¿Falcaout?

Radamel tiene una fuerte contractura en el aductor izquierdo. Gorosito lo quiere esperar. Si el Tigre no llega, entraría Fabbiani. ¿O habrá más sorpresas?
Las horas de este sábado serán decisivas para saber si Radamel finalmente podrá estar desde el inicio en la Bombonera. El día lo arranca con un no, producto de una fuerte contractura. Puede derivar en un ni como consecuencia de sus ganas y de la insistencia del cuerpo técnico. Para el sí hay que esperar. Pero, de cualquier modo, es parte de los concentrados.

A Falcao le duele -y mucho- el aductor izquierdo. Supuestamente por precaución, no había participado de la práctica de fútbol del jueves. Incluso, Gorosito, en público, le ubicó la molestia en otra parte del cuerpo: en un pie. Pero ayer tampoco pudo estar en los ejercicios tácticos. Sólo corrió en forma liviana por alrededor de la cancha, evidencia de que el Tigre continúa golpeado.

Desde el cuerpo técnico se repite una máxima: no nos sirven los jugadores que estén al 70%. Aun así, Pipo se desvive por Falcao. Y acaso, como excepción, piense incluirlo con apenas unos decimales más de ese porcentual. El caso es que el jueves River tendrá otra final -Nacional de Paraguay, en Asunción, partido clave para definir el Grupo 3-, y se corre el riesgo de que el delantero no pueda estar a punto para ninguno de los dos compromisos.

La lesión de Falcao es, a su vez, la llave de la titularidad para Fabbiani. Al Ogro le habían cerrado La Boca en los primeros ensayos de fútbol. Castigo o estrategia para usarlo como carta brava en el segundo tiempo, en el plan A figuraba entre los suplentes. Ahora, no. Está expectante de regresar a la cancha en la que metió su primer gol en Primera, en el 2004.

Las lesiones terminaron marcando el pulso de la previa de este superclásico. Así como del otro lado le prenden velas a Riquelme, en Núñez no sólo Falcao quedó en la frontera del out. La misma suerte corre para Diego Barrado. Su diagnóstico arrojó una distensión en el isquiotibial derecho. ¿Desgarro? Y... Ayer tampoco tocó la pelota. Eso sí, al igual que el Tigre, anoche durmió en el Monumental.

De cualquier modo, el entrenador estaría obligado a mover los muñequitos sobre el pizarrón que armó el jueves. Ahí probó un 4-4-1-1, con Gallardo por izquierda, Buonanotte de mediapunta y Fabbiani en el supuesto lugar de Falcao. Ayer metió a Bou por Barrado, cambio que puede modificar el ADN del mediocampo. Sucede que Bou fue en su momento ocho, pero hace años juega de delantero. Entonces, difícilmente se pueda mantener la línea de cuatro volantes.

Mientras continúan las incógnitas, River espera. Espera que, mañana a las 15, el parte médico esté lleno de in.

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