Lo que faltaba: fiesta cívica con gripe A

Por Fernando Gonzalez

Qué difícil es la situación de la ministra de Salud, Graciela Ocaña. Hay que reconocerle su dedicación, su honestidad y la desventura que para cualquier funcionario implica la irrupción sobre la Argentina de dos pandemias como el dengue y la gripe porcina.

Alentado por Néstor Kirchner, cualquier ministro o sindicalista se anima a afirmar en estos días que Ocaña dejará el Ministerio después de las elecciones. Y ni siquiera ella pone demasiada energía para desmentirlo cuando se lo consultan. Pero a todos los males descriptos, la ministra debe sumarle el peligro del fantasma de la gripe A sobre los millones de ciudadanos que deben ir a votar el 28 de junio. Por eso recomienda hacer fila "al aire libre" y mantener una distancia de un metro entre votante y votante. Cómo si ya fueran pocas las dificultades y las demoras que se sufren en todo el país a la hora del sufragio.

Igual, las víctimas que está cobrando la gripe A exigen dos compromisos. El de la ministra Ocaña, para que extreme sus esfuerzos y ayude a detectar y detener con mayor eficacia esta enfermedad que atemoriza al planeta; y el compromiso del resto de los argentinos, para que el domingo tomemos las precauciones necesarias que ayuden a evitar el contagio en una fiesta cívica muy complicada.

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