Extorsión y amenaza de los gremios que paralizan las estaciones de servicio

Sindicalistas de estacioneros presionaban en un local de Alvarez Thomas al 1800 para impedir la venta de GNC. Varios fueron detenidos y se reanudó el expendido. Los clientes y empleados, víctimas de la agresión sindical
La huelga por 24 horas que están llevando a cabo los propietarios de la estaciones de servicio están provocando serios trastornos al transporte de pasajeros y generó hechos de violencia en varios puntos de venta

De esta manera, en las estaciones de servicios se están produciendo dos tipos de reclamos, que en algunos casos se conviertieon en extorsión y aprietes. Por un lado, gremialistas de las estaciones recorren diferentes puntos de venta para precintar los expendedores y así impedir el expendido de combustibles.

En una estación GNC de Álvarez Thomas al 1800, en Colegiales, utilizada por taxistas y remiseros en su mayoría, tuvo que desplegarse un operativo policial porque gremialistas fueron a presionar a los "playeros" para que dejen de realizar cargas.

La estación estaba abierta por orden del propietario y durante la mañana recibieron varias amenazas. Sobre las 11 llegó la cúpula de un sindicato y se taparon las bocas con precintos. Fue cuando la situación se tensó.

Hubo botellazos y heridos. Incluso una mujer que esperaba su turno frente al sutidor recibió amenazas. "Me dijeron que si carcaga nafta me incendiaban el coche", contó a C5N.

Sobre las 11.45, tras varios cruces e insultos entre empleados, clientes y sindicalistas, varios de éstos fueron llevados a la comisaría zonal y se reanudó la comercialización de combustible. Ahora se espera que ocurra lo mismo en otros puntos de expendido en la Capital y el Gran Buenos Aires, donde la circulación está gravemente afectada.

La medida de los empresarios se produce por la denuncia de una "baja productividad" en sector ante el aumento de costos y sueldos y, al mismo tiempo, la imposibilidad de subir el precios de los combustibles y otros productos y servicios por lo topes que estable el gobierno nacional.

Taxis parados y tránsito liviano

Al mismo tiempo, grupos de taxistas reclaman de forma más pacífica, hasta el momento, que vuelvan venderse combustible, a medida que su situación se agrava. Las empresas de transporte fueron más previsores y son pocos los coches que no pueden efectuar los recorridos ante la falta de combustibles.

En Capital y Gran Buenos Aires, hay centenares de taxis parados. En su mayoría son los que operan a gas GNC, que son vehículos con poca autonomía (no más de 250 kilómetros).

A su vez, los pocos surtidores en actividad -los de propiedad directa de las petroleras estatales, como YPF o Petrobras- registran colas de hasta cinco cuadras y una demora de hasta una hora y media en Palermo y Belgrano.

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