Un fallo considera que es delito pintar grafitis en las paredes

Un fallo considera que es delito pintar grafitis en las paredes
Seis jóvenes fueron imputados por escribir con aerosol en una propiedad privada
A principios de los noventa, para recuperar una caótica ciudad de Nueva York asediada por la inseguridad, el alcalde Rudolph Giuliani puso especial énfasis en perseguir los delitos menores. Su idea era que al eliminar esas pequeñas infracciones se crearía un clima de orden que desalentaría la irrupción de crímenes graves.

En sintonía con aquella controvertida política de "tolerancia cero", en Buenos Aires un inusitado fallo judicial determinó ayer que pintar grafitis en las paredes constituye el delito de daño, por lo que puede ser reprimido con penas de entre 15 días y un año de prisión.

De esta manera, la Sala V de la Cámara Nacional en lo Criminal revocó el sobreseiminento otorgado en primera instancia a seis jóvenes imputados de pintar leyendas con aerosol en las paredes, persianas y cámaras de seguridad de una propiedad privada.

La polémica resolución aparece en tiempos de campaña electoral, cuando las pintadas políticas se multiplican en los paredones de todo el país. Además, en los últimos años, el grafiti evidenció un crecimiento fenomenal entre los jóvenes porteños, que lo consideran una forma de arte callejero.

Según el fallo, que lleva las firmas de los jueces Rodolfo Pociello Argerich y Mario Filozof, más la disidencia de Mirta López González, los grafitis"tienen carácter permanente sobre el bien y su remoción o quita exige una tarea material apreciable en dinero", por lo que constituye el delito de daño y puede ser penado con prisión.

En la resolución, la mayoría afirmó que las imágenes aportadas por la División Apoyo Tecnológico Judicial de la Policía Federal "dejan en claro los daños ocasionados, los cuales, más allá de las reparaciones efectuadas, subsisten, aunque no se aprecien las leyendas en la superficie de la pared".

Para la jueza López González, que votó en contra, la acción de los jóvenes no constituye un daño en el sentido penal, pero opinó que los costos por la reparación de la propiedad sí deben ser resarcidos.

"Los gastos que pudiera traer aparejados la remoción de la pintura de los bienes afectados constituye un perjuicio, pero en los términos del Código Civil, que puede ser dirimido y objeto de reclamo en el ámbito privado", sostuvo López González.

En la Capital, el artículo 80 del Código Contravencional porteño castiga con entre uno y quince días de trabajo comunitario y multas de 200 pesos a 3000 pesos al que manche o ensucie bienes de propiedad pública o privada.

Arte o vandalismo

Aunque por lo general los vecinos de la ciudad consideran los grafitis como sinónimo de vandalismo, otros prefieren tomar las coloridas pintadas como una expresión juvenil más cercana al arte callejero.

Más allá de las clásicas leyendas de campaña política, el grafiti como expresión urbana experimentó un crecimiento en la ciudad de Buenos Aires durante los últimos cinco años. Grupos de jóvenes importaron la moda surgida en la década del ochenta en los Estados Unidos de escribir las paredes dejando sus nombres o "tags", como suelen denominar a las inscripciones.

Palermo, Belgrano, Saavedra y Chacarita son los barrios preferidos por los "grafiteros", que por lo general actúan de noche y realizan las pintadas en pocos minutos sobre las superficies más diversas: persianas, paredones, vagones de trenes y hasta semáforos son potenciales "lienzos" para estos grupos.

En tanto, importantes empresas de consumo masivo también basan sus estrategias publicitarias en la cultura urbana y difunden el grafiti como ícono juvenil y urbano.

Desde principios de 2009 el gobierno porteño intensificó los operativos de limpieza de expresiones discriminatorias en la vía pública, los cuales están a cargo de la Subsecretaría de Higiene Urbana, que depende del Ministerio de Ambiente y Espacio Público.

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