Se extiende el conflicto entre médicos y prepagas

Aún no hay señales de encauzar la negociación entre las mutuales y los profesionales
Los afiliados platenses a varias de las obras sociales más difundidas en el mercado seguirían obligados a pagar en efectivo las prestaciones sanitarias al menos hasta inicios de octubre. Así lo estimaron fuentes de la Agremiación Médica local, que admitieron que sus conversaciones con las firmas, estancadas desde hace más de dos meses, recién se reanudarían con carácter oficial dentro de tres o cuatro semanas.

Acallados -al menos por ahora- los ecos del áspero enfrentamiento entre la AMP y el IOMA, cobró nuevamente trascendencia la puja que la entidad profesional mantiene con las prepagas que no accedieron a incrementar los honorarios en un quince por ciento: Swiss Medical, Docthos, Medicus, Galeno, Omint, Medifé, Consolidar Salud y OSDE.

Son más de 40 mil los platenses que deben sacar el dinero de sus bolsillos cada vez que van a un consultorio y pagar las cifras estipuladas por los profesionales, de acuerdo con lo decidido por una asamblea realizada a inicios de julio en la AMP. La entidad que nuclea a 4.200 médicos denunció los convenios, y dio el visto para que se cobraran a los pacientes los valores que creyeran "oportunos y convenientes". Cifras que no tienen techo, pero sí piso: un "arancel mínimo ético" calculado por el Distrito I del Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires. De acuerdo con esa nómina, la consulta básica o de tipo "A" puede costar desde $50; la categoría "B", desde $75; y el arancel diferencial "C", desde $100.

"Dejando de lado a OSDE, que históricamente ha sido la obra social más reacia a negociar, con las demás hay perspectivas de diálogo pero nada concreto antes de octubre" precisó Gonzalo Hernández, vicepresidente de la Agremiación: "nos pidieron tiempo para definir y evaluar el impacto en sus finanzas de un eventual aumento en las cuotas de los afiliados".

ESPERA

Este compás de espera indeterminado consolida un estado de cosas en el que los actores más perjudicados son los beneficiarios de las empresas de medicina, obligados a gestionar reintegros con la esperanza de que lleguen al cien por ciento, o absorber la diferencia. Y compelidos a regular por sí mismos la "tasa de uso" de sus prepagas, ahorrándoles involuntariamente una serie de erogaciones.

Los médicos admiten que no están incómodos con esta situación. "Si bien para nosotros como institución no es lo ideal" apunta Hernández, "no se puede negar que muchos agremiados ven con buenos ojos cobrar en efectivo y en el acto". En las empresas de salud, en tanto, el hermetismo es casi absoluto, y las declaraciones no van más allá de una manifiesta "voluntad de dialogar".

Comentá la nota