Falta de nichos nuevos obliga a reciclar sepulcros en el cementerio público

La necrópolis de Villa Mercedes sufre actualmente el mismo problema que padecen otros "campos santos" del país y del mundo: la falta de lugar. "En estos momentos no hay disponibilidad de nichos nuevos, cero kilómetro no hay", dijo Héctor Segura a cargo de la administración del cementerio local.
Los cementerios representan un significativo repaso de la historia de ciudades y pueblos a través de sus habitantes, costumbres y formas de rendirle culto a la muerte. Son la otra cara del vértigo urbano, donde el silencio y los recuerdos se conjugan con la misma intensidad. El de Villa Mercedes, conocido como "San José" o municipal sufre actualmente el mismo problema que padecen muchas necrópolis del país y del mundo: la falta de lugar. La demanda le ganó a la oferta en una ciudad que mantiene desde hace años el promedio de un muerto por día.

"En estos momentos no hay disponibilidad de nichos nuevos, cero kilómetro no hay. Hay de los usados pero también hay nicheras nuevas que no se usan como la de los docentes o el de Los Ilustres y en caso de emergencia los ponemos ahí. Hay algo que mucha gente confunde que nosotros somos responsables de lo que venden las empresas fúnebres. Tengo entendido que venden el servicio con nicho que culpa tenemos nosotros que si no hay nichos", explicó Héctor Segura, responsable de la administración de cementerio.

Sobre un predio de aproximadamente veinte manzanas, la necrópolis pública posee más de mil ochocientos difuntos en tierra y cientos de nicheras que alojan alrededor de ochenta nichos por módulo. El encargado aseguró que existe un empadronamiento, una suerte de registro civil mortuorio, donde se asienta cada fallecimiento. Además, como si fuese un museo a cielo abierto, el cementerio de la calle Rufino Barreiro también conserva tumbas y mausoleos con diferentes detalles arquitectónicos según el eslabón social de las personas que allí yacen.

Sin embargo, como en el último tiempo no se realizaron nuevas construcciones se deben utilizar nichos antiguos para depositar los cuerpos que llegan al "campo santo" y esto a veces provoca el enojo de los deudos. "Lo que tienen que hacer las empresas es construir alguna nichera reservarlo, pagarlo y cerrarlo, por ahí te comes cada sapo. Me dijeron que los otros días agredieron a gente del servicio velatorio, yo estaba en Córdoba. No vino la gente a pedirme explicación. Tengo entendido que el servicio que ellos reclamaron fue a la empresa no al cementerio. La empresa te dice falleció tal persona y te dice va a mausoleo, a una nichera privada y sino va donde nosotros le decimos", comentó Segura.

Los valores que se pagan para acceder a un "descanso en paz" son variables y dependen de la ubicación y del servicio que los familiares del difunto hayan acordado con la empresa fúnebre aunque no bajan de los 350 pesos por nicho. Para la construcción de mausoleos se venden los lotes y la familia se hace cargo de la obra funeraria.

Antes cada sepultura se alquilaba a perpetuidad, pero ahora es cada cinco años. Pese a este cambio de plazos, Segura expresó que aunque se hayan vencidos los tiempos y nadie se haga cargo del pago de la tumba, no pueden sacar los cuerpos porque no hay una legislación que los avale.

"Jamás tocamos un muerto, no está bien legislado el tema. Habría que copiar ordenanzas de Mendoza que los saca a los cinco años, en Buenos Aires también. Pero debe haber un lugar donde depositarlos. No podemos tocarlos porque no tenemos una legislación que nos diga lo que debemos hacer vencido el plazo. Aparte uno no sabe con lo que se va a encontrar. No es una cosa que decimos hoy vamos a sacar esto y listo", reveló el jefe del área, que también ocupó ese cargo en el 2000 en la gestión de Mario Merlo.

Comentá la nota