La Farmacia Social Bancaria cumple 23 años al servicio de su comunidad

Hace 23 años, la seccional Resistencia de la Asociación Bancaria y su mutual Ameb sembraban --con la ilusión y el convencimiento de que las utopías son posibles-- la primera semilla de un proyecto de servicios que permitiera acceder a la mayor cantidad de gente, sobre todo de los sectores medios y bajos, a una atención digna en un área tan sensible como la salud.
Estaban convencidos, como lo están hoy, de que únicamente a través de organizaciones como éstas, imbuidas de principios gremiales de solidaridad y sin objetivos de lucro, se podrían llevar a cabo emprendimientos de esta naturaleza.

Fue así como, con el apoyo inclaudicable de los empleados bancarios, se legitimó y se hizo viable un proyecto de servicio social que trascendiera el marco sectorial y permitiera llegar al conjunto de la sociedad, de la que se es parte y con la que se convive a diario con necesidades cada vez más difíciles de solucionar.

Hoy, 23 años después, se puede decir y mostrar, gracias a la invalorable respuesta de la comunidad, que no hubo equivocación en creer en las utopías. Y que esa semilla se ha transformado en un árbol cuyos frutos llegan a miles de chaqueños, formoseños y correntinos en forma de distintos servicios, fundamentalmente en el sector de la salud.

Hoy, 23 años después, se puede afirmar que con 24.000 afiliados titulares directos, 130 convenios firmados con distintas organizaciones gremiales, sociales y obras sociales con bonificaciones --es decir, descuentos-- a los afiliados y conveniados por alrededor de $ 5.000.000, que representan sin dudas un importante incremento indirecto de sus ingresos; con nueve locales (el último inaugurado en mayo de este año en Castelli) para su mejor atención, distribuidos en Chaco, Formosa y Corrientes con servicios de enfermería gratuitos, entrega de botiquines de primeros auxilios a escuelas carentes, servicio de óptica y podología, son algunas de las expresiones concretas de un árbol de servicios cuyo balance social da positivo, pero no suficiente para una vocación.

Hoy, 23 años después, se puede mostrar que ese pequeño grupo inicial se ha convertido en una comunidad social que trabaja para que esta propuesta llegue con excelencia a la gente, integrado por 102 trabajadores impuestos del mismo espíritu mutualista, sin cuyo aporte y convicción no hubiera sido posible concretarlo. Para ellos también el profundo agradecimiento.

Por eso, hoy, 23 años después, queremos decir gracias a toda la comunidad por su apoyo y respuesta, gracias por haber comprendido y defendido esta propuesta de servicios de los bancarios para la comunidad. Que sin dudas compromete a continuar con la misma fuerza y convicción en la búsqueda de nuevas utopías para servir, sabiendo que siempre es posible.

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