Farizano se votó a sí mismo

Sorpresivamente ayer el Superior eligió, sin convocatoria previa, a su Presidente por un nuevo período. La propuesta la hizo Guillermo Semhan, quien no logró el consenso de sus pares. Sólo Juan Carlos Codello apoyó la postura, lo que obligó a que Farizano tenga que votarse a sí mismo para llegar a los tres votos requeridos.
Una vez más las formas quedaron atrás. Lo que en política es aceptado, en el campo de la Justicia no lo es. Muchas veces los políticos se votan a sí mismos invocando órdenes partidarias, en lo que pareciera un juego lógico, acorde a las reglas de la misma política, pero en el recoleto mundo de las leyes una situación de esta naturaleza no es el mejor precedente.

Nadie imagina, en este sentido, a un Enrique Petracchi o Carlos Fayt -por sólo citar dos nombres emblemáticos, que desde hace 25 años están en la cúspide de la Corte Suprema- votándose a sí mismos para tratar de continuar un período más al frente de funciones que han ejercido, algunos de ellos en más de una oportunidad, pero a fuerza de consensos, sin rozar la ética ni la transparencia que impone la naturaleza augusta de las funciones que cumplen.

Ayer 1 de diciembre fue el ministro Guillermo Semhan, coequiper de Farizano, quien sacó de la galera el anuncio a modo de propuesta de elegir en los próximos diez minutos al nuevo presidente.

Nadie puso objeciones. Las cartas estaban echadas y los acuerdos anudados, al menos en la llamada mayoría automática, que implacablemente como en otras ocasiones hizo valer el peso del número sin cuidar las formas.

Fue el ministro Codello, quien rápidamente adhirió al voto de Semhan. En tanto Carlos Rubín se mantuvo en sus trece votándose a sí mismo, como ya lo había hecho en anteriores oportunidades, en un deseo que pareciera irrefrenable de volver al poder máximo del Tribunal, precisamente cuando arrecian versiones surgidas del propio peronismo que aseveran que será el hoy senador curuzucuateño Jorge Barrionuevo quien lo reemplazará próximamente, luego de que finalmente Rubín consiguiera acogerse a la jubilación y de que el propio peronismo comience a sacarle el sostén que en su momento determinó su proyección al cargo que hoy ejerce.

A su turno, Fernando Niz dejó en claro que se abstendría, según expresó, para no quedar pegado a ninguno, lo que motivó un análisis del resto del Cuerpo respecto a una posibilidad que efectivamente contempla el propio reglamento del Tribunal.

Así las cosas, en un acuerdo de rápido trámite, finalmente en los hechos Farizano logró mantenerse al frente del Superior, aunque a un alto costo, y con un manifiesto y progresivo deterioro en la imagen del poder, que cada vez más aparece distanciado de los otros dos que conforman la estructura institucional del Estado.

Fuentes tribunalicias dieron por cierta, al caer la tarde, que un nuevo pedido de juicio se presentaría en los próximo días, en el que el nuevo Presidente sería llevado al banquillo de los acusados, en lo que pareciera corresponderse con la firme decisión de contribuir a oxigenar la Justicia correntina.

Comentá la nota