Una familia argentina vive en el aeropuerto de Río hace un mes

Los Cháves comen, duermen, se bañan y lavan la ropa en la terminal área. No tienen dinero para viajar.
Son argentinos, tienen domicilio en Panamá, sus pasaportes son de Perú y Costa Rica y viven en un aeropuerto brasileño. Con ese trayecto internacional sobre sus espaldas, la familia Chaves está varada desde hace más de un mes en el Antônio Carlos Jobim de Río de Janeiro. Carlos (49) y su esposa Liliana Sava (43) habían llegado a la ciudad brasileña en micro, junto a sus tres hijas -dos peruanas y una costarricense- y la hermana de él, Edith. Aseguran que sus papeles están al día, pero no tienen la plata para volver.

Una empleada de un negocio del aeropuerto contó que, todos los días, la madre lleva a sus hijas de 2, 4 y 6 años a bañarse en las instalaciones del edificio. Lava la ropa en la pileta del baño y la cuelga en un carro portavalijas, mientras los chicos se divierten en el salón de belleza. Los mozos del patio de comidas, donde la familia dormía hasta hace días, ya los conocen y los ayudan con algo de lo que queda en los locales. "Es mejor vivir en el aeropuerto que en la calle. Esto es como una novela brasileña, que son muy buenas", justificó ella ante la cadena Globo.

El consulado argentino asegura que ofreció a la familia pasajes aéreos para volver al país, además de hospedaje y dinero para comprar pañales. Pero ellos se negaron, alegando que su casa está en Panamá. De acuerdo a los datos de esa oficina, los Chaves no tendrían residencia legal en el país centroamericano, donde habrían permanecido con ayuda de la embajada argentina y distintas entidades locales.

El Departamento de Bienestar Social de Río de Janeiro agregó que la familia se rehusó a parar en dependencias de la Prefectura, a donde había sido derivada tras contactar al organismo. Las cosas mejoraron un poco cuando el policía militar José Walber dos Santos y su mujer, empleada de la aerolínea TAM, se sensibilizaron con la historia y llevaron a la familia a dormir en un hotel cercano al Jobim. "Pasamos un fin de semana juntos e hicimos un asado para aliviar un poco el stress. Pero durante el día siguen en el aeropuerto", lamentó dos Santos. Su esposa ya adelantó que está dispuesta a destinar a los Chávez los tres pasajes a los que tiene derecho como trabajadora de la empresa.

Liliana había venido a Buenos Aires a fines de 2008 para visitar a su padre, que sufrió un accidente cerebrovascular. Como su estado de salud se agravó, la familia debió permanecer más tiempo en la capital argentina. Eso habría agotado todas las reservas financieras destinadas a comprar los pasajes de vuelta. Todo recuerda a la película "La Terminal", que a su vez estaba basada en una historia real: la de un turista iraní que perdió sus documentos y se quedó a vivir en el aeropuerto Charles de Gaulle en 1988.

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