Federer: "Siento mucho respeto por Del Potro".

El suizo despachó con solvencia a Monfils y, consciente de que está a las puertas de alcanzar a Sampras, admitió sus nervios, igual que el argentino.
El intruso Del Potro sigue sentándose a la mesa presuntamente ajena, vuelve a tomar una de las cuatro sillas puestas para la elite de los "sobrehumanos". Pero aquí fue ese grupo selecto el que fue rehusando la invitación antes de tiempo. Primero, Djokovic; después, el menos esperado, Nadal; anteayer, Murray. Puntualmente, como había ocurrido en Miami y en Madrid, el tandilense se acomodó en la discusión final con el único interlocutor sobreviviente de aquel póquer presuntamente inalcanzable: Roger Federer. Nada menos. Justo ahora, cuando el suizo parece haber empezado a acomodarse emocionalmente a la impensada escena de un cuadro sin el número 1. Frente a Tommy Haas le costó un par de sets; ayer, una pulseada inicial ante Gaël Monfils, resuelta después con el viejo y efectivo menú de recursos en un 7-6 (8-6), 6-2 y 6-4 que desinfló las expectativas francesas en el Philippe Chatrier.

Federer, nada menos. El hombre del que Del Potro todavía no desentrañó la manera de plantarle cara, como dicen los españoles, y salir ileso: en cinco partidos no pudo ganarle ni un set. El hombre que, justamente, siempre demostró conocer la manera de neutralizar y desactivar la fiereza del tandilense. Pero Roger también está tenso. Los 13 torneos de Grand Slam no le confieren inmunidad contra la sobrecarga emocional, o tal vez la presión extra, que el ambiente le puso en los hombros: sin Nadal, éste debería ser "su" Roland Garros, de una vez por todas. No tiene sentido negarlo. "Una de las razones por las que estaba nervioso antes de este partido era toda esa historia de Nadal perdiendo, Murray perdiendo, Djokovic perdiendo... El cuadro se abría un poco. Obviamente eso da vueltas en mi mente, porque ahora enfrento a Del Potro y no a Djokovic". Más que eso: "Sí, estoy nervioso y no sé por qué. No puedo dormir bien, cosa que antes no era un problema. No logro comer bien, siento un cosquilleo y no sé exactamente por qué".

Federer, el hombre que pese a no haberse visto nunca apremiado con Del Potro enfrente no le retacea elogios. "El creció de una manera increíble desde hace un año. Con mucha confianza, buen juego, buen físico y fuerza mental uno puede llegar lejos en el tenis. Pero eso toma mucho trabajo, y eso es lo que ha hecho él. Contra Juan Martín tendré un partido difícil. Siento mucho respeto por él. Sí, tengo un buen récord contra él, pero eso no significa nada ahora, porque está jugando demasiado bien como para subestimarlo".

Palabras que llegadas a oídos de Del Potro potenciaron orgullo y agradecimiento, además de un toque de humor hacia quien había recibido el regalo de una camiseta de Boca: "Si me gana, se la saco", bromeó. "Será muy difícil. Todos saben lo que es él como jugador, y lo que está buscando en este torneo ahora que no está Rafa. Pero yo también sigo en carrera, con la ilusión que me puse antes de arrancar". El sustento de las ambiciones del tandilense está en lo que pasó la última vez que tuvo al suizo enfrente, en Madrid. "Allí tuve mis oportunidades y no las aproveché. Los anteriores partidos fueron en otras superficies. Y yo no estaba jugando como ahora. Yo sé que para ganarle tengo que estar al ciento por ciento en todo, mi saque, mi juego, mentalmente, físicamente... Y esperar que él falle un poco más de la cuenta. Como lo hizo contra Haas, y hoy (por ayer). Chances te da, nunca sabés cuándo; lo que no puedo hacer es desperdiciarlas."

Otro factor: un ambiente que claramente quiere ?y querrá mañana? ayudar a Federer a sacarse la vieja espina. Lo admite y lo disfruta el suizo: "Lo siento desde hace muchos años, pero esta vez es mayor. Cuando voy por la calle o salgo a cenar todo el mundo me dice «éste es tu año...»." Lo justifica Del Potro, que incluso se suma con franqueza a la corriente de admiración hacia su rival ilustre: "Es que si no gano yo, también quiero que gane él, y creo que la mayoría sentimos eso. Pero no será algo que me moleste... La gente es muy buena, educada. Trataré de disfrutarlo, como en el partido contra Tsonga".

* Tito Vázquez no da a Stepanek por descartado

Modesto Vázquez, capitán del equipo argentino de Copa Davis, bromeó ayer acerca de la lesión del checo Radek Stepanek, futuro rival: "Ojalá hubiera pasado dentro de tres semanas...", comentó; aunque, más serio, admitió: "No sé cuán grave es la lesión, pero no creo que cambie nada, va a jugar. Hasta es capaz de hacerlo en Wimbledon".

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