Fayt marcó la cancha

El juez decano de la Corte Suprema reclamó atender la situación social antes de debatir la imputabilidad de menores. Fue contundente y cortó hasta el hueso, con un mensaje para la dirigencia: la lucha contra "el desempleo y el hambre" es prioritaria, dijo. Y disparó: "La máxima debe ser que los niños son sagrados para la sociedad argentina". Además, defendió a Argibay y advirtió que la discusión sobre los jóvenes y el delito debe darse en el Congreso.
El juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN), Carlos Fayt, un emblema de la justicia independiente y reconocido internacionalmente por su prestigio y publicaciones, fue contundente ayer al ser consultado sobre su opinión acerca del debate sobre la imputabilidad de los menores. Su respuesta fue tan clara, que cortó hasta el hueso y envió un claro mensaje a toda la dirigencia, que plantea la discusión en torno de una supuesta responsabilidad exclusiva del Poder Judicial.

Lo que hizo Fayt acaso no tenga antecedentes por la forma en que reclamó profundización de políticas sociales para resolver problemas estructurales como "el hambre y la miseria", como un debate prioritario antes de analizar a partir de qué edad debería castigarse legalmente a los jóvenes que delinquen, tema tan en boga a partir de los últimos casos de homicidios a manos de menores.

"¿Cómo maneja usted el desamparo? ¿Puede bajar el desamparo, la exclusión, el hambre, el desempleo, la miseria?, ¿Puede usted bajarlos? Baje eso y después lo otro", postuló el magistrado del máximo tribunal en declaraciones al canal de noticias C5N, justo cuando salía de su casa para ir a su lugar de trabajo.

Pero Fayt, profundo conocedor del Derecho, ahondó todavía más en sus dichos y expresó, en el mismo sentido, que "la máxima debe ser que los niños son sagrados para la sociedad argentina".

El magistrado, no cabe duda, tiene una lectura clara de la realidad. Sabe que la situación social de miles de personas se ha precarizado aunque el Gobierno intente negarla, por la crisis internacional pero también por impericias locales. No por nada la presidenta de la Nación Cristina Fernández recibió imprevistamente al cardenal primado de la Argentina, monseñor Jorge Bergoglio.

CFK sabe que la Iglesia es una barrera de contención para el problema de la miseria.

Pero Fayt también se refirió al papel de las instituciones en este tema, como para que no se desvíe la atención con chivos expiatorios. Así pidió que sea el Congreso el que centralice la discusión por la edad de imputabilidad. "Es necesario que el Congreso se ocupe profundamente, como política de Estado, de la situación de los menores", aseguró.

En este punto, Fayt defendió enérgicamente a la jueza Carmen Argibay, una de sus pares en la Corte, que la semana pasada había advertido sobre la importancia de proteger a los menores. Fue al justificar una resolución del máximo tribunal que rechazó la liberación de 60 adolescentes, menores de 16 años, que están detenidos en el Instituto San Martín, de la ciudad de Buenos Aires, acusados de diferentes delitos penales.

"No podíamos mandar estos chicos a la calle sin averiguar qué pasa. Si hacíamos eso, estaríamos ofreciendo blancos móviles. No se olviden de que en la Argentina existe el gatillo fácil", había dicho la jueza.

Ayer por la mañana, ante una consulta sobre las posturas manifestadas por la jueza, en la puerta de su casa Fayt afirmó: "Carmen Argibay es una magnífica jueza, respétenla, porque lo merece, tiene inteligencia, tiene talento".

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