Con falta de inversiones e inflación, vuelven los problemas de crecimiento

El impacto de la suba de precios en las demandas salariales reducirá la competitividad. Con el regreso de la actividad, el sector energético se pone a prueba otra vez. Faltan préstamos.
Con la recuperación de la economía, regresarán los viejos problemas que azotaban al país antes de la crisis: la baja inversión, la alta inflación, y su impacto en los salarios, y la falta de financiamiento especialmente para el sector productivo. Estos factores pueden limitar el rebote del año próximo y poner en peligro la continuidad del crecimiento en 2011.

Entre julio y septiembre, se desaceleró fuerte la fuga de capitales y, en octubre, habrían ingresado unos US$ 500 millones, la primera entrada neta desde 2007. Los depósitos en pesos del sector privado en octubre crecieron, en términos anuales, 8%. Sin embargo, los préstamos no repuntan y la inversión sigue estancada, –ronda sólo el 20,7% del PBI–, según la última estimación de Orlando Ferreres & Asociados.

Crédito. Como los fondos recibidos por los bancos en los últimos meses se volcaron principalmente a la compra de títulos –especialmente notas y letras del BCRA–, el crédito al sector privado se recupera muy lentamente, sin impulsar a la economía.

Los préstamos en pesos al sector privado crecieron 6,7% por encima de 2008. Pero, las líneas al consumo, especialmente las tarjetas de crédito, fueron los principales impulsores de la expansión, por los descuentos, y no tanto por las tasas, que bajaron poco.

En cambio, los préstamos comerciales llevan tres meses estancados. A pesar de la baja de tasas desde fines de 2008 y del repunte de la actividad, las empresas siguen prefiendo demorar sus inversiones y autofinanciarse.

Anemia. Si bien un repunte del consumo y las exportaciones puede fogonear la recuperación en 2010, la falta de inversión limitará la capacidad de crecer hacia adelante.

"Cada sector económico tiene una capacidad máxima de producción determinada por el stock de capital y la mano de obra disponible. Para expandirla, la inversión debe superar la depreciación del capital", explicó Fausto Spotorno de OJF a PERFIL.

Cuando en un sector, la producción se acerca al máximo, se dice que hay un cuello de botella. "Es un problema muy serio porque, para que la inversión expanda su capacidad potencial, se requiere tiempo y un sector puede terminar frenando a otros", sostuvo.

En 2010, la economía va a recuperar gran parte de los niveles de producción que alcanzó en 2008. "Debido a la baja inversión en algunos sectores, como el energético, a medida que la economía vuelva a acercarse a los niveles de producción potencial, será más difícil crecer por los cuellos de botella", explicó el economista.

Para Spotorno, "el sector energético es el principal de los cuellos de botella", ya que "el control de precios provocó una fuerte desinversión y, por lo tanto, este sector impediría que otros rubros alcancen su potencial". Además, destacó que las inversiones necesarias en este sector son "demasiado grandes" como para que puedan ser llevadas a cabo por el sector público, por lo tanto, "requieren sí o sí inversión extranjera y para eso, se necesitan confianza y seguridad jurídica".

"Uno de los temas estructurales que dificultarán crecer más del 3% en 2010, como lo hará casi toda la región, con Brasil al frente, es la escasísima inversión agregada", consideró Ricardo Delgado de Analytica, para quien tal variable "es menos de 20 puntos del PBI, venía desacelerándose ya antes de la crisis y este año caerá 15%, con una fuerte retracción en la inversión privada y en la construcción".Para Delgado, los cuellos de botella serán visibles recién en 2011.

Competitividad. Otro factor que puede limitar el crecimiento es el costo laboral. A pesar de la apreciación del real, la competitividad industrial brasileña y la local se encuentran casi parejas, según un reciente informe del Ieral.

Mantener el costo laboral en dólares estable, sin tocar el tipo de cambio, implicará moderar la suba salarial, algo difícil de lograr con un piso de inflación del 15%.

El crecimiento precrisis se apoyó en un costo laboral en dólares que, en 2002, era un 32% del de 2001. Además, a principios de 2001, la capacidad ociosa era del 50% y la desocupación llegó al 23%, con lo cual se podía incrementar rápidamente la producción sin subir precios y no existían reclamos salariales.

Por eso, aumentaron el empleo y el salario real sin restar competitividad, algo difícil de reproducir ahora.

Créditos, sólo con intereses altos

"La agenda debería pasar por mejorar la inversión, lograr el investment grade: el 80% de las economías de la región ya son investment grade y el no serlo es un problema de competitividad para el país", con estas palabras el presidente de Santander Río, Enrique Cristofani, abrió un convite a la prensa la semana pasada y dejó al descubierto otro talón de aquiles para el crecimiento local.

Según Cristofani, en 2010, la economía local crecerá al 3% impulsada por el sector agroindustrial y Brasil, aunque la expansión "podría ser superior si se mantuviera el comportamiento de los últimos dos meses y la dolarización fuera muy baja o nula.

Por no ser investment grade, "tenemos una economía con poco crédito y con tasas que son más altas", se lamentó. "Si a una empresa de Argentina se le ofreciera financiación de un dígito, a tasa fija en moneda local a treinta años, el crecimiento de la inversión en el país explotaría". Ejemplificó que una cuota de hipoteca en Perú vale un tercio que en Argentina. Con el investment grade, "se podría pasar de ofrecer hipotecas al 25% de la población, a hacerlo para dos tercios de los argentinos".

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