Febriles gestiones de Netanyahu y Livni para formar gobierno

Febriles gestiones de Netanyahu y Livni para formar gobierno
La candidata de Kadima obtuvo sólo una banca más que su rival. Y busca aliarse con un partido xenófobo y otras fuerzas para poder ser primer ministro. El líder del Likud también seduce a la ultraderecha, y aún tiene chances de volver al poder.
¿Quién ganó? Tras una agitada noche electoral y, a pesar de que la canciller Tzipi Livni obtuvo una banca más que su rival, Benjamin Netanyahu, aún no hay una clara respuesta. Tras las elecciones parlamentarias en Israel, los dos candidatos más votados, del partido de centro Kadima (28 escaños) y el derechista Likud (27), se encuentran paralelamente embarcados en febriles negociaciones para convertirse en primer ministro. Ambos buscan sumar aliados para intentar convencer al presidente Shimon Peres de que tienen una base sólida para formar un gobierno estable. Así, el jefe de Estado le entregará el mandato a quien él considere como el más apto para formar una coalición duradera.

Livni alega que, al haber logrado el mayor número de votos, le corresponde la primera chance para intentar formar gobierno. Pero el mandato del presidente es el de otorgar esta chance a quien la mayoría de los 120 diputados recomienden para ser premier y estén dispuestos a votar por él en el voto de confianza en el parlamento.

En la práctica, Netanyahu tiene a su favor 65 diputados, entre los que se encuentran los de los partidos de ultra derecha como Israel Beitenu de Avigdor Lieberman (15 diputados), y otros menores también de corte racista, más los partidos ultra religiosos como Shas (11 bancas), que fueron los responsables del adelanto de las elecciones, al no querer sumarse al gobierno de Livni tras la renuncia del primer ministro Ehud Olmert.

Netanyahu no perdió ayer el tiempo y se reunió con el presidente de Shas, Eli Ishai, en un intento de asegurar que éste lo recomiende en los próximos días ante el Presidente Peres. El precio de este apoyo serían importantes carteras ministeriales y también compromisos de ayuda económica a las clases y grupos sociales de los que proviene el electorado del Shas.

Horas después, Netanyhau se encontró con Lieberman, a quien le ofreció legitimación y ministerios centrales como el de Finanzas.

Mientras tanto, Livni intenta formar una coalición de gobierno con Lieberman, quien no se avergüenza de proclamarse ultraderechista y a quien se le acusa de racista anti-árabe. La canciller se reunió con Lieberman en el ministerio de Relaciones Exteriores.

Al término del encuentro, Livni dijo: "El público decidió y estableció que me quiere ver como el primer ministro. Esta es una oportunidad para la unidad que puede promover las cuestiones que son importantes". Lieberman y Livni acordaron seguir en tratativas.

Pero la mera entrevista entre ambos ya enfureció a los tres diputados del partido de izquierda Meretz, entre cuyas promesas electorales se incluía omitir toda participación en un gobierno en el que participen Netanyahu o Lieberman.

Livni sostuvo conversaciones con los líderes de las facciones políticas y altos funcionarios de todo el espectro, en un intento de reunir una coalición y para frenar al bloque derechista que encabeza el Likud.

Los observadores creen que Netanyahu no está interesado en formar un gobierno estrictamente de derecha, porque quiere evitar verse prisionero de las demandas de los pequeños partidos y también un enfrentamiento con la administración de Barack Obama, menos proclive a darle un apoyo incondicional a Israel.

Netanyahu aseguró que su peor error en el pasado fue formar en 1996 un gobierno de derecha y no entender la importancia de un gobierno de coalición nacional.

Sin embargo, el Netanyahu del 2009 está decidido a gobernar y está hoy en la tarea de formar una coalición de derecha y ultra derecha, para lograr la mayoría que le hará imposible a Peres entregar el mandato a otra persona que no sea él. Rechazó además la idea de alternarse en el gobierno con Livni, otra opción que barajaban ayer algunos analistas.

El propio presidente de los Estados Unidos, sin tener la certeza de a qué candidato felicitar, llamó ayer por teléfono a Shimon Peres para expresarle su reconocimiento por la transparencia de los comicios y para asegurarle que seguriá trabajando por el proceso de paz.

Hilando más fino en los resultados, el Partido Laborista, artífice de la fundación del Estado de Israel y en el poder durante los 30 primeros años de su existencia, se ha visto relegado en las elecciones a un papel secundario, al cosechar los peores resultados de su historia. Cayeron al cuarto lugar y consiguieron sólo 13 diputados.

Para Avirama Golan, editorialista del diario Haaretz, "acaba de rematarse el proceso que comenzó en 1977". Aquel año, los laboristas sufrieron su primer correctivo, pasando de 51 diputados a 32, en beneficio del Likud de Menahem Begin, quien se convirtió en primer ministro.

Comentá la nota