La falta de agua preocupa y alcanza a varias provincias

En la ciudad de Córdoba multan a los que derrochan
Más de cuarenta y un grados a la hora de la siesta. Los cordobeses sufrieron ayer la segunda temperatura más alta de la historia para esta época del año, en coincidencia con la emergencia por la falta de agua. Nada de llenar piletas ni utilizar mangueras. Por las calles, una cuadrilla de 70 inspectores comenzó ayer a controlar casa por casa que la gente no derroche el agua y labraron actas de infracción a particulares y comercios, con multas de hasta 5.000 pesos. El panorama de la sequía se extiende Villa Carlos Paz y preocupa a ciudades de las provincias de Buenos Aires, San Luis, Tucumán y La Rioja.

"Nos dividimos la ciudad por sectores. Caminamos e intentamos que la gente tome conciencia. Pero si alguien está utilizando la manguera de modo indiscriminado nos vemos obligados a aplicar una multa", le dijo a Clarín el inspector Gabriel Vargas en uno de los operativos realizados ayer por la Municipalidad de Córdoba.

En el Valle de Punilla -donde el martes pasado se decretó la alerta roja- la situación es crítica. Ya habían anunciado cortes programados en Villa Carlos Paz para mañana y el domingo. Pero "en las últimas horas y a raíz de la toma de conciencia de los cordobeses, ha descendido el consumo cotidiano por persona", explicó Jorge Boido, de la Cooperativa Integral. Y detalló que de los 350 litros por personas, se bajó a 270.

Por la tarde, el gobernador cordobés, Juan Schiaretti, difundió una carta para instar a los cordobeses a cuidar el agua y aseguró que Córdoba tiene el suministro de agua asegurado hasta diciembre. Sin embargo, no todos coinciden. "La situación es mucho más crítica de lo que se dice", señaló Raúl Montenegro, profesor de la Universidad Nacional de Córdoba y presidente de la Fundación para la Defensa del Medio Ambiente. Agregó: "Es perverso atribuir la falta de agua a la ausencia de lluvias. Existe una falta de política ambiental, que venimos arrastrando".

En Tucumán también podrían declarar la emergencia hídrica si sigue sin llover. Los ríos y los pozos están a la mitad de su nivel normal y dos diques del sur están también bajos. El vicegobernador, Sergio Mansilla, fue gráfico: "En los últimos veinte años no hemos tenido uno tan seco como éste a esta altura". Desde abril, sólo cayeron 20 milímetros.

En San Luis, el escenario es similar. La temperatura máxima de ayer trepó a los 40 grados y muchas familias no tenían agua. En Potrero de los Funes, a 20 kilómetros de la Capital, se declaró la emergencia hídrica y no se pueden lavar autos, regar ni llenar piletas para los turistas. Los hoteleros sostienen que si no llueve en el verano, la temporada será crítica. En Los Molles, otro punto de la provincia cerca de la capital, los vecinos resistían un posible desalojo de una ruta luego de dos días de cortes por falta de agua. Los incendios forestales quemaron las conexiones hace más de 40 días y el gobierno no las ha reparado. Y en La Toma, un pueblo minero a 80 kilómetros de la capital, los vecinos denunciaron no tienen agua y que la municipalidad hace 11 meses tiene parada una obra hídrica.

En La Rioja, la sequía abarca a nueve departamentos en el límite con San Juan, San Luis, Córdoba y Catamarca. La situación es crítica en la ciudad de Chamical, la tercera en importancia de la provincia, a unos 140 kilómetros al sur de la capital. Allí, el dique local está prácticamente seco. La zona es ganadera y la Secretaría del Agua estableció restricciones para el riego y los animales. La prioridad es para el consumo humano. El secretario del Agua, Germán Gracia, explicó a Clarín que se están haciendo perforaciones en casi todo el sur de la provincia. El problema es que deben realizarse a más de 200 metros de profundidad y a veces el agua obtenida es salada.

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