Los fantasmas del juicio político y el golpe militar rodean a Lugo

Los partidos opositores iniciaron contactos en busca de votos para poder destituirlo
El presidente de Paraguay, el ex obispo Fernando Lugo, fue denunciado ayer por tercera vez por paternidad. Pero esta vez seguramente el tema no ocupará el centro de su atención, en momentos en que los fantasmas de un golpe de Estado y el juicio político vuelven a sobrevolar el país.

La crispación del establishment paraguayo se ha exacerbado en las últimas semanas, primero por el secuestro de un reconocido ganadero y luego por unas declaraciones del mandatario socialista, que dijo que los ricos critican su gobierno "porque no desean el cambio".

En ese clima enrarecido, no fueron pocas las voces en el Parlamento, dominado por la oposición, que clamaron por un juicio político contra el presidente por "inoperancia" e incluso no faltaron los rumores sobre un golpe militar.

El propio Lugo dijo anteayer que "podrían existir bolsones militares que tendrían relación o podrían ser utilizados por la clase política", aunque luego aclaró que "no existe ningún peligro de golpe de Estado promovido por militares".

Los analistas coinciden en que la posibilidad de un golpe en Paraguay es muy lejana, pero destacaron la "torpeza" de Lugo, que hizo esas declaraciones justo un día antes de relevar a la cúpula de las fuerzas armadas, una medida que es habitual en los nuevos gobiernos, pero que de todos modos despertó malestar.

"Esos jefes destituidos quedaron como golpistas ante la opinión pública", se quejó Mario Soto, jefe de las fuerzas armadas durante el gobierno de Nicanor Duarte Frutos.

Además, hay quienes dicen que, por su calamitoso estado de abandono, las fuerzas armadas no tienen forma de propinar un golpe.

"Es una distorsión maliciosa hablar de golpe de Estado, pero no es un disparate hablar de un juicio político", dijo a La Nacion el analista político Gonzalo Quintana.

En efecto, el titular del Parlamento paraguayo, el senador Miguel Carrizosa, confirmó ayer a La Nacion que "ha existido un diálogo informal" entre las distintas fuerzas políticas para evaluar la posibilidad de un juicio político, aunque por el momento "no alcanzan los votos".

"Hay personas que han tenido posiciones personales muy abiertas a favor del juicio político", señaló Carrizosa, del Partido Patria Querida (PPQ), que se ha manifestado contrario a esa posibilidad.

Entre otros, el senador del opositor Partido Colorado Juan Carlos Galaverna, Lino Oviedo y el titular del PPQ, Pedro Fadul, exigieron abiertamente que se enjuicie a Lugo.

"Lugo hizo un discurso incendiario incentivando la lucha de clases y la oposición no podía quedarse callada", explicó el analista Carlos Redil, que cree que por ahora no están dadas las condiciones para un juicio político, pese a que el mandatario "está demostrando una real incapacidad para gobernar".

La semana pasada, el senador Luis Alberto Wagner denunció un complot entre el Partido Colorado y el vicepresidente, el liberal Federico Franco, para unir fuerzas en el Parlamento y destituir a Lugo.

El ex obispo, que tiene una relación tirante con Franco, dio otra respuesta ambigua, que no ayudó a despejar dudas: "A mí no me consta, pero tampoco se puede descartar".

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