El fantasma de una conspiración desvela de nuevo a los Kirchner

Por: EDUARDO VAN DER KOOY

La historia, como no podía se de otra manera, se repite. Al igual que sucedió durante el prolongado conflicto con el campo, Néstor Kirchner cree también ahora que hay poderes en las sombras que han comenzado a desestabilizar los mercados apenas el Gobierno de su esposa, Cristina Fernández, anunció la voluntad de reestatizar el sistema de jubilaciones privadas.

'Qué poderes serían los que en este tiempo operarían en las sombras? Los de las propias AFJP y los bancos. A ellos adjudicaría el matrimonio la intranquilidad en el mercado local. No tanto por la cotización de las acciones en la Bolsa, que siguen también la lógica de la crisis financiera internacional, como la creciente demanda del dólar que se registró en las últimas 48 horas y que hizo trepar la moneda estadounidense ayer hasta $ 3,36.

Esa escalada podría haber obedecido, además, a la cauta intervención del Banco Central. La entidad que dirige Martín Redrado habría dejado fluir, para incidir en la flotación del dólar, no más de 80 millones de dólares. Las estimaciones privadas fijan esa cifra por encima de los 100 millones. El Banco Central no tiene una estrategia fija sino adecuada a las necesidades de cada jornada.

El ejemplo de lo que sucedió en Brasil la semana pasada sirvió de lección: en tres días se derramaron casi 50 mil millones de dólares para contener la caída del real. Esa cifra equivale a casi el total de las reservas que posee la Argentina. La inversión de Lula tuvo un éxito parcial porque al comenzar esta semana la puja entre el dólar y el real continúa.

Kirchner dispuso que se hiciera un seguimiento severo sobre los movimientos de los fondos de las AFJP. Esa vigilancia se extendió también a algunos bancos de primera línea. Esa vigilancia resultó, a juicio de ciertos banqueros, desmedida. 'Por qué? Un banquero de primera línea denunció dificultades operativas técnicas en su entidad. "Como si hubieran estado inducidas", señaló. Los nervios y la ansiedad de las últimas semanas, derivados de la crisis mundial, sensibilizó al mismo banquero que dejó de usar el celular que utiliza habitualmente. Ese banquero decidió rotar los domicilios donde pasa la noche.La intranquilidad fue comunicada a un ministro del Gobierno. Rechazó cualquier posibilidad de custodia pero le aclaró: "Quiero que sepas lo que me está pasando".

El matrimonio presidencial cree que la acción solapada de los grupos financieros existe aunque esta vez, como sucedió en los días del pleito con el campo, no haya piquetes, huelgas ni una crispación social visible. Un dato: el viernes pasado circuló una profusa cadena de mails convocando a un cacerolazo contra el Gobierno. No hubo constancia de ningún cacerolazo, a no ser una desperdigada decena de personas que salieron en Callao y Santa Fe.Aunque nunca lo admitirán públicamente, Cristina y Kirchner suponen que los sectores afectados ahora con la reestatización de las jubilaciones son los mismos que fogonearon, en alguna instancia, el conflicto con el campo. No habría hoy correspondencia de gesto por dos razones: la dirigencia agraria dejó de ser un adversario amalgamado y perdió los puentes que se habían tendido con la oposición; el campo está, además, económicamente golpeado por el cambio drástico del contexto internacional y por la caída del precio de las materias primas.

La hipotética conspiración que barruntan los Kirchner tendría otra pata: los medios de comunicación. Por esa razón ha cambiado la estrategia respecto de los días del conflicto con el campo. Las casi excluyentes voces oficiales son las del titular de la ANSeS, Amado Boudou, y la del ministro de Trabajo, Carlos Tomada. Agustín Rossi, el titular del bloque del PJ, expresa y dirige la estrategia parlamentaria. Hay pocas voces oficiales en el Congreso que digan cosas diferentes a las que dice él.Cristina y Kirchner están persuadidos de que los medios de comunicación ayudaron a fomentar el clima adverso que terminó por derrumbar la resolución 125 de las retenciones móviles en el Senado.De allí la decisión matrimonial de circunscribir la discusión en el Congreso y de no autorizar otras manifestaciones descomedidas, como las que tuvo Luis D'Elía durante el conflicto con el campo. De allí, también el deseo de apurar un debate que no será rápido. Rossi parece dispuesto a escuchar sugerencias, aunque ignora que plafón esas sugerencias tendrían en Olivos.

Lo que suceda en Diputados mejorará o empeorará la realidad en el Senado, donde los votos kirchneristas no sobran.

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