Las FARC, dispuestas a una negociación

El jefe del grupo guerrillero, Alfonso Cano, dijo que busca una "salida civilizada" del conflicto; categórico rechazo del presidente Uribe
BOGOTA.- Tras sufrir una serie de duros reveses en los últimos tiempos como la muerte de sus dos principales dirigentes y ante la perspectiva de la profundización de la cooperación militar entre Washington y Bogotá, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) anunciaron ayer que están dispuestas a iniciar una negociación de paz, aun si el presidente colombiano, Alvaro Uribe, es reelegido.

"Una salida civilizada del conflicto no puede depender de la voluntad de una persona por poderosa que sea. Así que, independientemente de quien ocupe la presidencia, persistiremos en buscar salidas políticas al conflicto", dijo el jefe máximo del grupo guerrillero, Alfonso Cano, que respondió por correo electrónico un cuestionario que le envió la revista colombiana Cambio.

Sin embergo, Cano condicionó esa negoaciación a la existencia de "garantías" y de "tolerancia".

Por su parte, Uribe, que apuesta a un triunfo militar por sobre la guerrilla antes que a una salida negociada del conflicto, rechazó de plano una negociación. "Nosotros no podemos convertir a los criminales en legítimos interlocutores. Ese bandido [Cano] lleva 40 años engañando a Colombia; ese bandido habla de diálogo, cuando lo que hace es ordenar asesinatos", dijo Uribe en una conferencia de prensa junto al presidente de México, Felipe Calderón, que respaldó ayer la cooperacion militar entre Colombia y Estados Unidos, criticada por Venezuela y Ecuador.

"Esos bandidos pasarán de sus escondites del crimen y su protagonismo mediático a la cárcel", sentenció Uribe, al acusar a Cano de ser uno de los responsables del fracaso del diálogo de paz durante el gobierno de su antecesor, Andrés Pastrana (1998-2002).

Uribe, cuyo gobierno ha combatido militarmente a la guerrilla -a la que califica de "terrorista" y narcotraficante- había dicho en abril que estaba dispuesto a iniciar un proceso de paz con las FARC si suspendían sus hostilidades por tres o cuatro meses como un gesto de buena voluntad.

Aunque las partes se han declarado dispuestas a avanzar hacia una negociación de paz, no han concretado sus intenciones, que podrían sentar las bases de un acuerdo que permita poner fin al conflicto interno de más de cuatro décadas.

Históricamente, el desacuerdo residió en que los guerrilleros requieren el "intercambio humanitario" de rehenes por rebeldes presos como condición para negociar un acuerdo de paz. Para ello, solicitan una zona de despeje, sin presencia de policías y militares, que Uribe se ha negado a otorgar con el argumento de que, de ese modo, los rebeldes obtendrían una ventaja militar para fortalecerse.

El miércoles pasado, el cardenal colombiano Darío Castrillón reveló que ha sostenido contactos con Cano, y que existe "una luz de esperanza" para lograr una salida negociada.

En la entrevista, Cano dijo que las FARC no tienen actualmente ningún contacto con el gobierno de Uribe. Pero aclaró que una eventual reelección de Uribe no impedirá necesariamente la puesta en marcha de una negociación.

"Lo esencial son las concepciones políticas y los intereses que represente la persona que asuma en el próximo período -afirmó Cano-. Si sus convicciones están inundadas de violencia, guerra, venganza y autoritarismo, la confrontación persistirá [...]. Si existe una visión democrática [...], la perspectiva será alentadora."

Uribe, considerado el aliado más importante de Estados Unidos en América latina en momentos en que gobernantes de izquierda ganan protagonismo en la región, no ha anunciado aún si buscará su segunda reelección consecutiva en las elecciones de 2010. Un proyecto de referéndum para autorizarla permanece estancando en el Congreso por problemas jurídicos.

"Hay que hablar, dialogar y ello significa espacio, garantías, medio ambiente, grandeza, tolerancia, voluntad y decisión", dijo Cano y reiteró la disposición de las FARC de liberar en breve al suboficial del ejército Pablo Emilio Moncayo, secuestrado desde hace más de 11 años.

También desmintió que la guerrilla hubiera financiado la campaña electoral del actual presidente ecuatoriano, Rafael Correa, un aliado del presidente venezolano, Hugo Chávez, y que Caracas le haya facilitado armas, como afirma Bogotá (ver aparte).

El enfrentamiento de Uribe con Correa y Chávez había llegado a su punto máximo cuando fuerzas colombianas abatieron al entonces número dos de las FARC, Raúl Reyes, en Ecuador en marzo de 2008. Pero se reavivó luego de que Bogotá anunciara que facilitará siete bases militares a Estados Unidos para combatir el narcotráfico.

Calderón dijo ayer que respeta esta decisión de Uribe, que será debatida por los presidentes de la Unasur a fines de mes en una reunión en la Argentina, y que está dispuesto a mediar para que se supere la crisis entre Colombia, Venezuela y Ecuador.

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