"Fallos como el de la Corte aparecen desenfocados de la realidad social"

Flagelo. Señalaron que "no es facilitando el consumo, ni haciendo aparecer como que está bien lo que está mal, que vamos a superar este creciente flagelo de las drogas". En Santiago, un sacerdote pide "no criminalizar al adicto".
La Comisión Nacional de Pastoral de Drogodependencia sostuvo ayer que "no es facilitando el consumo" cómo se va a superar el flagelo de las drogas, y consideró que fallos como el que emitió ayer la Corte Suprema de Justicia pueden "generar confusión", ya que aparecen "desenfocados de la realidad social".

"Entendemos el espíritu de la mirada jurídica, pero creemos que no es facilitando el consumo, ni haciendo aparecer como que está bien lo que está mal, que vamos a superar este creciente flagelo de las drogas, particularmente en nuestros jóvenes y adolescentes", dijo en un comunicado la comisión, cuyo responsable es el obispo de Gualeguaychú, monseñor Jorge Lozano.

Para los integrantes de la comisión, se sigue "sin atacar las causas y vamos solo, a través de una mirada parcial y no integral, a considerar un aspecto del problema, el jurídico". "En este momento, donde la pobreza y la exclusión angustian a nuestra gente y en especial a los más humildes, medidas que puedan facilitar el consumo generan confusión y aparecen como a destiempo, desenfocadas de la realidad social", sostiene el texto.

Finalmente, dice que "las políticas públicas deberían orientar sin dudas a desalentar el consumo de drogas" y considera "urgente dar pasos hacia soluciones integrales". En la misma línea, el Equipo de Sacerdotes para las Villas señaló que "al no haber una política de educación y prevención de adicciones intensa, reiterativa y operativa se aumenta la posibilidad de inducir al consumo de sustancias que dañan el organismo".

Por su parte, el sacerdote Mario Ramón Tenti, de la Fundación Niños por un Mundo Mejor, se sumó al debate y dijo que en Santiago cada vez se ve más circulación de estupefacientes, y que es importante la despenalización del consumo "para no criminalizar al adicto", aunque advirtió que primero se deben crear ciertas condiciones que garanticen su tratamiento y atención para la recuperación.

Tenti consideró que "desde la perspectiva de defensa y protección de los derechos de los ciudadanos, lo correcto sería despenalizar el consumo, no la comercialización y tráfico de drogas, ni el blanqueo de capitales producto de la venta de drogas, para dejar de tratar a un "adicto" como un delincuente". Sin embargo, admitió que "como en nuestro país no están dadas las condiciones para prevenir y asistir a los adictos de manera eficiente, considero que una posible ley que despenalice el consumo sería inadecuada en el presente, primero hay que crear las condiciones necesarias para prevenir el consumo y asistir a los chicos adictos y ahí sí tratar la ley". Tenti se refirió a las consecuencias que el fallo podrá tener en los jóvenes, y dijo que "serán importantes porque en primer lugar los que consumen dejarán de ser vistos como delincuentes y por lo tanto perseguidos por la justicia, y serán visualizados como personas necesitadas de un tratamiento integral que los ayude a promover su salud y su vida". "En segundo lugar, a partir de este fallo, el Estado podrá finalmente tomar conciencia de la necesidad de crear políticas públicas y de realizar la inversión necesaria para crear espacios de contención para los chicos en los cuales se promueva la cultura de la vida – consideró Tenti – de igual manera, las familias, en especial los adultos, podrán asumir con mayor responsabilidad la educación de sus hijos sin delegar al Estado y a las instituciones de la sociedad civil sus deberes de padres o guardadores".

Contexto

A partir del trabajo realizado en la Fundación Niños por un Mundo Mejor, Tenti señaló que desde hace varios años el consumo de drogas, en especial de marihuana, se ha incrementado en nuestra provincia, no sólo en lo que respecta a la cantidad de consumidores, sino también en los lugares en que se consume y en los horarios.

"Ámbitos públicos como escuelas, plazas, calles de la ciudad, centros deportivos que en un tiempo estaban vedados para esta práctica, hoy son lugares habituales de consumo – explicó el sacerdote –. De igual manera, la noche solía ser el refugio de los consumidores, mientras que hoy se consume a cualquier hora del día".

El sacerdote dijo también que la edad de inicio es cada vez menor: "Niños de entre 8 ó 9 años son iniciados en el consumo por adolescentes o jóvenes como un paso obligado para aceptarlos en el grupo. Los contextos son múltiples: fiestas, concurrencia a boliches, situación de calle, y otros. El consumo de marihuana está instalado entre los chicos y no discrimina clase social, sexo o localidad".

Comentá la nota