La extracción de carbón es otra oportunidad para la minería local

Según un informe de la Agencia Internacional de Energía, la demanda del mineral resurgirá. Mendoza, en la mira.

A tono con la proyectada continuidad de la dependencia mundial de los combustibles fósiles, el último informe la Agencia Internacional de la Energía (AIE) indica que la demanda de carbón seguirá incrementándose hasta 2030. El dato ya llegó a algunas compañías mineras que empezaron a mirar a la cordillera mendocina.

Es que según la Secretaria de Energía las zonas carboníferas se extienden a lo largo de la precordillera, fundamentalmente en las provincias de Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza, Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz. De hecho, en esta última se encuentra el yacimiento Río Turbio, del que se llegó a extraer 1.400.000 toneladas en su año de mayor producción.

La AIE prevé que presencia del carbón a escala global se elevará desde el actual 26% hasta un 29% en los próximos 22 años. De ese modo, su participación en la matriz energética superará holgadamente a la del gas natural (22%) y estará cerca de igualar a la del petróleo (30%).

Todavía sin presentar ningún proyecto en concreto, varias mineras podrían desembarcar en Mendoza, especialmente porque la ley provincial que prohíbe la minería que utilice cianuro en sus procesos, no los afectaría. "Los informes que manejamos anticipan que los mayores consumidores de energía del mundo impulsarán esa suba. De hecho, China, que representará un 63% de la demanda, e India tienen una rápida salida por el Pacífico", comentaron en una empresa que pidieron reserva del nombre.

"Junto con el crudo y el gas, el carbón cubrirá un 81% de los requerimientos planetarios", completaron desde la sede de esta minera de capitales canadienses.

Las otras fuentes están en declive

Para la AIE, la demanda mundial de energía aumentará a un ritmo de 1,6% anual, por lo que en 2030 la suba acumulada será de casi un 45% con respecto a los parámetros actuales.

La presencia del petróleo, que se mantendrá como la principal fuente energética del mundo, retrocederá desde el vigente 34% hasta un 30%. Los integrantes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), por su parte, seguirán concentrando su explotación (estarán a cargo de un 51% de la misma).

La participación del gas natural en la matriz planetaria repuntará levemente, desde un 21% hasta un 22%. Lo mismo sucederá con las fuentes renovables (energías hidroeléctrica, eólica, solar y de biomasa), que treparán desde un 13% hasta un 14%.

La representación de la generación nuclear, en tanto, descenderá desde el actual 6% hasta un 5%, mientras que para 2030 comenzará a adquirir incipiente importancia el aprovechamiento energético del hidrógeno.

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