FAVORECE A ALGUIEN LA EMERGENCIA SANITARIA?

Aceptar las crisis como tales, propagarlas y publicitarlas, solo contribuye a potenciar el lamento generalizado y propender a la psicosis colectiva. Negarla, en contraposición a ello, significaría también una supina estupidez. Prevenirla con medidas genuinas, es la clave.
El problema de la pandemia – situación admitida por el Secretario de Salud hace pocos días – de la gripe porcina, tiene que ver mas con la irresponsabilidad del gobierno central – como la crisis económica provocada por la 125 – que con el cumplimiento de castigo divino alguno.

Cuando este virus – en opinión de algunos, sembrado – surgió en tierras mayas y mexicas, la soberbia argentina que no se priva de nada dijo "pobrecitos los mexicanos" y sin tomar prevención de ningún tipo continuamos nuestra vida normal - si es que es normal esta vida que llevamos – sobrepoblando los lugares públicos, yendo a la escuela, facultad canchas de fútbol y fundamentalmente, claro que si, a emitir el voto obligatorio para que no perdiera mas lejos el oficialismo.

Cuando fenecía el año anterior arrastrando la promesa de consecuencias por la crisis con el campo, publicamos un análisis que se llamo "comamos y bebamos" en referencia que todos hablábamos de que marzo seria el mes del coletazo económico, pero igualmente cada uno de nosotros quería pasársela bien en fiestas y vacaciones. Que la crisis se joda.

Con la gripe chanchuna ocurrió algo similar, la ignoramos y seguimos el curso de la vida como si nada hasta que salio San Pedro con el inenarrable Emil a bajar persianas a los ponchazos.

En realidad, en medio de algunas ridiculeces – como la de que las personas no estén a menos de dos metros, entre otras – alguna medida había que tomar. Es una pena que esto no se hiciera desde el principio, digamos un día después de la obligatorias elecciones.

Es muy difícil establecer, en un a sociedad donde nadie vive de la caza y la recolección y que todos en mas o en menos debemos dejar la cueva para ganarlos el pan, salvo los políticos que cobran todos los 29, cuales debieran ser las medidas justas para cortar de cuajo la proliferación del virus.

Porque si Papa Sam no lanza en breve un decreto prohibiendo al virus contagiar de 8 a 23 (24 ahora) será muy difícil controlar todo.

Tal vez hubiera sido mas sencillo, desde el principio, aislar a todas las personas con compromisos respiratorios u otras deficiencias que, se sabe, son las propensas a ser afectadas mortalmente con el mal, quien sabe..

De todos modos, coincidiremos, el virus mas moral en este caso es la ignorancia o, para decirlo mas correctamente, la falta de información.

Que se puede y que no se puede hacer, de que somos responsables nosotros individualmente y que tiene que proveernos el estado, si a un vendedor de cuadernos le cierran las escuela donde los proveía, ¿no debiera el estado resarcirlo por sus perdidas o mas bien dicho cubrirle sus necesidades hasta que la veda termine?

No obstante, en un sistema político del que se sospecha adultera estadísticas, resultados y realidades, no seria extraño que la peste haya corrido el un tanto el eje de la discusión pos eleccionaria.

Finalmente se sabe que los medios de comunicación no siempre aciertan en decirle a la gente "como" tiene que pensar, pero si en "que" tiene que pensar.

En este maremoto de información que supone un mundo globalmente conectado, la mente del hombre si bien almacena todo tipo de información, también descarta y jerarquiza la misma. En dicho sentido pareciera que dada nuestra estructura mental, no podemos pensar mas que en un tema central por vez –durante un tiempo lo hicimos en la crisis gobierno-campo, en otras ocasiones sobre el atentado en la AMIA o el avionazo en las torres gemelas –. Los políticos lo saben a esto y, al margen de la determinación sanitaria que si había que tomar, nos queda el tufillo de sospecha de que la denuncia pública por amenazas contra su familia y otras del presidente del Pejota, quedó tapada por esta cortina de humo actual, tanto que el imputado ni siquiera tuvo la necesidad de responder.

Lo real y concreto es que los hombres de bien debemos proteger a la familia.

Para que ni la gripe, ni las amenazas de un desquiciado, termine por afectarla...

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