Familias ensambladas, un problema durante las vacaciones

Familias ensambladas, un problema durante las vacaciones
Cuando las nuevas parejas deciden irse a veranear con los hijos de uno y otro surgen los conflictos. Recomiendan no hacer el intento si la relación no está afianzada y no conocen a los chicos. En caso de hacerlo, buscar apoyo de los ex
Irse de vacaciones en familia es, muchas veces, un problema. Los miembros, acostumbrados a verse pocas horas durante la semana, pasan demasiado tiempo juntos; unos quieren imponer reglas, conductas, rutinas y etcéteras varios sobre los otros; e inevitablemente surgen peleas. Sin embargo, esto puede ser mucho peor cuando la familia que se va de vacaciones es la denominada "ensamblada": la pareja, los hijos de un lado y los hijos del otro.

Sucede que muchas veces la nueva pareja quiere que sus hijos conozcan al compañero o la compañera que eligieron y que también conozcan a los chicos de éste. Sin embargo, no siempre es una buena idea ya que imponer límites no es sencillo para ninguno de los dos y a veces los niños sienten culpa porque su padre o su madre no están presentes.

Ante esto, la psicóloga Ana Martínez, de la Fundación Familias y Parejas, dijo al diario Clarín que, a los conflictos que cualquier familia puede tener, "en las familias ensambladas se suma la diversidad de los vínculos. Los miembros de la pareja se eligieron, los hijos no, y encima tienen que acomodarse a decisiones de los adultos".

Por su parte, Sonia Kleiman, directora de psicología vincular de familias del Hospital Italiano, observó que "si una nueva pareja se plantea la convivencia en las vacaciones, con los hijos de cada uno, el problema puede surgir cuando tratan de convertir esa experiencia en una unidad familiar. La idea de gran familia a veces frena, más que posibilita el proyecto".

Los consejos

Es por eso que María Esther de Palma, de la Sociedad Argentina de Terapia Vincular, recomendó: "Si la pareja es nueva lo mejor será que se vayan solos de vacaciones, o cada uno con sus hijos, sin mezclar. Ya habrá tiempo para conocer a los hijos del otro, y los chicos entre sí. El cariño llega con el conocimiento, y a veces no llega nunca. Lo que sí se puede exigir es respeto. Las presentaciones funcionan en un tiempo corto, una cena, pero no vacaciones".

Además, Martínez agregó que si de todas formas se pretende llevara delante esta experiencia es mejor hacer participar a la ex pareja: "Es muy importante para que el resultado de la experiencia sea positivo para todos. Si el padre o madre que no participa sufre o no apoya la iniciativa, los hijos se verán envueltos en situaciones de doble lealtad que nos les permitirán disfrutar, y si su reacción a estos sentimientos es silenciada o poco tolerada por los adultos, es posible que surjan problemas, ya que los chicos mostrarán, con diferentes conductas, su malestar, y esto perjudica a todos.

"Lo ideal es que los dos participen del proyecto. Esto hace que los hijos se sientan libres para disfrutar aunque el otro padre no esté presente. Sí que sepa dónde estarán sus hijos y que tenga la posibilidad de comunicarse con ellos", añadió.

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