Expulsan del país al obispo que negó el Holocausto

El lefebvrista Richard Williamson deberá dejar la Argentina en los próximos diez días
El gobierno nacional dispuso ayer expulsar del país, en un plazo de 10 días, al obispo lefebvrista Richard Williamson, que negó públicamente el Holocausto y reside en el país desde hace casi seis años.

La medida, avalada por la presidenta Cristina Kirchner, fue adoptada por medio de una disposición del Ministerio del Interior y lleva la firma del titular del área, Florencio Randazzo, y del director nacional de Migraciones, Martín Arias Duval.

La resolución oficial, a la que accedió La Nacion, se sustenta en que Williamson fraguó en 2003 su declaración de ingreso al país: de acuerdo con los registros oficiales, declaró ser un empleado administrativo de la Asociación Civil La Tradición, cuando en realidad su actividad era la de sacerdote y director del seminario lefebvrista que la Fraternidad San Pío X posee en la localidad de Moreno.

"Se lo expulsa, pues desnaturalizó su identidad y motivo de ingreso a la Argentina. Dijo que entraba como empleado administrativo cuando tenía responsabilidades religiosas no reconocidas por el país", explicó a La Nacion un alto funcionario oficial involucrado en la decisión. En la resolución, se conmina a Williamson a "hacer abandono del país en el plazo perentorio de diez días bajo apercibimiento de tener decretada su expulsión".

La resolución destaca que Williamson ha tomado notoriedad pública luego de sus declaraciones antisemitas a un medio sueco. Ese fue, según la disposición oficial, un argumento complementario para sustentar la resolución. "Para el gobierno argentino, resulta intolerable la presencia irregular en el país de una persona que ha agraviado a la humanidad con manifestaciones antisemitas", dijo Randazzo.

Fuentes oficiales explicaron, además, que la Fraternidad San Pío X no está inscripta en los registros de la Secretaría de Culto, que conduce Guillermo Oliveri. "Cuando ingresó en el país, Williamson era obispo y ejercía como director del seminario. Falsificó su declaración de ingreso", explicaron.

"¿Cómo las autoridades no se dieron cuenta antes de que había una irregularidad en el ingreso?", preguntó La Nacion. La respuesta oficial es que la propia Iglesia Católica no lo sabía, según voceros de la Conferencia Episcopal.

Ayer, la comunidad lefebvrista local no hizo declaraciones oficiales. "Veremos cómo la Providencia dispone las cosas", se excusaron en la sede de Martínez. Sin embargo, allegados al grupo plantearon su rechazo a la decisión del gobierno argentino. "Williamson es un residente legal que no ha cometido ningún delito según la ley argentina. No hay fundamentos para que pueda ser expulsado. Esto es un artilugio administrativo. Si aplicamos el mismo celo a todos, vamos a despoblar el país de extranjeros", dijo un miembro de la comunidad.

Sin roce diplomático

Según fuentes oficiales, la decisión, que contó con el aval presidencial, surgió luego de que el propio ministro del Interior recibiera un pedido en ese sentido de la comunidad judía local. "El ministro tomó nota del tema; se indagó en los registros y se obró de acuerdo con la ley", explicó una fuente oficial.

Desde la Cancillería aclararon ayer que la medida no implica ningún tipo de roce diplomático con el Vaticano, pues Williamson estaba excomulgado formalmente cuando ingreso en el país. Benedicto XVI levantó esa excomunión hace casi un mes, pero, según aclaró la Secretaría de Estado del Vaticano, "el levantamiento de la excomunión no ha cambiado la situación jurídica de la Fraternidad San Pío X, que por el momento no goza de reconocimiento canónico en la Ig

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