Farizano: “La situación es esquizofrénica”

El intendente de la capital neuquina cree que es hora de imponer un cambio cultural en la sociedad neuquina. De reconsiderar la importancia de fortalecer las instituciones, y limitar el margen de protestas que desgastan a los gobiernos. También sostiene la importancia de producir indicadores que posibiliten hablar de cosas concretas, y no solo de percepciones.
El intendente de la capital neuquina, Martín Farizano, encarará la semana que comienza una etapa que puede ser clave para su futuro político. Tiene la obligación de resolver un conflicto que ya pasó por una fase de violencia, y que por lo tanto preocupa más.

Encara esa etapa con la convicción de que la situación en Neuquén tiene aspectos “de esquizofrenia”. Porque “se intenta desgastar al gobierno” municipal, pero al mismo tiempo “se le pide la solución a todos los problemas”.

Sostiene además que “por reiteración” se ha instalado una lógica “donde todo vale, y todo se justifica”.

Por eso cree que es importante fortalecer las instituciones, y poner enfáticamente límites políticos a los reclamos y peticiones que se le hagan al Estado.

Lo que sigue son los párrafos salientes de una entrevista mantenida con periodistas de este diario:

(La situación) tiene que ver con una sociedad con ribetes preocupantes. Hace más de un mes que el gobernador (Jorge Sapag) planteó la importancia de generar un acuerdo. Yo lo llamé para decirle que estaba de acuerdo, porque me parece que lo que hay que hacer es determinar los límites en los cuales podemos manifestar nuestro disenso, y los límites para lograr nuestros objetivos.

Se ha ido instalando una lógica que por reiteración parece haberse legitimado. Donde todo vale, todo se justifica. Es una sociedad inmadura. Los responsables de darle madurez somos quienes tomamos responsabilidades de gestión.

Es una situación que parece esquizofrénica. Se deslegitima la autoridad institucional, pero al mismo tiempo se le carga la responsabilidad de solucionar todo.

Los salarios en el Estado tienen legitimidad si presta los servicios como corresponde. Si sus ingresos se destinan a cubrir su propio funcionamiento, sin prestar servicios, no tiene sentido, pierde todo sentido, se deslegitima.

El costo político se pone en el centro de la escena. Todo se hace en función de ganar o perder costo político. Para no perder las elecciones, cedo. Del otro lado, el objetivo es siniestro: desgastar una gestión de gobierno. Es parte de la inmadurez. Porque así se deslegitima al conjunto de la sociedad. Si gastamos el gobierno, pierde el conjunto de la sociedad, el conjunto de las actividades políticas, porque la gente empieza a decir que son todos iguales, y que todos son malos.

No tenemos que deslegitimar, sino poner en funcionamiento a las instituciones. Yo soy un oficialista del oficialismo de turno, en este aspecto. Quiero que le vaya muy bien a la presidenta Cristina, que le vaya muy bien al gobernador Sapag, e intento que me vaya bien a mí. Porque lo que tenemos que hacer es poner toda la voluntad y la fuerza en mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

Hay que impulsar un cambio cultural. Tenemos que tener una cultura colaborativa. Ahora estamos en las antípodas. Si no trabajamos en forma asociativa, difícilmente podamos resolver los problemas de la gente.

Hay que construir indicadores que le den seriedad a la discusión salarial. La discrecionalidad siempre es mala. Cuando cada uno hace lo que le parece, o las decisiones de los funcionarios no tienen demasiados parámetros, a la larga o a la corta, entran a deformarse, y las decisiones se parecen cada vez más a las propias conveniencias.

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