Faltan medidas de prevención en los ómnibus.

Los colectivos de larga distancia no son ventilados como correspondería y no hay directivas concretas de los organismos competentes. En la terminal se llevan adelante las indicaciones dispuestas por el Comité de Crisis. Se advierte menos movimiento y suspensión de servicios.
Una de las principales recomendaciones que más se escucharon y leyeron por parte de los especialistas y epidemiólogos en relación a la prevención de la gripe A, tiene que ver con el aislamiento social para evitar la propagación del virus. Esto es bien sabido y, de hecho, se cree que la caída en el número de consultas en los centros de salud durante los últimos días, está vinculada, en cierta medida, con esta pauta de comportamiento adoptada por la ciudadanía.

Sin embargo, hay sitios en los que resulta inevitable la aglomeración de gente. Un caso particular es el de la terminal de ómnibus, en donde se están implementando diversas medidas tendientes a minimizar al extremo los riesgos de contagio.

No obstante, en los colectivos de larga distancia, que transportan pasajeros varias horas "encerrados", no siempre se toman los recaudos necesarios. Lo que agrava aún más la situación es que desde ningún ente oficial se dictó una normativa específica para contrarrestar el avance de la influenza.

Los micros

Una de las acciones con las que se insiste desde el comienzo de la problemática tiene que ver con airear frecuentemente los lugares cerrados. Pasado el tiempo, esta medida sigue siendo necesaria. De hecho en la edición de ayer de DEMOCRACIA, el doctor Juan Quadrelli, director de la Región Sanitaria III, remarcaba que "el virus es sensible a la ventilación, porque cuando se ventilan los ambientes e ingresa el sol, se muere rápidamente".

Se supone que en los viajes de larga distancia, los pasajeros transcurren horas -a veces varias- en el colectivo, que es un lugar cerrado y sin ventilación. Para contrarrestar esta situación, no se adopta ninguna medida. En algunos lugares se implementaron, por ejemplo, paradas obligatorias cada dos horas para realizar la ventilación correspondiente.

Tres choferes de larga distancia fueron consultados por DEMOCRACIA y todos coincidieron en que nadie les dio una indicación sobre cómo ventilar las unidades.

Asimismo, en las paradas programadas, no hacen bajar a los pasajeros para airear el ómnibus. Si bien, en general, se deja una puerta abierta, cualquiera puede observar que en los micros que estacionan en la terminal de nuestra ciudad, se mantienen los viajeros adentro de los mismos durante el tiempo que dura la detención.

Este medio efectuó una consulta en la Comisión Nacional de Regulación de Transportes (CNRT) para saber cuáles eran las directivas que se habían implementado en este sentido, pero la respuesta fue que no existe ninguna indicación ni norma que deban aplicar los choferes ni las empresas de transporte.

Claudio Martínez, administrador de la terminal de ómnibus de Junín, explica que en su oficina no se recibieron disposiciones a tal efecto: "A nosotros, al respecto, no nos llegó ninguna normativa, ni municipal ni de transporte, porque en ese caso las medidas sanitarias que tienen ese alcance tendrían que partir de la Dirección Provincial del Transporte o CNRT, desde donde nos tendrían que decir qué hay que hacer en los micros, y nadie nos lo ha dicho".

Del mismo modo, empleados de varias boleterías confirmaron que a ellos tampoco les comunicaron directivas oficiales en este sentido.

La prevención, entonces, corre por cuenta de los propios pasajeros, y también a veces depende de la buena voluntad que tienen los conductores. Santiago, empleado de la boletería 7, informa que "la gente nos pregunta y nosotros les decimos que si quieren llevar barbijos, los lleven. Nuestros choferes andan con alcohol en gel y cada vez que se bajan o suben se limpian las manos con el alcohol por el contacto en la boletería y en cada terminal".

Todos los choferes consultados aseguraron que cuentan con alcohol en gel en sus unidades, ya sea para ellos o para cualquier pasajero que lo solicite. Emanuel, empleado de la boletería 1, agrega que, a modo preventivo, "el colectivo cuando llega a Junín se queda dos o tres horas y se aprovecha para ventilarlos".

La terminal

En el edificio de la terminal de ómnibus sí se llevan adelante acciones para combatir la pandemia. Claudio Martínez explica que "las directivas tienen que ver con la apertura de todas las puertas de la terminal cada dos horas, y se mantienen abiertas durante 30 minutos, para que se pueda ventilar el ambiente. También se trata de pulverizar los picaportes y se mantiene la higiene general. Además, en un principio habíamos repartido barbijos para los empleados de las boleterías, pero una determinación posterior del Comité de Crisis especifica que los barbijos los usen, esencialmente, las personas enfermas. También hay una mesa, entre medio de los dos baños, con alcohol en gel y papel de manos para ayudar en la prevención".

Menos servicios

El receso escolar y las precauciones de la gente a la hora de viajar hicieron que decreciera el movimiento en la terminal y que se suspendan algunos servicios.

Martínez señala que "las personas que viajan habitualmente y utilizan los servicios a nivel regional, lo hacen para trabajar, quizás ahí se ve una merma por la gente que viajaba por cuestiones educativas: el tema del receso provocó una pequeña disminución".

En consonancia con este argumento, la empresa Transportes Automotores La Plata dio de baja uno de los micros con destino a La Plata, porque, como detalla un empleado, "al estar las facultades cerradas, viaja mucho menos gente".

También por disminución de la demanda, se suspendieron tres servicios a Mendoza de las empresas Ñandú del Sur y Andesmar, y otros tantos al mismo destino de la empresa CATA. Inclusive, los viajes a Buenos Aires también sufrieron modificaciones: el colectivo de las 4 de la mañana de La Estrella y el de las 4.50 de Pullman, por el momento no corren más.

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