Con el fantasma de una crisis que no cede, España presidirá la UE

Inmigración, cambio climático, economía y acuerdos comerciales, entre las prioridades.
España asumió la presidencia rotatoria de la UE ayer, 1 de enero. Entre sus prioridades -sin olvidar asuntos como la crisis económica, el cambio climático, la seguridad energética y la gestión de los flujos migratorios- se destacan el intento que llevará a cabo por mejorar las relaciones europeas con Cuba y los impulsos por darle forma a la Unión por el Mediterráneo y por llevar a Europa las políticas ya implantadas en España contra la violencia de género.

España pretende que estos seis meses sean los de la salida definitiva de Europa -y de España a ser posible- de la crisis económica, con un crecimiento "sostenible" que además sirva para poner las bases de un verdadero "gobierno económico" de la UE.

El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, en un mensaje oficial lanzado en la web de la presidencia española de la UE, dijo que el gran reto es "hacer de Europa una economía cada vez más productiva, más innovadora y más sostenible". Zapatero, que se mostró "entusiasmado" ante el reto, apostó por una UE "que defienda los valores de la paz, de la cooperación y del diálogo". El presidente de gobierno español había dicho el miércoles que su "obsesión" es la recuperación económica y la creación de empleo.

En cuanto a la política exterior, la diplomacia española utilizará estos seis meses para que avancen los asuntos que más importan en Madrid: América Latina, Magreb y Oriente Medio.

Varios funcionarios de la Comisión Europea dijeron a Clarín que España, "a pesar de que los mecanismos institucionales comunitarios funcionan muchas veces por inercia, sí puede hacer que sus socios adopten su agenda, principalmente en temas que no creen división en Europa".

En junio se celebrará una cumbre de la Unión por el Mediterráneo -si el conflicto palestino-israelí lo permite-, y en mayo Madrid será escenario, en un intento por hacer de puente entre continentes, de la cumbre UE-América Latina-Caribe, para la que la UE espera tener avanzado un acuerdo de asociación con América Central y haber dado un nuevo impulso a las negociaciones comerciales con Mercosur.

La UE y Mercosur negocian desde hace una década un acuerdo comercial y político ambicioso, pero las negociaciones apenas avanzan. España quiere dar el último impulso. A favor de un acuerdo pesa el fracaso de la Ronda de Doha a la vez que la UE busca nuevos mercados y no quiere que China se le adelante en una región como América Latina. Porque, como explica un veterano eurodiputado español, "si con presidencia española no se avanza con América Latina, apaga y vámonos".

Zapatero, que debería recibir al presidente estadounidense Barack Obama en España en otra cumbre, quiere reforzar la relación con Estados Unidos después de que, durante cinco años, ni siquiera hablara con George W. Bush por la retirada de las tropas españolas de Irak.

Con Washington podría haber choques porque España quiere firmar un acuerdo de cooperación con Cuba, al que por otra parte se oponen varios socios europeos de peso, como el Reino Unido, Polonia o Suecia. Además, España necesita que Cuba ponga algo de su parte, con medidas como la puesta en libertad de presos políticos, por ejemplo.

España siempre ha marcado el paso europeo con respecto a Cuba. El ex presidente conservador José María Aznar endureció las relaciones en 2003 y el socialista Zapatero intenta ahora suprimir la "posición común" que obliga a que toda relación se base en el respeto de los derechos humanos, postura que la UE no sostiene con muchas dictaduras con las que mantiene buenas relaciones.

Zapatero pretende que la presidencia española de la UE impulse de nuevo su figura en España, donde la crisis económica y un desempleo que roza el 18%, han dañado su credibilidad ante los ciudadanos. Zapatero ya dijo que "la salida de la crisis económica y el comienzo de la creación de empleo serán uno de los grandes temas" de la presidencia española del bloque.

Madrid también empujará para que se aceleren las negociaciones de adhesión de Turquía a la Unión Europea, ingreso que España apoya frente a las resitencias del bloque franco-alemán.

Comentá la nota