El fantasma del fraude, un clásico de las campañas

El fantasma del fraude, un clásico de las campañas
Advertencias de la oposición; el Gobierno niega irregularidades
Muertos que sufragan, boletas que desaparecen y urnas mágicas con más sobres que empadronados que votaron son sólo algunos trazos del fantasma del fraude que reaparece en el país en cada campaña electoral, siempre con la misma dinámica: lo agita la oposición y lo minimiza el oficialismo.

Esta vez, si la realidad confirma la paridad que anticipan las encuestas en la provincia de Buenos Aires, las posibles trampas tendrían más chances de alterar los resultados en algunos distritos clave, al modificar entre 2 y 5 puntos porcentuales la cifra final, según denuncia la oposición, una sombra que la Casa Rosada busca disipar.

El ministro del Interior, Florencio Randazzo, calificó de "disparate" la posibilidad de que eso ocurra, mientras que un miembro de la Cámara Nacional Electoral recomendó hablar de "delitos electorales" en desmedro de "fraude". "No es posible, hoy, alterar las corrientes electorales nacionales de distribución ?dijo?. El robo puede darle concejales indebidos a un partido, pero en Buenos Aires se necesitan 270.000 votos para ?hacerse? de un diputado nacional."

Pero la oposición prefiere curarse de espanto. "Proteger y cuidar las próximas elecciones, evitando las irregularidades conocidas de 2007", pregonó el responsable de los equipos técnicos de la Coalición Cívica, Santiago del Sel, cuando envió días atrás un e-mail colectivo a la caza de 100.000 fiscales en todo el país, una visión que completó el responsable de fiscalización del partido, Claudio Bargach. "El conurbano profundo no es la madre de todas las batallas, sino la madre de todos los fraudes", denunció hace poco.

El partido de Elisa Carrió no está sólo para repicar las campanas. También aparece el gobierno santafecino de Hermes Binner, cuyo ministro de Gobierno, Antonio Bonfatti, estimó en abril que 20.000 muertos figuran en el padrón electoral de todo el país. Y uno de los armadores del PJ disidente para contar con 30.000 fiscales en la provincia de Buenos Aires, Osvaldo Mércuri, se sumó con una premisa bajo el brazo: "Si nadie te la controla, la urna te la cuentan al revés". O el titular de la UCR, Gerardo Morales, que llegó a reclamar veedores de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

"Artimañas"

Sin embargo, el director del área de Instituciones Políticas de Poder Ciudadano, Pablo Secchi, evita la palabra "fraude". Habla de las "artimañas" que llevaron a que la fundación recibiera más 500 denuncias dos años atrás. "Sería muy grave que se repitan las elecciones de 2007", planteó. "Todos los partidos políticos, las autoridades de mesa, la justicia electoral y la Dirección Nacional Electoral tienen la responsabilidad de dar credibilidad a la elección que viene", comentó a LA NACION.

La incógnita es qué ocurrirá si la brecha entre Néstor Kirchner, Francisco de Narváez y Margarita Stolbizer ingresa en los "márgenes de error" de las encuestas, como ocurrió en el recuento que definió al intendente de Lomas de Zamora de 2007 y conllevó que 14 partidos denunciaran todo tipo de irregularidades. Tanto peronistas como aristas coinciden, dos años después, que el municipio pudo quedar en manos de ARI, en vez del PJ.

El elemento común que aglutina a los delitos electorales es, sin embargo, su rasgo de "robo hormiga", lejos del masivo "fraude patriótico" que dominó durante los años 30.

* Voto cadena: el puntero se hace de un sobre ya firmado por el presidente de mesa. Lo llena con una boleta de su candidato y se lo entrega al primer votante o eslabón de la cadena, que debe meterlo en la urna y entregarle a cambio el sobre vacío que recibió en la mesa cuando presentó su documento, con lo que posibilita otro eslabón de la cadena. El director nacional electoral, Alejandro Tullio, lo definió casi como un "mito urbano", ya que consideró que es imposible comprometer a tanta gente". En 2007 se denunció en Lomas de Zamora, Tucumán y Santa Fe.

* El "acarreo" : consiste en llevar a votar a los afiliados o a aquellos que responden a un puntero, por lo general en remises y autos municipales. El riesgo obvio de esta práctica es que el acarreado puede votar a quien sea en el cuarto oscuro. "Nos pasó con Lalín en Racing", recordó un puntero a LA NACION sobre el empresario Daniel Lalín, cuando intentó volver a la presidencia del club.

* Robo de boletas: antes o durante los comicios, cualquiera que ingrese en el cuarto oscuro se lleva las boletas del partido que quiere perjudicar. Si el robo es continuo, tarde o temprano el partido se quedará sin boletas para reponer el robo. En 2007, el vocero del candidato Roberto Lavagna, Alejandro Rodríguez, denunció "un faltante sistemático de boletas", planteo que compartió ARI.

* Manipulación de autoridades : el presidente es la única autoridad de cada mesa, por lo que se pretende que sean independientes. Durante años, sin embargo, el PJ y la UCR se repartieron las designaciones, colocando a sus afiliados. La práctica continúa en el conurbano, como denunció en 2007 la combativa arquitecta de José C. Paz, Patricia Lazzeretti. Se logra con la manipulación de los telegramas que notifican la designación de autoridad de mesa, hasta la colocación de gente propia en el primer lugar para que, ante la ausencia del presidente designado, asuma en su reemplazo.

* Votos "truchos": con la connivencia del presidente de mesa y la ausencia del fiscal opositor, sobre la hora de cierre se registra como que votaron empadronados que no se presentaron y se colocan las boletas en la urna. Sean 20 o más votos, todos para el partido propio.

* Electores "mellizos": con documentos de identidad falsos, pero obtenidos al amparo de alguna protección oficial, el infractor vota en nombre de un empadronado real que, si se presenta a votar, será rechazado y, como máximo, podrá radicar una denuncia penal.

* Trueque de boletas: también conocido como "dar vuelta la urna", consiste en aprovechar la falta de fiscales de la oposición en algunas mesas -o incluso escuelas completas- para reemplazar las boletas que se extraen de los sobres durante el recuento con las del candidato propio o, como máximo, dejarlos vacío.

Varias de estas irregularidades pueden contrarrestarse durante el cotejo de las actas en la Junta Electoral, donde además puede ordenarse la reapertura de las urnas. Pero eso sólo se facilita si algún fiscal dejó constancia de una objeción durante el recuento posterior a la primera apertura de sobres. "Es muy importante que cada partido cuide lo suyo", dijo Secchi, de Poder Ciudadano. "Pero la clave es capacitar a las autoridades de mesa, porque si no se repetirán los problemas."

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