Fallido debut de Boudou en la Cumbre del Mercosur

Fue criticado por ocultar cifras y por las trabas a las importaciones
ASUNCION.? En su primera aparición internacional como ministro de Economía, Amado Boudou no pasó inadvertido: llegó tarde, habló primero y fue el único de los siete jefes de Hacienda reunidos en la 37ª Cumbre del Mercosur que no quiso, no supo o no pudo dar una estimación de cuánto crecerá, o cuánto caerá, este año la economía de su país.

De las exposiciones de sus seis colegas quedó la sensación de que lo peor de la crisis ya pasó y que hay signos esperanzadores para el segundo semestre. Varios, incluso, se animaron a pronosticar un crecimiento de su PBI, aunque también dos ministros reconocieron que sus países cerrarán el año con una caída. Boudou, cuyo primer anuncio en Buenos Aires fue la decisión de fortalecer las estadísticas públicas, fue el único que no integró ninguno de los dos grupos.

Además, tuvo que escuchar fuertes críticas por las trabas que está poniendo la Argentina al ingreso de productos de otros países del Mercosur.

Eran las 8.31 cuando Boudou ingresó en la sala del Centro de Convenciones de la Confederación Sudamericana de Fútbol, donde lo esperaban para un desayuno de trabajo convocado para las 8. En silencio y sin pedir disculpas por el retraso, causado por quedarseatendiendo a la prensa, se sentó a la izquierda de Arnaldo Bocco, director del Banco Central, que vino en representación de Martín Redrado, presidente del BCRA. El anfitrión y ministro paraguayo de Hacienda, Dionisio Borda, hacía un repaso de los esfuerzos de su gobierno para hacer frente a la crisis. La reunión era reservada y LA NACION fue uno de los únicos dos medios de la región que la presenciaron.

Cuando Borda terminó de hablar, se hizo un silencio. Bocco propuso que hablara Boudou, quien aceptó el convite para abrir el juego. Dijo que la Argentina va a "evitar cualquier plan de ajuste" para enfrentar la crisis, que sostendrá el actual nivel de gasto público y que en el segundo semestre del año tomará medidas para volver a acceder a los mercados voluntarios de crédito "a los cuales la Argentina no está teniendo acceso desde un hace año y medio, dos años".

No dio ninguna cifra, pese a que el martes había anunciado que el Indec pasaría a depender de su despacho, como forma de mitigar el descrédito del organismo desde que comenzó a ser manejado por el secretario de Comercio, Guillermo Moreno.

Después hablaron el viceministro de Hacienda de Brasil, Marcos Galvao; los ministros Luis Arce (Bolivia, miembro asociado), Alvaro García (Uruguay) y Gustavo Hernández (Venezuela, en proceso de adhesión plena), y el presidente del Banco Central de Chile (miembro asociado), Sergio Lehman. Todos dieron cifras de sus países y anticiparon estimaciones sobre el PBI (Lehman sólo dijo que esperaban crecimiento, pero no anticipó cifras).

Antes de cerrar, Borda quiso hacer un resumen y notó que le faltaban las previsiones de Uruguay y la Argentina. Les reclamó las cifras y el ministro uruguayo dijo que esperaban un crecimiento del 2%. Como Boudou seguía callado, Borda insistió. No le fue muy bien: Boudou balbuceó que estaban revisando las previsiones y se limitó a informar: "El dato de crecimiento interanual de junio dio 0,6%, pero aún no podemos adelantar la proyección anual".

Proyecciones

Fuera de la reunión Boudou argumentó que "han cambiado" mucho los precios internacionales de los productos que comercia la Argentina. "Es un momento para trabajar sobre los números. No es una lotería a ver quién dice un número. Cuando uno mira las proyecciones que hay, hay desde las más pesimistas que dicen que va a haber una caída de 1% a optimistas que dicen que habrá 2,5% de aumento. Es un rango muy amplio dentro de distintos observadores que pueden ser considerados serios".

La reunión de ministros de Economía terminó en paz, peor en la cumbre los socios plantearon críticas y discrepancias. Paraguay y Uruguay cuestionaron el escaso avance en la integración y deslizaron objeciones contra las restricciones que la Argentina -y en menor medida Brasil- imponen a las importaciones dentro del bloque.

El vicecanciller de Brasil, Samuel Guimaraes, se limitó a pedir que las medidas que se adopten "no afecten el Mercosur en el largo plazo". El vicecanciller argentino, Alfredo Chiaradía, respondió con dureza a Uruguay, sin nombrarlo: "Asignar un énfasis desmedido a las acciones de los vecinos, que tienen un impacto muy inferior, en cierta manera contribuye a alentar esas manifestaciones críticas descarnadas hacia el proceso de integración".

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