Se extingue el tiempo del poder absoluto

Por Walter Brown

La escena que mostró ayer la Cámara baja pareció abrir un nuevo capítulo en el libro del matrimonio Kirchner. El tiempo del poder absoluto comenzó a extinguirse desde el mismo momento en el que el propio ex presidente se puso el traje de candidato a diputado nacional y debió sumar postulantes testimoniales para encarar el desafío electoral de junio pasado, cuyo resultado adverso se vio reflejado en la sesión de ayer.

Aquella muestra de debilidad interna no solo significó una derrota en las urnas, sino también el ingreso a un camino que la corriente oficialista no estaba acostumbrada a transitar. Si, como ocurrió ayer a la hora de definir las nuevas autoridades de Diputados y la conformación de las comisiones, la oposición procura mantenerse unida, ya no habrá mayoría automática en el Congreso y el escenario que el kirchnerismo padeció en el Senado con el rechazo a las retenciones móviles podría repetirse con asiduidad. Al menos en un principio, la tropa que conducirá el propio Néstor Kirchner estará obligada a buscar consensos, no solo con el peronismo disidente y las fuerzas que supieron integrar el acuerdo cívico, sino también con sectores, otrora aliados, que hoy se sienten marginados por la reciente reforma política. Y con la carrera presidencial lanzada, el año próximo será el tiempo de las negociaciones.

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