ego me sentiría halagado, pero es un cruce que no tiene retorno. Por mi forma de ser, y creo que por la forma de ser de él, ni él me llamaría ni yo iría.

- Dentro de lo que fue tu paso por el Gobierno, por tu actitud de ser muy frontal debés haber ganado muchos enemigos. ¿Meoni es el principal o él fue arrastrado por otros?

- Mientras haga política, con el que quiero debatir es con Meoni, con los otros ya no, porque el jefe de la ciudad es Meoni; si al secretario de Obras Públicas se le ocurre que el sol de Junín es más fuerte que el de Egipto y por eso se caen las placas y las pirámides resisten, no tengo interés de hablar con él. Si Junín tiene un índice delictivo impresionante, el jefe político de la ciudad es Meoni y no Itoiz; si el tránsito es un desastre no me tengo que ir a pelear con el Inspector General o con el secretario de Gobierno; aquí con el que hay que discutir, hablar o consensuar es con el Intendente.

- La decisión de Meoni de atarse a Cobos y seguirlo, ¿es algo que vos aprobás?

- Yo no. Es una respuesta bien visceral. A Cobos lo veo De la Rúa. En provincia de Buenos Aires ¿qué es el cobismo? Es Meoni, Cachi Gutiérrez y Katz que en Mar del Plata salió cuarto. No hay estructura y sobre todo no hay cabeza.

- ¿Y qué tiene de negativo el Intendente?

- Para mi la crítica que le hago es netamente política, sin ser nostálgico y apuntando hacia el futuro, quiero el Junín que teníamos antes aggiornado; no quiero un conurbano en el medio del campo.

- En términos políticos, ¿te sentís traicionado por Meoni?

Me sentí traicionado por todo el grupo mientras no entendí cómo era el proceso. ¿Cómo estos chicos que eran amigos míos me mandan a tomar el Concejo, a pretender que sea el Luis D’Elía obligando a que los concejales y los mayores contribuyentes aprueben un aumento? Pero después cuando me di cuenta de que el proyecto político de ciudad o de partido por el que yo peleaba no era el mismo de ellos, me di cuenta que no, no me siento traicionado.

- Si hay algo que le quisieras decir a Meoni ¿qué sería? - - Lo que tenía que decir se lo dije mientras todavía era presidente del Concejo y cuando fueron los 25 años de la democracia: ‘no hay proceso que no termine’. Todos los procesos terminan y hay que tenerlo en cuenta porque como dice el viejo dicho "uno se puede encontrar cuando baja lo que piso cuando subía".

- ¿Qué recibís de la gente en relación a Junín, como está?

- En el último tiempo hay mucho miedo con respecto a la inseguridad, no tanto con respecto a la falta de trabajo y que se está creando una conciencia de que hay algo podrido en Dinamarca.

- Siempre en la historia hay alguien que sirve de nexo, como el que presentó Evita a Perón... vos fuiste funcional para que Meoni esté en la política. Si tuviéramos la posibilidad de volver atrás, sabiendo todo lo que pasó ¿lo volverías a meter en política o lo dejás en la caja?

- Para mí fue valioso incorporarlo a la política a pesar de todo. Tengo hasta anécdotas de tipo personal con Meoni que me hace sentir mal a este corte en la política.

Cuando se murió mi viejo, el que me acompañó toda la noche hasta que llegara mi hermano en la sala velatoria fue Meoni. Y se lo reconozco totalmente desde lo personal. El día que asumí dije una frase que se repitió mucho e incluso muchos lo tomaron como joda, yo dije "soy un halcón de Meoni, pero les vengo a dar la mano a los concejales para que hagamos algo distinto". Un halcón de Meoni no me importaba serlo, pero un gusano, no.

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