Una familia pobre se atrincheró en la Municipalidad

Un matrimonio con sus seis hijos decidió permanecer todo un día en la Municipalidad esperando que le otorguen un trabajo estable y un lugar donde ir a vivir. El jueves mantuvieron un cruce de palabras con la intendenta. Lanzaron fuertes denuncias referida al sistema clientelar y la relación que tendría con el gobierno municipal.
Una familia la está pasando mal y está desesperada. Dispuestos a resistir en la Municipalidad hasta que le consigan un trabajo estable y un lugar donde vivir, Fabián Canoves, su mujer Carolina Amato y sus seis hijos decidieron extremar el pedido de ayuda al atrincherarse en la Casa Municipal donde este jueves mantuvieron un duro cruce verbal con la intendenta Graciela Rosso al no obtener una respuesta que satisfaga sus demandas.

"Estamos en la calle, no tengo trabajo, mis hijos están pasando hambre, los tengo a todos sucios, no los puedo mandar a la escuela, tengo a mi mujer en cama aunque la saqué y está acá. Estoy desesperado y como no sé robar, vengo a pedir a la Municipalidad", resumió sus penurias el jefe de familia.

Fabián Canoves tiene 44 años, es oficial albañil y herrero. Su mujer está en condiciones de manejar un remis. El hijo mayor de la pareja tiene 16, el menor unos pocos meses. El del 12 está postrado de una silla de ruedas con daños cerebrales que requiere una rehabilitación en un centro de alta complejidad inaccesible para sus bajos recursos.

Este jueves, cuando se cruzó con Rosso, le anticipó que está dispuesto a instalarse con una carpa en la puerta de la Municipalidad. La intendenta le respondió que no había problemas.

Los Canoves hace seis meses que piden ayuda del Estado. Con lo que le dan no le alcanza para nada. "Hasta ahora son todas promesas pero la solución no aparece. Mi situación es muy desesperante. Ya no sé qué hacer. Me voy a quedar hasta mañana a las 12 (por el viernes) cuando vaya al Polideportivo donde me van a dar un trabajo que me prometieron pero que recién voy a cobrar en diciembre", dijo Canoves.

EL HAMBRE MÁS URGENTE

Treinta días parecen una eternidad para esta familia. Comen lo que consiguen de la caridad. No tienen plata siquiera para poder fotocopiar un documento y presentarlo en ANSeS o en Desarrollo Humano, afirman.

La familia hasta ahora sólo recurrió a la Municipalidad porque entienden que llegó la hora de que la intendenta se acuerde de ellos, de la misma forma que en campaña electoral se presentó en la casa que habitaban en el barrio Ameghino a buscar votos. "A mí la intendenta me prometió una casa", dijo Fabián, y Carolina amplió el comentario: "Vestida de joggins, (Rosso) golpeó la puerta de mi casa. Yo le dije que no creía en los políticos y cuando me preguntó qué necesitaba, le pedí un terreno para hacer una casilla. Me dijo: ‘quedate tranquila que yo te la doy’. Yo vine y la voté pero ahora que se le creció no me quiere recibir".

La humilde familia encuentra como respuesta la falta de fondo, un argumento que no logran comprender. "A la hinchada de Luján le dan un subsidio de 200 pesos a cada pibe para que vayan a hacer quilombo cuando ella tiene algún problema", denunció la señora Amato mientras que Fabián puso otro ejemplo: "A mí me dieron 70 pesos para romper las urnas en la UOM". Ese dinero, supuestamente, partió de algún allegado al gobierno municipal para que Canoves actuara como fuerza de choque en un conflicto sindical con ramificaciones hacia el Ejecutivo local.

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