Lo que falta es la conspiración del sentido común

Por Hernán de Goñi

Aunque el Gobierno no lo ha reconocido en forma explícita, la necesidad de replantear el Fondo del Bicentenario es un hecho indiscutible. Hasta Mario Blejer, el candidato oficial para suceder a Martín Redrado en el BCRA, le ha hecho saber a Amado Boudou que tal como está diseñado el decreto que dispone el uso de reservas, no hay forma de esquivar el ataque de los bonistas.

Si bien al Gobierno le sirve apuntar a la acción de una heterogénea conspiración nacional e internacional como principal fuente inspiradora del fallo emitido por el juez Thomas Griesa, para muchos analistas se trató de una decisión previsible.

De hecho, el Poder Ejecutivo recibió numerosas advertencias previas, entre las que se destacan la opinión de los abogados contratados por el Ministerio de Economía y el BCRA. Por el contrario, hasta el momento no se conoce que alguno de los servicios jurídicos que funcione en la órbita del Estado nacional le haya puesto su firma a un dictamen que minimizara el riesgo de embargo de la misma forma en que lo hizo Amado Boudou.

Asumir esta realidad y hacerlo cuanto antes es una decisión que el Gobierno debería tomar aunque sea por su propio beneficio. En todo caso, podría adjudicarla a una conspiración del sentido común.

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