Facturas a Moreno y al modelo K

El esmero en la defensa de modelo económico kirchnerista –"de crecimiento con inclusión", como proclama la propaganda oficial–, tropieza con escollos en la antesala de las urnas. La protesta de los productores lecheros no hace más que alimentar las dudas sobre su éxito y continuidad.
Lo mismo que la presencia de Juan Schiaretti y Carlos Reutemann, dos referentes del peronismo cada vez más críticos y que trabajan en la gestación de un bloque legislativo no kirchnerista en el Congreso. Los líderes de la Mesa de Enlace les hicieron lugar para potenciar su discurso opositor y pedir un voto de las huestes rurales y del interior en esa dirección el próximo domingo.

Los tamberos le pasaron una factura quizá definitiva a Guillermo Moreno, encargado de hacer cumplir una política de precios que dejó el tendal en el mejor momento, cuando una tonelada de leche en polvo llegó a pagarse en el mundo a más de cinco mil dólares. Hoy, está a 2.200 dólares y, para muchos, aquel tren ya pasó dejando de a pie a los productores y a las industrias, que no pudieron subirse al convoy.

Casi sobreactuando, mezclándose con los tamberos en estado de asamblea, Reutemann y Schiaretti se volvieron a ubicar en la vereda de enfrente del modelo K. En las últimas semanas, el santafesino y el cordobés se han esforzado para hacerlo saber a diestra y siniestra.

Ambos pertenecen a los dos mayores distritos electorales de la principal cuenca lechera de Sudamérica.

En una nueva puesta en escena, apuntaron directo a la gestión kirchnerista, responsabilizándolo del cierre de tambos y de las exportaciones. "Resulta incomprensible que cuando el mundo golpea las puertas de la Argentina en busca de alimentos, nosotros miramos para otro lado", advirtió el senador santafesino.

Schiaretti aprovechó para mencionar que el kirchnerismo busca la derrota electoral de ambos en Córdoba y Santa Fe. Ayer, en San Francisco se sintieron a sus anchas en un acto con fuerte condimento opositor.

Los líderes de la Mesa de Enlace y los chacareros de a pie no dudaron en reclamar un voto bisagra el próximo domingo en las urnas. Unos y otros tomaron distancia del modelo K.

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