Las FARC liberarán a uno de los dos rehenes más antiguos

Se trata del cabo Pablo Moncayo. Está en cautiverio desde diciembre de 1997.
Lleva más de una década encadenado en lo profundo de la selva, exactamente once años. Es uno de los dos rehenes más antiguo que tiene la guerrilla de las FARC. Mientras, agobiado por la espera, su padre emprendió una larga marcha a pie por varias ciudades para implorar por la liberación de su hijo, un cabo del Ejército colombiano. Ayer, los rebeldes anunciaron la liberación de Pablo Emilio Moncayo, y su padre sintió que valió la pena haber recorrido los pasos andados.

"Anunciamos nuestra decisión de liberar unilateralmente al cabo Pablo Emilio Moncayo y entregarlo personalmente a una comisión encabezada por la senadora (Piedad) Córdoba y el profesor Moncayo (padre del rehén) una vez se organicen los mecanismos que garanticen la seguridad de la operación", aseguraron las FARC en una comunicación divulgada por internet.

Según las FARC, con la liberación del militar Moncayo (que se da luego de que en febrero los rebeldes liberaran unilateralmente a dos políticos y cuatro militares), "evidenciamos una vez más nuestra decisión irreversible de alcanzar el acuerdo humanitario sin más dilación y sembrar con certezas los caminos que lleven a la solución política del conflicto", según dijeron.

El pronunciamiento rebelde se da en momentos en que la guerrilla colombiana flexibilizó su posición para pedir un canje de rehenes en tanto que el presidente Alvaro Uribe endureció su discurso y pidió un cese al fuego por cuatro meses a este grupo como muestra de su voluntad de negociación. Las FARC renunciaron recientemente a la desmilitarización de los poblados de Florida y Pradera, en el departamento del Valle del Cauca, como condición para negociar el canje de rehenes por guerrilleros presos, a lo que el gobierno se opuso.

Según el gobierno de Uribe, con la exigencia de desmilitarizar esta región montañosa del suroeste del país, las FARC pretendían pasar por allí un gran cargamento de cocaína, fusiles, víveres para sus filas y a varios de los secuestrados en su poder.

El cabo Pablo Emilio Moncayo fue secuestrado el 21 de diciembre de 1997 durante la toma guerrillera a la base militar de Patascoy, en el sureño departamento de Nariño, cuando apenas contaba con 18 años de edad. En ese asalto, once militares murieron y 18 más fueron secuestrados. De ellos sólo Moncayo y el cabo José Libio Martínez permanecen en poder de las FARC, siendo además las personas que llevan mayor tiempo en calidad de secuestrados en el país andino. El padre del cabo, un humilde profesor de un poblado del sur de Colombia, en la frontera con Ecuador, se convirtió en figura pública y personaje emblema de los familiares de los secuestrados después de haber emprendido durante los últimos dos años numerosas caminatas a lo largo del país, e incluso en el exterior, para pedir por la liberación de su hijo.

El anuncio se dio en momentos en que el Ministerio colombiano de Defensa publicó un informe en el que aseguró que 125 personas están secuestradas en Colombia, de ellas 76 por las guerrillas izquierdistas, mientras, 1.502 se hallan desaparecidas.

"De los 125 secuestrados, 66 lo están por la guerrilla de las FARC y 10 por el guevarista Ejército de Liberación Nacional (ELN)", según el reporte del Fondo Nacional para la Defensa de la Libertad Personal que depende del Ministerio de Defensa. Los restantes 49 secuestrados están en poder de bandas de delincuencia, señaló. Sin embargo, la ONG País Libre, que trabaja contra el secuestro cuestionó estas cifras y lo calificó de "vergonzoso porque quedan muchas dudas sobre la forma como se llegaron a esos datos y los criterios para depurar la base de datos".

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