Las FARC secuestran y matan a un gobernador en Colombia

Luis Francisco Cuéllar, titular del departamento del Caquetá, fue secuestrado el lunes por un grupo de guerrilleros.Y ayer su cuerpo apareció en los alrededores de la capital provincial. El gobierno acusó a las FARC por el asesinato.
En lo que supone el más duro golpe de la guerrilla colombiana de las FARC al gobierno de Alvaro Uribe en sus siete años de gobierno, ese grupo armado secuestró la medianoche del lunes al gobernador de la sureña provincia de Caquetá, Luis Francisco Cuéllar, y su cadáver fue hallado ayer por tropas oficiales con impactos de bala y rodeado de explosivos y minas anti-personales en un hecho que afecta la anunciada liberación de dos de los 24 militares y policías que ese grupo planea canjear por unos 500 rebeldes presos.

"Efectivamente, corresponde al señor gobernador", declaró Ramón Endo, secretario de Gobierno de Caquetá sobre el cuerpo hallado ayer. El funcionario eludió informar de las circunstancias de la muerte y de las condiciones en las que fue hallado el cadáver de Cuéllar. "Simplemente, se me ha confirmado la muerte del mandatario", puntualizó Endo.

El lunes, un comando de hombres armados irrumpió intempestivamente en la residencia de Cuéllar, un ganadero que ayer cumplía 69 años, y lo sacó de su cama, en piyama y a rastras. "No tuvo tiempo ni de calzarse las pantuflas", según narró a medios locales Imelda Galindo, esposa del gobernador. "Él ya estaba acostado cuando escuchamos la explosión. Me dijo que me tirara al piso", enfatizó, entre sollozos, la mujer.

En el ataque -ocurrido en Florencia, capital de Caquetá y en pleno corazón de la selva amazónica colombiana, donde las FARC tienen gran influencia-, los atacantes asesinaron a un miembro de la custodia policial del gobernador e hirieron a otros dos del grupo de escoltas. Luego, lo llevaron en un vehículo que se internó en la selva. El vehículo, una camioneta 4x4 fue hallada ayer incinerada por tropas oficiales que una vez advertidos del secuestro iniciaron una afanosa búsqueda.

Cerca del lugar donde fue hallado el vehículo, en el corregimiento Sebastopol, zona rural de Florencia, los lugareños encontraron el cadáver del gobernador y dieron aviso a las autoridades. Estos no pudieron identificarlo, sino hasta horas después, luego de desactivar la dinamita que rodeaba el cuerpo y las minas antipersonales que los rebeldes dejaron a su alrededor. Investigadores del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía, lograron identificar plenamente el cadáver recién por la noche de ayer.

Pese a que se trata del primer secuestro de un alto dirigente político que ocurre durante la administración de Uribe -cuya política de "Seguridad Democrática" de lucha contra los insurgentes lo tiene en la cúspide de las encuestas de favorabilidad- Cuéllar ya había sido secuestrado en cuatro oportunidades. Los anteriores sucedieron antes de su llegada a la gobernación y la motivación era extorsionarlo por su condición de acaudalado ganadero.

Visiblemente afectado por el secuestro, el presidente colombiano ordenó de inmediato a sus fuerzas militares el rescate del gobernador y de los 24 policías y soldados que mantiene esa guerrilla marxista. También ofreció una recompensa equivalente a medio millón de dólares por información que permitiera dar con el paradero de Cuéllar.

"He pedido a las Fuerzas Armadas que hagan todos los esfuerzos para rescatar al gobernador del Caquetá y a los otros secuestrados en poder de estos bandidos. Hay que hacer todo el esfuerzo para el rescate. No podemos seguir pendientes de caprichos de los terroristas", señaló Uribe generando el rechazo de los familiares de los secuestrados.

"Nos permitimos solicitar con todo comedimiento, se sirvan el Gobierno y su consejo de ministros, reconsiderar con sentido humano esa decisión que apresurada, puede tener consecuencias fatales, mientras que mesuradamente puede traer soluciones favorables y plausibles", dijeron los familiares en una carta que le enviaron a Uribe.

El secuestro de Cuéllar pone en entredicho una anunciada liberación de dos soldados colombianos que las FARC habían anunciado que entregarían en breve a la senadora opositora Piedad Córdoba quien tras lamentar el hecho pidió que se mantenga la anunciada liberación de los suboficiales Pablo Emilio Moncayo y Josué Daniel Calvo. En un comunicado de prensa, la Cruz Roja -que participaría en la liberación de los dos militares- advirtió que la orden de Uribe, "deja sin garantías de seguridad" las gestiones para puesta en libertad de rehenes de esa guerrilla.

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