Más familias ocupan las 127 hectáreas

La toma en el predio de las 127 hectáreas, que empezó a tomar forma el domingo por la noche, ya reúne a 150 familias que ubicaron sus carpas en una porción sobre la calle Ignacio Rivas, donde dividieron los terrenos con cintas que apenas se distinguen por los yuyos que predominan en el lugar.
En la zona colocaron carpas y el ingreso estuvo custodiado por cuatro policías, quienes vigilaron permanentemente a la gente que entraba y salía del predio, permitíendole ingresar sólo a los vecinos anotados en un listado que fue armado por los ocupantes el domingo. Con este sistema, cada uno antes de entrar debía mostrar su DNI y demostrar que no tenía ningún tipo de elemento en su poder.

Mientras, otros dos policías a caballo vigilaban y recorrían el predio de punta a punta. Un dato no menor fue que no permitían el ingreso de niños, como tampoco introducir materiales ni comida.

"Si necesitamos algo hay que salir, hacer lo que tenemos que hacer y después reingresar", explicaron los vecinos, quienes dijeron ser todas familias del barrio. "Nos conocemos de siempre, algunos alquilamos desde hace más de 20 años y otros vivimos con nuestros padres. También hay casos en las que hay varias generaciones viviendo en la misma casa", afirmó Roberto Mellado, uno de los voceros del grupo.

Temor

Los ocupantes explicaron que la decisión de tomar el terreno fue por temor a que lleguen personas de otros barrios como ocurrió hace unos meses atrás cuando ocuparon un sector los de la toma Gatica, y que al día de hoy ya instalaron una casilla en el lugar.

"Ellos vinieron, se instalaron y ahora dicen que tienen el permiso. Nosotros, que somos del barrio y que siempre vivimos acá no tenemos nuestra tierra, así que nos fuimos organizando en las esquinas con la gente del barrio y decidimos venir", dijo Mellado.

En tanto, Sonia Medina, otra de las vecinas, agregó: "Esto está abandonado hace años; nos habían dicho que iban a hacer un espacio verde, un centro deportivo y un salón comunitario pero no hicieron nada. Estamos acá porque no nos dan respuesta y el espacio sigue abandonado".

Como ocurre en cada una de las tomas, se mostraron intransigentes a una negociación con posibilidades de mudarse: "No nos vamos a ir de acá. Somos vecinos, trabajamos en esta zona y nuestros hijos van a la escuela del barrio. De acá no nos vamos a mover", enfatizó Mellado.

También dijeron que están dispuestos a pagar los terrenos y la casa para vivir.

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