"Acá falta caminar más la calle y ver las necesidades"

"Acá falta caminar más la calle y ver las necesidades"
No ve políticas a largo plazo ni suficientes asistentes sociales municipales recorriendo los barrios. Sí ve más necesidades y familias en problemas. Siente que el voluntarismo es "un parche" necesario que no alcanza. Rescata a los olavarrienses por su solidaridad y señala a la dirigencia política como responsables del cambio que no llega.
"Vamos, dejamos un abrigo y un chocolate pero queda la sensación de que falta tanto que lo nuestro es apenas un parche", dice Mariano Amestoy, con la mirada turbia y tratando de ganarle la pulseada a la impotencia que generan semejantes realidades. Sabe, aprendió en estos 20 meses de trabajo en el nodo local de Red Solidaria, que las soluciones deberían ir de la mano del Estado. Y justamente por eso sale todos los días a la calle dispuesto a compensar la falta de decisión política a fuerza de voluntarismo. Los comienzos fueron complicados pero poco a poco se sumaron eslabones solidarios con diferentes instituciones y referentes locales que acercaron soluciones transitorias a problemas incurables.

"¿Necesidades? Muchas. Es durísimo trabajar sobre la realidad y los casos más extremos se dan en pleno invierno", cuenta Mariano como integrante de un grupo de 15 voluntarios que optaron por descruzarse de brazos para hacer algo por los demás.

Hay casos, historias, que a veces le quitan el sueño. Y debe refugiarse en sesiones de terapia para no involucrarse tanto. La imagen de la mamá rodeada de sus hijos llena de tizne por el fuego que estaba haciendo adentro de una casa sin luz, calefacción, ropa ni alimentos vuelve a angustiarlo. "Llegamos, les damos ropa, algo de comida y nos vamos con la sensación de que falta todo", plantea, al recordar la campaña "Abrigando corazones" que alivió a unas 60 familias olavarrienses.

Pero en la práctica "son parches" porque tanto red Solidaria como Cáritas y todas las organizaciones que trabajan para asistir a los más necesitados "no cambian la situación. Los verdaderos cambios deberían darse desde la política, que en muchos casos está ausente", analiza con firmeza.

Condena a los dirigentes que "desvían los discursos, se pelean por los medios y se olvidan que en el barrio hay necesidades. Se corta el grabador, se apagan las cámaras y la mayoría se olvida de todo eso. Mientras, las necesidades siguen estando. Solo hay que recorrer cada rincón de la ciudad para encontrarlas".

¿Hay más demandas? "Sí y se acentúan en invierno, con frío, hambre y falta de condiciones indispensables. El hambre siempre está. Nunca se va. Y a partir del conflicto con el campo, más", asegura Amestoy, que monitorea la ciudad desde mucho antes del enfrentamiento entre el sector ruralista y el Gobierno nacional.

Lo que menos abunda es el plato de comida, la ropa y la vivienda digna. Y Red Solidaria se ocupa de detectar las problemáticas y abrirse paso con campañas solidarias.

Los cambios

"Cuando hay crisis los más vulnerables son los que más sufren y vemos que hay más gente cartoneando, revolviendo tarros con basura, más chicos que lavan vidrios", describe, con pesar, Mariano Amestoy.

Los planes alimentarios y la ayuda social del Gobierno ayuda pero no resuelve y por eso "muchas organizaciones aportamos nuestro granito de arena a través de la comunidad. La idea es poder comprometernos entre todos para seguir generando cambios", observa, tras destacar la "excesiva generosidad" de los olavarrienses.

Por eso es que no entiende por qué la crisis social resulta tan invisible para las dirigencias. "Es muy doloroso encontrarte con un chico de 10 años que no sabe leer. Terrible. Hay chicos que se involucran con las drogas o se ponen violentos porque escapan de sus familias, tienen historias de abandono, maltratos y ausencias. Se meten en la droga y terminan en la delincuencia. Es una trama muy compleja y te afecta esa realidad", analiza Amestoy.

Es ahí cuando arroja sobre la mesa otra imagen. La de una mamá con 5 hijos a la que se le prendió fuego la casa. "No le quedó nada. Tratamos de ayudar y gestionamos cosas con la Municipalidad pero ver eso, ver al bebito y al resto de los nenes en una escala de 6 meses a 10 años que no tenían nada en pleno invierno, en medio de la lluvia, fue tristísimo. Te genera mucha impotencia. Les llevás ropa, alimentos, pero no haces un cambio, hacés asistencialismo", sostiene. Esa noche, Mariano volvió a su casa donde encontró calefacción, calidez, y la comida servida que "nunca falta" en su familia. "Y yo no me podía olvidar de esa mujer y esos chicos. Te queda esa marca de saber que aportaste algo pero que no alcanza".

La problemática tiene una dimensión moral muy importante que estremece la sensibilidad de mucha gente. Algunos se organizan, como los voluntarios de Red Solidaria que avanzan motivados por la acción. Es que "acá falta caminar más la calle y ver las necesidades. Estamos en una periferia que se va agrandando cada vez más. Aumenta la población, y hay más ricos pero también más pobres. ¿Que hay detrás de los 4 boulevares?", se pregunta Mariano Amestoy. "Mucha violencia. Pero para tener diagnósticos y poner en marcha políticas hay que empezar por tener asistentes sociales y en el Municipio faltan, son muy pocos. Y apoyar proyectos a largo plazo, que no están o se ven poco. El compromiso es clave", dice, bajo la promesa de "seguir trabajando" como el primer día haciendo menos invisible todo aquello que falta. Incluidas las decisiones políticas.

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