Falistocco: "La Justicia no rechaza las modificaciones al sistema penal"

El presidente de la Corte Suprema de Justicia santafesina, Roberto Héctor Falistocco, reafirmó el compromiso y la consustanciación del Poder Judicial con los cambios introducidos al Código Penal, dijo que existe una "actitud positiva y de colaboración" por parte de jueces y funcionarios en la implementación parcial que se realiza del nuevo Código, por lo que "no se puede hablar de una actitud refractaria a lo que viene".
El alto magistrado fue taxativo a la hora de describir en cifras la actualidad del Poder Judicial de la provincia: "Hay 64 vacantes en los juzgados santafesinos, y la mayoría de ellas no corresponde al fuero penal", precisó para cerrar la discusión sobre cuántos jueces faltan en la provincia.

Luego de una semana en la que el propio gobernador Hermes Binner y su ministro de Justicia, Héctor Superti, alimentaron con picantes declaraciones la polémica que habían instalado los colegios de abogados provinciales al cuestionar la falta de cobertura de juzgados en los tribunales santafesino, Falistocco aseguró ante LaCapital en Santa Fe que, lejos de observar resistencias por parte de los magistados antes los cambios operados a partir de la reforma del Código Procesal Penal, ve "un Poder Judicial, y más específicamente un fuero penal, consustanciado y comprometido con el cambio".

—¿Cuántas vacantes hay exactamente en los estrados santafesinos hoy?

—En total son 64, cifra que incluye 15 cargos que hoy están en manos de jueces subrogantes; es decir, por magistrados que ocupan un juzgado vacante pero en forma momentánea. La ley prevé que a los dos años de subrogancia deben dejar ese cargo, y la mayoría de esos 15 ya han cumplido más de un año en esa función suplente, por lo que en pocos meses deberán volver a sus tareas habituales y esos 15 lugares volverán a quedar sin juez. Por esta razón los incluimos en el total de 64 vacantes. Además de estas 15 situaciones particulares, hay otras 49 vacantes netas, lugares sin magistrado alguno.

— ¿Esa cantidad de vacantes obedece, como se ha escuchado por estos días, a las reformas que se han iniciado en el fuero penal?

— En primer lugar, la pregunta me lleva a precisar que, de las 64 vacantes señaladas, 29 corresponden al fuero civil, 9 al laboral y 26 al penal; vale decir que la mayoría no pertenece a los juzgados penales. En segundo lugar, debo señalar que la Corte tiene que velar por el funcionamiento pleno de todos los fueros, máxime cuando venimos sosteniendo desde hace tiempo que es necesaria la creación de nuevos cargos, porque el número de jueces que hoy tenemos no es el que se corresponde con el pavoroso aumento de la litigiosidad. Y esa situación se complica cuando no se cubren las vacantes. Por ejemplo, en Rosario hay una sala civil de la Cámara de Apelación que no tiene ningún juez, y en la Cámara laboral hay 4 magistrados menos. Esta situación se repite en todas las circunscripciones. Por otra parte, la Corte ha reclamado nuevos cargos ante todos los gobiernos que se sucedieron en la provincia. En tercer lugar, corresponde enfatizar que las vacantes producidas en estos años se deben a retiros por jubilación, salvo los lamentables casos de fallecimientos; por ende, habrá que aceptar que esos jueces han cumplido las condiciones que se exigen para un normal retiro.

— ¿Usted advierte resistencias de los magistrados ante los cambios que se están introduciendo en el fuero penal a partir de la reforma del Código Procesal Penal?

— Lo que yo veo es un Poder Judicial, y más específicamente un fuero penal, consustanciado y comprometido con el cambio, más allá de alguna situación particular. Y lo que advierto es fácilmente comprobable con sólo repasar la historia, la génesis, de estas transformaciones, de cuya necesidad la Corte Suprema viene advirtiendo desde hace tiempo. En primer lugar, hay que recordar que el nuevo Código Procesal Penal fue redactado por equipos de profesionales que incluyeron a numerosos integrantes de Jueces y Funcionarios del Poder Judicial, desde el arranque mismo del plan estratégico que se elaboró para este fin, entre otras actualizaciones que veíamos como necesarias. En segundo lugar, hay que tener presente la masiva concurrencia de nuestros magistrados a todo curso o actividad de capacitación vinculada con la reforma, organizada por diversas instituciones, y debe tenerse muy en cuenta que nuestro centro de capacitación le dedicó a la transformación penal la mayoría de sus actividades del año pasado y de lo que va de este. La participación del fuero penal ha sido sinceramente masiva: en este mes, en dos encuentros realizados al efecto en Santa Fe y Rosario participaron 550 jueces y funcionarios penales, y esas actividades se repetirán en todas las circunscripciones. En tercer lugar, es palpable la actitud de buena predisposición que se advierte entre nuestros jueces y funcionarios. Téngase en cuenta, como ejemplo de esta actitud positiva y de colaboración, que la implementación parcial del nuevo CPP se está realizando con los mismos recursos humanos y materiales disponibles hoy. Esto viene a demostrar que la conducta que predomina en la mayoría de nuestro fuero penal es de porosidad ante el cambio; no se puede hablar de una actitud refractaria a lo que viene.

— ¿Cómo evalúa la reactivación del denominado "banco de suplentes" por parte del gobierno provincial?

— Considero que su reaparición expresa el reconocimiento a la situación de emergencia que nos afecta, y también que todos estamos comprendiendo la necesidad de cubrir rápidamente las vacantes para así brindarle a la sociedad santafesina la Justicia que reclama y merece. La figura del banco de suplentes (prevista en el artículo 217 de la ley orgánica) surge de un proyecto de la Corte Suprema del año 1999 que nos permitió en estos años tener a disposición jueces concursados y con acuerdo parlamentario para ocupar las vacantes ni bien se producían. La última lista de ese banco se generó en 2007 y se encuentra agotada, salvo dos cargos para Venado Tuerto. El nuevo decreto, conocido en estos días, prevé dos formas de confeccionar la lista de integrantes del banco: por concursos especiales y recurriendo a los aspirantes a magistrados que ya se presentaron a concursos pero cuyos nombres no llegaron a tratarse en la Legislatura. Tenemos la esperanza de que esas listas se confeccionen con rapidez, y también nos interesa que en el presupuesto que se discuta en el Parlamento provincial se respeten los 343 cargos acordados con el Poder Ejecutivo para hacer frente a necesidades urgentes. Esos nuevos puestos no cubren todas las necesidades del Poder Judicial, pero al menos son una respuesta ante la emergencia que vivimos. Por ejemplo, en el fuero de familia ante la avalancha de denuncias de violencia familiar, por citar una problemática muy actual. Estamos abocados también a la creación de nuevos juzgados y tribunales colegiados especializados en familia para todo el territorio provincial. Toda esta situación nos exige estar atentos a la demanda extra que sobrevendrá por la aplicación del nuevo Código Procesal Penal y los nuevos institutos que ella crea, como el caso del nuevo papel reservado al Ministerio Público, para acompañar el cambio con la formalización de los cargos necesarios que aseguren un comienzo vigorozo y a pie firme de la reforma y su normal funcionamiento. Esto es lo que la sociedad santafesina espera de todos nosotros.

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