Fango político, espejismo financiero

Pese a una temporal calma en el frente económico-financiero, las discusiones y litigios de la campaña electoral siguen produciendo desasosiego. Lapidario auto-diagnóstico sobre nuestras instituciones.
La judicialización de la campaña electoral, hace más visible la decadencia política-, se acentuó en los últimos días.

A la saga por la impugnación de los candidatos "testimoniales" o "flojos de papeles" se sumaron denuncias sobre boletas truchas, candidatos y espacios dibujados al sólo efecto de despistar votantes, entregas de DNI sin verificación de identidad y a un ritmo sospechosamente rápido, y discriminación oficial en el reparto de fondos a los partidos.

Hubo fricciones hasta entre aliados, como el cobismo y sus socios del Acuerdo Cívico y Social en Buenos Aires, por las listas "colectoras" con que los seguidores de Julio Cobos quieren mostrar musculatura electoral.

El vicepresidente, cuyas horas de gloria política fueron un voto "no positivo" y sus primeros planos en el funeral de Raúl Alfonsín, insiste en ser una figura "institucional", pero sin resignar protagonismo electoral.

La sola enumeración basta para el espanto de una sociedad sometida, además, a dieta informativa respecto de lo que se proponen hacer los partidos y candidatos que piden su voto. Un paisaje del que brotan percepciones como las que difundió Transparencia Internacional.

Para litigar, los jubilados

El caso es que el estado de la campaña dio pie para que Néstor Kirchner, emergente del "que se vayan todos" de 2001/02, saliera a criticar la "judicialización de la política". Tiene razón el ex presidente, aunque paradójicamente sea el mandamás de una gestión que decidió, como política de Estado, convalidar la judicialización previsional. Incluso cuando, como ahora, el sistema goza de un importante fondo de recursos y de un temporal superávit.

Si hay un grupo de la población con "alta propensión al consumo", es el de los jubilados con bajos ingresos. Pues bien: el 76 por ciento de los jubilados argentinos cobra hoy el mínimo y quien pretenda acceder a la "movilidad" consagrada en la Constitución y confirmada, entre otros fallos, por uno de la actual Corte Suprema en el "caso Badaro", está obligado a litigar por las suyas, ganar el juicio y esperar con paciencia a que la Anses se digne a pagar la sentencia.

E l problema es que mientras tanto, su director, Amado Boudou, mimado de Néstor y Cristina Kirchner, invierte los fondos del organismo en dudosos planes de estímulo y préstamos como el que la presidenta Cristina Fernández anunció el jueves para General Motors.

La contradicción oficial sobre el manejo de los fondos jubilatorios se hizo patente en la presentación de la nueva línea de créditos para vivienda, cuando Boudou dijo que el aporte de la Anses al banco Hipotecario, para financiar la operatoria, se hizo "en dólares, para defender los fondos de los jubilados, que quede claro".

Si de esas palabras hay algo que queda claro es que Boudou piensa que el peso es y seguirá siendo una mala moneda para ahorrar. Esto es, que tenemos alta inflación para rato.

Es cuanto menos curioso que principal financista del gobierno desdiga tan nítidamente al ex presidente Néstor Kirchner, que conminó a los bancos a bajar las tasas de interés en pesos, y a la propia presidenta, que –sin hacer mención a los fondos de Santa Cruz- criticó la decisión de Techint de mantener en el exterior la primer cuota que cobró del gobierno de Hugo Chávez por la estatización de Sidor en Venezuela

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Trámites de divorcio

Por su parte, el divorcio del Gobierno con Techint y la "burguesía nacional" representada por la UIA, sigue en la fase declarativa. El jueves, por caso, Kirchner acusó a Siderar, principal empresa del grupo en la Argentina, de no pagar a sus trabajadores y repartir dividendos, lo que fue inmediatamente desmentido por Siderar.

La acción vendría tras las elecciones. O al menos eso insinúa Kirchner cuando se muestra, como en estos días, más cerca del titular de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Antonio Caló, que del secretario de la CGT, Hugo Moyano. Caló es un entusiasta de la reestatización de Siderar (ex Somisa).

Moyano, en cambio, ha dicho que estatizar empresas no cotiza alto en su manual del buen peronista.

Hasta ahora, la judicialización política y el doble discurso oficial sobre la economía fueron contrarrestados por el repunte del precio de la soja (50 por ciento respecto de noviembre de 2008; 40 respecto de marzo pasado). Así, pese a un horizonte productivo en declive, hay temporal abundancia de dólares, por liquidación de exportaciones.

Ello, junto a la reevaluación de las monedas regionales (en particular, del real brasileño) le quitó presión al dólar, eterno termómetro de las desavenencias argentinas. Envalentonado, el Gobierno hasta decidió "canjear" bonos en dólares que vencen en agosto, de modo de achicar el pánico sobre la solvencia del fisco.

Se trata, sin embargo, de un efecto óptico más que de un cambio de tendencia. La pobreza de la política y la precariedad de la economía harán difícil que ese espejismo se prolongue mucho más allá de las elecciones.

Visitas

Los hechos que sucedieron en los últimos días, y los que se van a producir la semana que arranca hoy marcan la fuerte ascendencia de la pelea electoral nacional en la campaña política formoseña.

El dirigente ruralista, Alfredo De Angelis, convertido en referente al calor de la pelea del campo con el kirchnerismo por la modificación de las retenciones, estuvo en Formosa y recorrió gran parte de la geografía provincial.

En cada lugar que visitó además de castigar al gobierno nacional, exhortó a votar por el dirigente pecuario Ricardo Buryaile, candidato a diputado nacional por el Acuerdo Cívico y Social, la coalición formada por la UCR, el MID, el ARI y el socialismo.

El carismático De Angelis, desde Formosa mantuvo el ineludible contrapunto con Cristina Fernández y el ex presidente y candidato a diputado nacional por Buenos Aires, Néstor Kirchner. La figura del ruralista surgido del corte de ruta más aguerrido de la protesta agropecuaria fue el estandarte que la oposición al "gildismo" tuvo para darle más empuje a la corta campaña que se definirá en apenas 21 días.

La visita de De Angelis sumó puntos a favor de la Coalición, sobre todo a las figuras que aparecen nuevas o renovadas en el escenario del arco opositor, como Ricardo Buryaile y el empresario maderero Miguel Angel Ventimiglia.

Nacionalización

Gildo Insfrán salió en los últimos días como figura del oficialismo, en la maratón de actos institucionales que puso en agenda.

Pero los dirigentes de nivel intermedio, aquellos que están en la pelea por las diputaciones o concejalías expresan por lo bajo el permanente reclamo de la gente por un aumento salarial para los empleados públicos. Esto preocupa, porque el gobierno no está en condiciones de aumentar salarios en un contexto de coparticipación en baja y un panorama económico nacional incierto.

Hay signos de que se vienen algunos ajustes, como la posible elevación de la edad para jubilarse.

Mañana estará en Formosa la presidenta Cristina Fernández. Viene a habilitar la nueva planta de agua potable pero a ritmo de campaña. La otra cara de la nacionalización de las elecciones.

No se espera que haga anuncios muy trascendentes, pero el PJ local le pondrá todo su aparato logístico detrás, para mostrar poderío y que se siente capaz de darle al kirchnerismo un resultado favorable.

Pero algunos consideran que la figura de la Presidenta en vez de sumar resta, porque es resistida por los sectores medios que miran mal sus reacciones.

Las próximas tres semanas serán claves para definir el rumbo que tomará la campaña y las definiciones del electorado formoseño.

En el radicalismo, cayó bien la candidatura de Gabriel Hernández, porque suma los votos de aquellos que más se oponen al gildismo. Es que Hernández siempre mantuvo una conducta de crítica dura y no cayó en arenas movedizas, como otros dirigentes de su partido.

Tras las visitas, se podrá ver cómo va quedando el escenario y los sondeos podrán dar un pronóstico más cercano de lo que sucederá el 28. Si la nacionalización de la campaña pega fuerte en Formosa, el resultado podría ser poco alentador para el oficialismo. Es por eso que Insfrán quiere provincializarla. La cuestión es ver si lo logra.

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