Facundo Capristo pidió la "Ley Penal Juvenil" en la marcha al Obelisco.

El hijo de Daniel Capristo, el vecino acribillado el miércoles en la puerta de su casa, encabezó anoche la marcha que partió desde Avellaneda hasta el Obelisco, donde exigió junto a familiares, amigos, vecinos y compañeros de trabajo de la víctima, "colaboración para juntar un millón de firmas" y lograr la Ley Penal Juvenil.
El hijo de Daniel Capristo, Facundo, reiteró su pedido de Justicia por el crimen de su padre ocurrido el miércoles en Valentín Alsina, a manos de un chico de 14 años que le propinó 9 disparos en un violento intento de robo.

Fue al encabezar una multitudinaria marcha que partió ayer por la tarde desde Avellaneda hasta el Obelisco, en la Capital Federal. Allí dijo que espera "la colaboración de todos para poder llegar a hacer algo" como "juntar un millón de firmas para la Ley Penal Juvenil".

"Uno no quisiera estar en este lugar", resaltó con la voz entrecortada el muchacho de 24 años que junto a su novia y su hermanito Tobías de 5 años presenció cómo acribillaban a su padre.

Durante su oratoria, la única de la noche, agradeció a los presentes por acompañar a la familia y aseguró: "Esto no se lo deseo a nadie. Así como mataron a mi viejo, no quiero que maten a nadie más, no se lo deseo a nadie".

Lágrimas en decenas de rostros, dolor reflejado en la mirada de vecinos, amigos y compañeros de trabajo de Capristo conjugaron un panorama desolador que fue la continuidad de lo que comenzó el miércoles en Florida la 500 en el partido de Lanús, continúo el jueves con una movilización hasta la plaza Alsina para exigir Justicia y seguridad, a pocas cuadras de donde ocurrió el homicidio, y tuvo su epilogo en el cementerio de ese distrito ayer por la mañana entre llantos desgarradores de un padre de más de 87 años que despidió los restos de su hijo y de toda una familia. Más tarde, una columna partió hacia la ciudad de Buenos Aires para ratificar "la lucha que comenzó y no terminará hasta que mató pague por lo que hizo", según indicaron varias voces anoche.

Daniel Capristo se desempeñaba como chofer en la empresa postal Andreani, junto a Facundo. El miércoles el hijo regresó con su hermanito menor de un cumpleaños y fue interceptado por el menor, quien le exigió que le entregara el auto. Los Capristo descendieron del vehículo y se refugiaron rápidamente a pocos metros mientras el joven delincuente intentaba arrancar el rodado, cuando se le disparó un tiro y se activó la alarma. Entonces, Daniel salió de su casa para ayudar a su familia porque pensó que estaban dentro del coche, y fue agredido violentamente a tiros.

Instantes después, cuando cayó al piso el menor quiso escapar y los vecinos lo detuvieron. La ambulancia y la policía tardó en llegar, y la víctima fue trasladada por los propios vecinos al Hospital Evita, adonde llegó sin vida.

Así, la demora de la fuerza policial y los médicos despertó la ira de un barrio entero que agredió a golpes al fiscal Enrique Lázzari, a policías y un funcionario del Municipio.

El crimen despertó una vez más la discusión sobre la edad de imputabilidad. De hecho, el gobernado Daniel Scioli había señalado hace varios meses que es necesario bajarla, lo que desató una fuerte polémica.

En el medio, la familia, los vecinos y buena parte de la sociedad reclama al unísono un pedido que se siente cada vez con más fuerza: Justicia y seguridad.

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