"La farmacia del Policlínico era una zona franca"

"La farmacia del Policlínico era una zona franca"
Entrevistado por Página/12, Pedro Ferrara dijo que está en riesgo la viabilidad de la obra social por las deudas, el déficit y la situación "anárquica" en que se encontraba. El 60 por ciento de los beneficiarios no tiene cobertura o es mínima.
"La viabilidad misma de la Obra Social Bancaria Argentina (OSBA) está comprometida", dijo a este diario Pedro Ferrara, quien desde el lunes pasado es interventor en esa institución: la entidad, además de estar "endeudada por centenares de millones de pesos", presenta "un déficit mensual millonario", lo cual respondería a "un desmanejo" que llega a ser "anárquico". El 60 por ciento de los beneficiarios estaría "con cobertura mínima o sin cobertura". La atención de los afiliados está concesionada a una gerenciadora privada: "Pese a que la OSBA está al día con sus pagos a esa empresa, desde distintas zonas del país llegan notificaciones de prestadores que cortan los servicios por falta de pago". Esta crisis, que así va mucho más allá de la causa judicial por delitos relacionados con medicamentos, incluye desde luego la farmacia del Policlínico Bancario, que "era una zona franca dentro del hospital", según Ferrara, quien hasta el lunes se desempeñó como director del Hospital Interzonal de Agudos Rodolfo Rossi de La Plata.

–Al hacerme cargo de la Obra Social Bancaria encontré una situación más que grave, al punto de comprometer la viabilidad misma de la institución. La OSBA está endeudada por centenares de millones de pesos y tiene un déficit mensual millonario. Todavía no tengo las cifras precisas porque el manejo administrativo es bastante anárquico y se hace difícil encontrar la información. Por ejemplo, si pregunto cuántos juicios enfrenta la institución y por qué montos, ni siquiera empleados con décadas de antigüedad lo saben. Entre la deuda y el déficit, la situación es casi inviable y hay que dar cobertura de salud a 150 mil afiliados.

–¿Ese déficit es comparable al de otras obras sociales?

–En distintas obras sociales, históricamente, hay déficit, pero cifras de estas magnitudes apuntan a un desmanejo.

–¿El "desmanejo" compromete la responsabilidad de funcionarios en actividad en la OSBA?

–Nosotros, cuando llegamos, trazamos una raya en los libros: de acá en adelante nos hacemos responsables de los movimientos; de acá para atrás, la Justicia analizará quién tiene responsabilidades.

–Respecto de la farmacia, sabemos que usted dispuso su traspaso desde el área administrativa al área clínica...

–El hecho de que la farmacia no dependiera del director del hospital era una incongruencia total, una locura. En cualquier hospital, el director es responsable de todo lo que sucede, incluida la farmacia: él debe decidir qué medicamentos hay que comprar, debe supervisar a los profesionales del área. En esta administración, el director era responsable de todo menos de la farmacia, que manejaba otra persona. Era una zona franca dentro del hospital. Me parecía mentira pero hoy (por ayer) tuve que notificar formalmente al director de que es responsable de esa área.

–¿La responsable venía siendo Paula Aballay (esposa de José Zanola, titular de la Asociación Bancaria)?

–Creo que sí, no estoy seguro. La señora Aballay no está trabajando en este momento y no he podido reunirme con ella; está con carpeta por "accidente de trabajo". Cuando se presente, nos sentaremos a hablar y tomaremos las medidas pertinentes.

–Vemos que los problemas de la Obra Social Bancaria van mucho más allá de la cuestión de los medicamentos.

–Sin duda. Prácticamente el 60 por ciento de los beneficiarios está con cobertura mínima o sin cobertura. En estos tres días, desde muchas zonas del país nos llega información de cortes de servicio por parte de clínicas y diversos prestadores. La obra social tiene contratada una gerenciadora que recibe una cápita mensual con la obligación de dar cobertura a los afiliados en todo el país: la OSBA está al día con los pagos pero, en estos tres días, he recibido cinco o seis notas de prestadores que cortan los servicios por falta de pago.

–¿Cómo se llama la gerenciadora?

–Nosal, es su nombre de fantasía. Tiene un arreglo rarísimo con la OSBA: estamos leyendo el contrato, que es muy complejo, muy difícil de entender y analizar.

–¿Tomó alguna medida específica respecto de los pacientes en el Policlínico Bancario?

–He acordado con la Anmat (Administración Nacional de Medicamentos) para que, a partir de mañana (por hoy), en la entrada del Policlínico Bancario funcione un escritorio atendido por dos farmacéuticos de esa institución, especializados en trazabilidad: contestarán a cualquier duda que el paciente pueda tener sobre la medicación que recibe. Desde luego, hemos cambiado de prestador, que no es más la droguería San Javier, pero sigue habiendo temor en los pacientes; por eso hemos puesto estos profesionales, no ya de la Obra Social Bancaria sino de la Anmat.

–Esto indica una absoluta crisis de confianza en los afiliados.

–Hemos recibido a varios pacientes con situaciones de desconfianza que son absolutamente entendibles. Hay que volver a generar confianza haciendo las cosas bien.

–¿Usted está facultado para remover funcionarios si lo estimara necesario?

–Tengo el poder absoluto en la Obra Social Bancaria, sin ningún tipo de restricción o impedimento; respondo directamente ante la Presidenta de la Nación. Pero hay que entender que estoy desde hace sólo 72 horas, examinando una administración que es muy enmarañada; hay cosas que pueden postergarse y otras que no. Uno está leyendo un contrato, tratando de entender alguna cláusula extraña, y de pronto se presenta, como sucedió hoy, la necesidad de comprar un medicamento por una urgencia en un paciente hemofílico y no había plata; hubo que salir a resolverlo. Justo entró un pago y se pudo resolver. Estamos tapando agujeros día a día.

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