La falta de agua enfrenta a 3 provincias

Hermes Binner le pidió al ministro Randazzo que convoque urgente a una reunión con los mandatarios de Salta y Santiago del Estero.
En una semana el río Salado dejará de llevar agua al norte santafesino, donde en Tostado, una localidad de 14 mil habitantes, enclavada a unos 20 kilómetros del límite con Santiago del Estero, se viven "horas desesperantes", según confesó el intendente Enrique Fedele.

A la compleja situación climática, con una sequía feroz que lleva más de un año y medio, se sumó esta semana la decisión de la provincia de Santiago del Estero de cerrar el grifo de la represa ubicada en Colonia Dora, donde se regula el paso del agua río abajo, que llega a la provincia de Santa Fe.

Según el ministro de Aguas y Servicios Públicos y Medio Ambiente, Antonio Ciancio, la provincia que gobierna Gerardo Zamora deja pasar por ese dique sólo 1,4 metros cúbicos por segundo, menos de la mitad de lo comprometido en un acuerdo que se firmó en 1996, luego de la denominada guerra del agua. Ese convenio buscó incluir a Santa Fe en la repartija, ya que en 1965, cuando se rubricó el primer pacto de la cuenca río Salado-Juramento se distribuyó el recurso hídrico entre Salta (un 57 por ciento) y Santiago del Estero, que se quedaba con el resto.

La pelea por el agua amenaza transformarse en un problema de índole político. El gobernador Hermes Binner, quien se comunicó esta semana con su par Zamora para pedirle que cumpla con lo acordado, le pidió al ministro del Interior, Florencio Randazzo, que convoque con carácter de urgencia a una reunión con los gobernadores que comparten la cuenca del Salado –Salta, Santiago del Estero y Santa Fe- para intentar resolver este problema.

"Santa Fe aspira a que la cuenca del Salado sea analizada como una totalidad, algo que hasta ahora nunca se logró. Con el avance de las producciones agropecuarias en Salta y Santiago del Estero, en la cuenca superior, se impide que el agua llegue al sur. En este momento, a causa de la sequía, el agua que llega ni siquiera alcanza para el consumo humano porque se saliniza", aseguró Ciancio. En lo que va del año, el gobierno provincial llevó en camiones cisterna 98 millones de litros y 9 millones de agua envasada para consumo de las poblaciones del norte.

La tensión entre las provincias por el manejo del Salado aumentó después de que quedara escrito en el agua todo lo que se había consensuado en una reunión que se realizó el 28 de octubre pasado en Tostado entre los representantes de las provincias que integran la cuenca del río. "Ya no hay margen ni tiempo. En una semana nadie se va a poder lavar ni la cara en la zona", afirmó el intendente de esa localidad, donde hace dos meses el propio funcionario declaró la emergencia social. Según datos del municipio, la desocupación supera el 55 por ciento.

La sequía, que de acuerdo a especialistas del INTA es la más severa de los últimos 50 años, provocó una baja de casi un millón de cabezas de ganado y también incentivó a un éxodo de los habitantes de zonas rurales hacia las ciudades. "En todo el departamento 9 de Julio quedan 300 mil cabezas y todas están ubicadas en campos linderos al río", sostuvo Fedele.

La escasez de agua generó también que muchos productores se apropiaran del recurso como si fuera algo propio. Daniel Chersich, guarda fauna y ambientalista de la zona, fue quien denunció a mediados de julio que un productor de apellido Iriondo había construido una represa ilegal a unos 7 kilómetros al este de la ruta provincial 7, en la frontera tripartita de los departamentos San Cristóbal, 9 de Julio y Vera. Según confesaron a Crítica de la Argentina productores de la zona, el dique volvió a levantarse, a pesar de que hay un expediente abierto contra este estanciero en el juzgado de Primera Instancia en lo Penal de Sentencia de San Cristóbal, a cargo de Fernando Gentile Bersano.

El presente desolador es fruto también de las consecuencias de la historia. Hace una década, el norte provincial sufría inundaciones. Y los ganaderos construyeron, con el aval de los gobiernos de turno, canalizaciones indiscriminadas en los Bajos Submeridionales para sacar el agua de sus campos con el objetivo de extender las fronteras agropecuarias en esos humedales donde también fueron eliminadas extensiones enormes de bosques nativos. Para el Ministerio de Aguas "no es sostenible" por razones ambientales que en esa zona haya habido 2 millones de vacas.

Ciancio anunció que la provincia requirió a la Nación fondos para construir una estación subniveladora en Tostado, que tiene un costo de unos 6 millones de pesos. Actualmente, a la altura de Tostado existe una especie de dique improvisado, construido con escombros.

Comentá la nota