FABIANA RIOS GOBERNADORA DE TIERRA DEL FUEGO: "Soy opositora, pero esto no implica que no podamos hablar

FABIANA RIOS GOBERNADORA DE TIERRA DEL FUEGO: "Soy opositora, pero esto no implica que no podamos hablar
El kirchnerismo ganó en su provincia y su partido, Frente Progresista, entró quinto. Admite errores y apunta a la oposición por su desgaste.
Fabiana Ríos aparece caminando, sola, y apaga el cigarrillo antes de entrar al bar de Balvanera. La gobernadora de Tierra del Fuego dice que disfruta moverse sin custodios en Buenos Aires y que viene del supermercado, de comprarle comida a su hija, que estudia en la UBA. Más allá de los cuidados maternos, viajó para impulsar en e Congreso el proyecto de aumento impositivo a los productos electrónicos importados. "La reunión fue muy positiva, porque el bloque oficialista planteó claramente el acompañamiento y la decisión de tratarlo en agosto", dice, satisfecha.

¿Cómo tomó su quinto puesto en la elección?

Como una consecuencia previsible. No pagamos un solo mes de sueldos de una vez y no pudimos concluir obras salvo una escuela, un jardín de infantes y reiniciar algunas que estaban paradas. Cada cosa que vamos proponiendo no se logra en la Legislatura (su bloque es primera minoría) y trato de ponerme en el lugar del votante. En un año y medio hubo demasiados no y pocas certezas.

¿Qué parte hay de autocrítica y de acusaciones a la oposición?

Lo dividiría en tres tercios: un 33% relacionado a una situación de base gravísima y con el gasto comprometido creciente, vinculado a una situación exterior a la provincia que fue a la baja en todo: ingresos de parte de Nación, regalías de hidrocarburos, crisis internacional y gripe; otro 33% de una oposición que obstaculizó todo lo que pudo: estamos trabajando con el presupuesto 2006, tenemos una ley impositiva de los años 90 y prácticamente ninguna de las iniciativas del Ejecutivo se aprobaron; el otro 33% es nuestro, por no haber podido encontrar la manera de agilizar la burocracia estatal y de dialogar con los sectores estatales.

-¿Cuán debilitada queda de acá al final de su mandato?

-Las políticas, los liderazgos se construyen más en la derrota que en las victorias. Es uno de los pocos momentos para hacer una crítica, a veces despiadada, pero ver en qué se puede cambiar. Con límites. Hay cosas de las que me hago cargo y de otras no. Si cambiara determinadas cosas no sería yo.

¿Cómo influyó su relación oscilante con el Gobierno?

-Al haber ganado el kirchnerismo en mi provincia, me parece que no fue una de las cosas que la sociedad puso en valor en la elección. Soy opositora, pertenezco a un partido opositor y en todo momento fue así. Ahora, que el Gobierno nacional esté ubicado en un lugar y yo en otro no implica que no podamos hablar y gestionar con un grado de entendimiento razonable.

¿Qué le pareció la reacción de la Presidenta a la derrota?

-No era la que yo esperaba. Minimizar lo que no es mínimo no hace más que exhibirlo. Sí fue una buena decisión gestual cambiar el gabinete.

-¿Los legisladores que le responden serán aliados al kirchnerismo?

Uno de ellos concluye su mandato en diciembre, así que queda una sola diputada y está en el bloque del SI. Los dos senadores no son del ARI.

-¿Se acercó a Binner y se distanció de Carrió?

-Yo no lo llamaría así. Carrió es una dirigente política indispensable, sea presidenciable o no. Eso dependerá de ella. Fue una referente en mi vida política. Ahora hay otras prioridades que hacen que ella esté en sus prioridades y yo en las mías.

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