Las feas huellas de la derrota

Nadie puede pretender que el kirchnerismo asuma la derrota del jueves en toda la dimensión que tuvo. Y menos, que justamente el kirchnerismo empiece a desandar el camino que recorrió todos estos años.
Pero es demasiado que sus voceros, los medios oficiales y paraoficiales, quieran presentar como un empate lo que fue una goleada sin vueltas. Y encima aspirar a que uno le crea. El jefe de la bancada oficialista repitió ayer que la oposición "construyó una mayoría circunstancial". Una mayoría circunstancial con 20 diputados más de los necesarios para formar quórum, que forzó al oficialismo a participar de la sesión contra la voluntad del mismo Kirchner.

No sólo Agustín Rossi pretendió minimizar un cachetazo tan sonoro como inocultable. También los medios que expresan al Gobierno vieron un acuerdo donde sólo existió una derrota (Para los medios "amigos", sólo fue un "acuerdo") ¿Cuál acuerdo? Lo que hubo en el recinto fue un intento fallido del kirchnerismo por voltear la sesión. Y lo que se vio fueron las manos levantadas de la oposición neutralizando esa movida. Más de lo mismo: otros presentaron como un hecho histórico la jura de Kirchner en Diputados. ¿Qué tuvo de histórico que no hubiesen tenido antes las juras de los ex presidentes Alfonsín y Menem en el Senado? A no ser que sea histórico la protección que los fueros le darán a Kirchner.

Claramente fue una precaución el paquetazo de leyes que el Gobierno apuró antes del recambio legislativo. Prorrogaron la emergencia pública y un lote de impuestos que le dan mucha más plata al Estado nacional que a las provincias y mantuvieron los superpoderes y la facultad para subir las retenciones. Caja y poder (Plata y poder: el paquetazo que el Gobierno ya se había asegurado) Una fórmula ganadora en el pasado pero que hoy no garantiza quizá ni falsos empates.

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