¿Y el federalismo? Bien, gracias...

Por Fernando Laborda.

El kirchnerismo parecería encaminarse a una victoria parcial en el Senado que le permitirá debatir la controvertida ley de medios audiovisuales dentro de siete días.

No es del todo seguro, sin embargo, que pueda ser aprobada como quería Néstor Kirchner, sin modificarle una coma al proyecto aprobado semanas atrás en Diputados.

La piedra en el zapato que constituía para el bloque kirchnerista el senador justicialista jujeño Guillermo Jenefes ha desaparecido. En una actitud que levantó múltiples sospechas, este legislador, que no oculta sus notorias diferencias con la iniciativa oficial, decidió ayer acompañar con su firma el dictamen del oficialismo en el plenario de comisiones de la Cámara alta, aunque en disidencia. El dictamen se emitiría hoy y, así, el proyecto de ley de medios sería debatido en el recinto la semana próxima.

Las explicaciones de Jenefes resultaron algo confusas. Habló de "no convertir en rehén al bloque del Frente para la Victoria", con lo que dio a entender que es un representante del partido y no de su provincia, como lo dispone la Constitución nacional.

La cuestión del federalismo ha estado presente en la discusión durante los últimos días. Distintas voces de la oposición, respaldadas por reconocidos constitucionalistas, han puesto de manifiesto que, tal como fue aprobado en Diputados, el proyecto lesiona seriamente el sistema federal, en particular la prohibición de dictar leyes que restrinjan la libertad de prensa o establezcan sobre ella jurisdicción federal, tal como señala el artículo 32 de nuestra Ley Fundamental.

En contradicción con esta disposición, el proyecto oficial establece que los servicios de radiodifusión estarán sujetos a la jurisdicción federal (artículo 7) y no a la provincial, aun cuando en el artículo 3 de la propia iniciativa se señala la promoción del federalismo como uno de los propósitos de la norma proyectada.

En agosto de 2007, poco antes de los comicios que consagraron presidenta a Cristina Fernández de Kirchner, su esposo y por entonces jefe del Estado abogó públicamente para que "el gobierno que venga sea mucho más federal". Lo que vino fue más unitarismo y el federalismo quedó reducido en muchas ocasiones a un mercado prebendario en el cual el poder central, desde Olivos, tiene el monopolio del manejo de la caja. Los recursos para obras públicas provinciales quedan a menudo sujetos a la discrecionalidad de un Poder Ejecutivo, que ahora busca la posibilidad de distribuir también a piacere las licencias de radio y televisión.

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